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Al Thani, en el palco de La Rosaleda junto a Adriano Galliani en un Málaga-Milán jugado en 2012. CORDON PRESS

Fútbol

Jeque rico, jeque pobre

Málaga está en un sinvivir por su equipo por la mala gestión del jeque Al Thani. Pero no todos los magnates dirigen igual los clubes.

Málaga sufre por su equipo. Ya han pasado seis años desde que el jeque Al Thani dejó de poner dinero. Atrás quedan los 137 millones invertidos en los Cazorla, Van Nistelrooy, Isco, Toulalan, Saviola… El sueño de ver al Málaga entre los grandes fue efímero. Sólo duró dos temporadas. En la 2012/2013, el equipo llegó hasta los cuartos de final de la Champions pese a los malos augurios del verano. Tres de los puntales de aquel conjunto, Rondón, Cazorla y Mathijsen, tuvieron que salir tras ver cómo sus nóminas no habían sido pagadas en su totalidad. Hubo rumores de desbandada general, pero se logró retener a la plantilla. Las temporadas posteriores continuaron con un claro objetivo: sacar el mayor provecho de la cantera para vender a un buen precio. Así lo demuestran los traspasos de los de Castillejo, Samu García, Juanmi, Darder… El club caminó hacia un precipicio en forma de descenso. Y el abismo sigue amenazando al Málaga por la despreocupación de su propietario.

Un sueño diferente es el que vive actualmente el Almería con su nuevo dueño, Al Sheikh. El jeque compró el pasado mes de agosto el 96% de las acciones del club por 20 millones de euros. Con su llegada, salieron el director deportivo, Miguel Ángel Corona, y el entrenador, Óscar Fernández. Con él al frente, el conjunto andaluz ha protagonizado el traspaso más caro de la historia de la categoría al fichar a Arvin Appiah por nueve millones, arrebatándoselo al Manchester United. La inversión en fichajes del jeque ha convertido al equipo almeriense en el segundo que más ha invertido en la historia de Segunda con 17 millones, sólo por detrás del Zaragoza, cuya inversión en la 08/09 fue de 23.

En Cantabria respiran ahora con la vuelta de su equipo a la categoría de plata. Allí también padecieron a un magnate de garrafón. En enero de 2011, el indio Ali Syed se hizo con algo más del 80% de las acciones del Racing. Sus celebraciones en el palco aún son recordadas. Su primera medida fue destituir al entrenador de entonces, Miguel Ángel Portugal, y colocar a Marcelino en el banquillo. Ali llegó a afirmar que “quería llevar al Racing a grandes cotas del fútbol mundial”. Sin embargo, los impagos comenzaron a producirse y Marcelino se fue al concluir la temporada. Llegó Cúper para dirigir al equipo en la 2011/2012, pero acabó dimitiendo ante la mala situación. El equipo finalmente descendió a Segunda. Y el año siguiente a Segunda B. Ali finalmente renunció al 99’98% de sus acciones del Racing en mayo de 2013.

Roman Abramovich no ha tenido que salir huyendo de Londres, por el momento. El multimillonario ruso adquirió en julio de 2003 el Chelsea por 200 millones: 85 por el 50’09% de las acciones y 115 para saldar las deudas. Tras su compra, el valor de las acciones aumentó un 46% en la bolsa ese día. Las ligas y los trofeos se han sucedido bajo su mandato, aunque él siempre soñaba con la Champions, cuya consecución fue obra de Roberto Di Matteo.

La capital del Reino Unido fue testigo de una multimillonaria inversión. Como también lo fueron sus vecinos de Manchester. Al Nahyan se hizo en septiembre de 2008 con el 90% del City y el año siguiente adquirió el 10% restante. La guinda del proyecto en su primera temporada fue Robinho. Durante su mandato el City ha acumulado muchos títulos, pero añora una Champions que se resiste. Para eso se fichó a Guardiola, aunque su relación con el trofeo se ha distanciado desde su salida del Barcelona. La lista de fichajes es abundante y destacan los Silva, Agüero, De Bruyne, Sterling… Y se espera que la inversión continúe.

Fue en Francia y no en el Reino Unido donde faltaba un equipo que hiciese frente a los poderosos de Europa. O ése era el objetivo. Porque hasta ahora el PSG no ha logrado nada en Europa más allá de los cuartos de final de la Champions. El fondo catarí Qatar Investment Authority, con Al Khelaifi al frente, compró el 70% de las acciones del conjunto parisino por 50 millones, entre los que se incluyeron 19 correspondientes a las pérdidas y ente 15 y 20 para saldar las deudas. A partir de ahí se comenzó a diseñar un equipo poderoso que atrajo a grandes jugadores, tentados por el dinero y protegidos del interés de otros clubes históricos. Véase Neymar o Mbappé.

Muy próximo a París está Mónaco, cuyo propietario es el ruso Rybolovlev desde que en 2011 efectuó la compra del 66’67% de las acciones. Esa temporada 2011/2012 el Mónaco descendió a la Ligue 2. Sin embargo, en su retorno a la Ligue 1, el magnate decidió invertir en incorporaciones como James, Falcao, Moutinho… El equipo finalizó en segunda posición esa campaña y logró clasificarse para la Champions. No obstante, las estrellas tuvieron que salir al año siguiente y el equipo sólo ha recuperado los buenos momentos con la irrupción de Mbappé, cuyas actuaciones permitieron al conjunto monegasco ser campeón de liga y semifinalista de la Liga de Campeones.

Al final, todo se reduce a una cuestión de suerte, buena o mala. Lo más importante es que el nuevo propietario no se aburra del juguete y se canse de invertir. Las habilidades gestoras también son una virtud escasa. Unos lloran o han llorado, como el Málaga, el Racing o el Mónaco. Otros ríen, animados por el optimismo que genera el nuevo propietario (Almería) o convencidos por la grandeza recién adquirida (PSG, City…). En ciertos casos el dinero sí da la felicidad.

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