Jessica Vall y Joan Lluis Pons casi nos hacen olvidar a Mireia | Natación | A la Contra
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Jessica Vall, a la derecha, con su medalla de plata. / Foto: Laurent Lairys/DPPI/Cordon Press

Natación

Jessica Vall y Joan Lluis Pons casi nos hacen olvidar a Mireia

Sin Belmonte, la natación española se va con actuaciones positivas de Glasgow y con dos medallas, pero también con algunas sombras

Lo más importante de las leyendas deportivas es que siempre las tienes en la cabeza. Uno puede dejarse su cartera en la carnicería, puede irse a jugar a tenis sin raqueta o se le puede olvidar echar la sal en la paella, pero jamás se olvida uno de una deportista como Mireia Belmonte. Es imposible ver una competición de natación y si en cinco minutos la badalonesa no se ha tirado a la piscina, irremediablemente nos viene a la cabeza esa pregunta de… ¿Cuándo nada Mireia? Ese es un legado que se ha trabajado solamente ella y que tiene más valor que cualquier medalla olímpica, mundial o europea.

En esas hemos andado estos días con el Campeonato de Europa de Natación de Glasgow, donde no ha podido competir Belmonte a causa de unos vértigos que la han traído de cabeza. Eso y que tiene por delante dos años importantísimos con los Mundiales de Corea (2019) y los Juegos de Tokio (2020). Aunque no estuvo en Escocia todos pensamos en ella, especialmente en la final de los 200 metros mariposa, su prueba fetiche. Con la marca que Mireia hizo en el Campeonato de España hubiese sido oro continental. Así es una leyenda.


Brotes verdes


Sin Mireia Belmonte, la natación española se va con actuaciones positivas de Glasgow y con dos medallas, pero también con algunas preocupaciones. En la parte buena de la balanza están la solidez de Jessica Vall, plata en los 200 braza y cuarta en los 100, junto con su compañera de pruebas Marina García, felizmente de vuelta en la élite; el inesperado bronce del ultracompetitivo Joan Lluis Pons en los 400 estilos, y la irrupción de César Castro, un talento joven castigado por lesiones y que ha dejado una gran imagen. Con recorrido y sano, será un valor fiable para Corea y Tokio.

Y también merecen una mención especial una Melani Costa que, sin poder competir en 2017 por lesiones, ha cuajado un fantástico Campeonato de Europa, algo similar a lo que ha ocurrido con Catalina Corró, quien ha tenido que superar un tumor y que ha dejado una muy buena imagen en Glasgow.

Pero también ha habido algunas sombras. La progresión de Hugo González se ha estancado algo, aunque toca confiar en que haya sido parte de una minuciosa preparación hacia Corea y Tokio. África Zamorano tampoco ha brillado al nivel esperado y de Lidón Muñoz, sin estar mal, también esperábamos algo más. Aún así, la delegación se puede ir satisfecha, más por los resultados que por el nivel de las marcas. Y llegará Belmonte.


Nombres propios


Del resto de Europeos se podría hablar largo y tendido. Dos nombres ya conocidos han resonado por encima del resto, los del británico Adam Peaty, dominador de la braza y que ha dejado un 57.10 en 100 metros braza que supone un récord del mundo del Sigo XXII, y el de la sueca Sarah Sjöstrom, que sale como tirana de la velocidad y con cuatro oros. El joven espaldista ruso Kolesnikov se ha presentado en sociedad y su compatriota Efimova ha vuelto a ser la reina de la braza femenina. Por último, también toca hablar de la italiana Quadarella, que se ha llevado todo el fondo (400, 800 y 1.500) femenino, y del ucraniano Romanchuk, que ha desplazado a Paltrinieri como rey de los 800 y los 1.500 metros libres.

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