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Jenni Hermoso

Diario de la Bastilla

El momento Jenni Hermoso

Es concisa, imprevisible, y como diría Loquillo, fuerte y formal.

Dijo Jorge Luis Borges, que España es una tierra donde hay pocas cosas, pero donde cada una parece estar de un modo sustantivo y eterno. A pesar del error que cometió al pronunciar las primeras ocho palabras, supo entender de qué forma entiende este país cada una de sus maneras. Una vez que echa a rodar el balón, España se siente en el derecho de dárselo a unos pocos que construyan un juego a una imagen y semejanza idealizada, una cuestión de historia, de enorgullecernos de algo nuestro que no sea el flamenco, la paella o Las Meninas. Del romanticismo que aún encierra tocar la pelota con el exterior o el hecho de que mientras sea tuya, no es del otro. Algo sencillo, sin artificios. Algo más bien lírico, aunque no siempre práctico.

En los tres partidos que ya ha jugado España, hemos tenido la oportunidad de ver cómo Jenni Hermoso tiene varios instantes de genialidad por encuentro, momentos en los que se adueña del tiempo para enseñarnos su abanico de habilidades. He visto a pocas jugadoras tratar la pelota como lo hace Jenni. Por su cabeza todo pasa más deprisa, ve lo que nadie ve, se adapta al medio y al espacio y se balancea por todo el campo hasta que se enrabieta por la falta de cómplices y decide que lo mejor es acelerar el paso. Es en ese momento, cuando se convierte en dueña del reloj, la mejor forma que tiene de confirmarle a las de enfrente, que se juega a lo que ella decida. No es egoísmo, es pura generosidad con la retina. Hubo un tiempo en el que España saboreó las mieles de su tradición futbolística, cuando Luis Aragonés le comentó a Xavi que no podía limitarse solo a dar pases. Con Jenni pasa exactamente lo contrario, crece exponencialmente cuando no se la exige que su zona de caza sea solo el área.

Hoy, en la Selección femenina asistimos de nuevo al alzamiento del pase horizontal en un equipo comandado y dirigido por una filosofía tradicional, en la que siempre confiamos y a la que siempre esperamos volver a ver porque nos trae muy buenos recuerdos. Y en medio del alboroto que genera el debate entre un fútbol directo o estético, Jenni Hermoso no se decanta por ninguno, se limita a poner su talento en favor de la causa de España, síntoma de inteligencia y prueba fehaciente de que ambos sistemas pueden ser compatibles si se tienen jugadoras lo suficientemente inteligentes como para usar un registro u otro según lo requiera el encuentro. Jenni es moderada salvo en los tatuajes, precisa en los controles, acertada en sus decisiones y letal en las distancias cortas. Es sensata, porque entiende como nadie lo que necesita su equipo en cada fase del partido. Es concisa, imprevisible, y como diría Loquillo, fuerte y formal. Escribí una vez que el fútbol le pertenece a los elegidos. En España, dénselo a Jenni, ella sabrá qué hacer.

Periodista. Si suena Ella Fitzgerald, mejor. LaLaLandera. Tiene carácter, talento y, para colmo, nació cuando la mayor parte de nosotros ya teníamos media carrera hecha (o deshecha). Posee una gran habilidad para salir al corte en el fútbol y en la redacción, aunque es más de ponerla en la escuadra. Emperatriz de la batcueva.

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