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Fútbol

El nuevo boom del fútbol sudamericano

Ir a jugar a Sudamérica sigue siendo atractivo. De Rossi, Alves, Juanfran, Filipe Luis, Rafinha, Valencia y tal vez Balotelli han cruzado el charco en las últimas semanas.

Sudamérica está viviendo un nuevo boom. Hablamos de fútbol y no de literatura. Una legión de futbolistas reconocidos por sus éxitos en el viejo continente han hecho las maletas y cruzado el charco en las últimas semanas. Ofertas de las mejores ligas del mundo no les faltaban, podrían haber colgado las botas desde la comodidad de China o el Golfo Pérsico… Sin embargo, se han decantado por una opción diferente y mucho más romántica. Es la confirmación de que irse a jugar a Sudamérica continúa siendo un reto atractivo. Las puertas al otro lado del océano Atlántico no se cerraron para los que están de vuelta ni tampoco para los que las abren por primera vez. En el tan denostado fútbol moderno todavía quedan jugadores que priorizan la pasión y el sentimiento a las cuentas bancarias y los petrodólares.


La banda derecha temible del Morumbi


A pesar de ser el futbolista con más títulos de la historia y de haber disfrutado de una carrera de leyenda, Dani Alves todavía no había cumplido el sueño de su vida: jugar en el club del que es aficionado desde niño. Como el buen vino, acababa de proclamarse, a sus 36 años, campeón de la Copa América portando el brazalete de capitán de la Canarinha y ganando el premio a mejor jugador del torneo. Su fichaje por el Sao Paulo, libre para escoger equipo y en uno de los mejores momentos de su trayectoria deportiva, fue una sorpresa mayúscula. 17 años después de dar el salto a Europa, el niño que dormía en una cama de hormigón y no tenía dinero para comprarse unas botas de fútbol está de regreso en su país para vestir los colores de sus sueños. Antes de Sevilla, Barça, Juventus y PSG siempre estuvo el conjunto paulista… Alves lucirá un dorsal tan mítico como el 10 y ha firmado un contrato hasta diciembre de 2022, justo el momento en el que dará comienzo el Mundial de Qatar. Imaginarlo corriendo con casi 40 años por los campos de Doha cuesta menos trabajo tratándose del brasileño.

 

 

A su presentación como futbolista del Sao Paulo acudieron nada menos que 40.000 personas. “Es el primer club en el que juego siendo aficionado”, anunció orgulloso. El mejor lateral derecho de este siglo y uno de los mejores de la historia se ha marchado a un equipo que no gana un título desde 2012 y que ni siquiera ha participado en la actual Copa Libertadores. Si eso no es una demostración de amor sincero… Alves no ha aterrizado sólo en el estadio Morumbi. Junto a él ha llegado Juanfran Torres, quien ha rechazado varias ofertas económicamente superiores para hacer realidad sus deseos de jugar la próxima Libertadores. La convivencia en el campo no será un problema ya que, según la prensa paulista, el español actuará de lateral y el brasileño de extremo. Después de toda una carrera en España y especialmente en el Atlético de Madrid, donde se consagró como uno de los mejores defensas de la historia del club, Juanfran ha tomado una decisión poco habitual entre los futbolistas europeos: ir a jugar a Sudamérica. A diferencia de Alves, al de Crevillent no le unía ningún lazo emocional con Brasil. De hecho, será el primer futbolista español en jugar para el Sao Paulo en 83 años. El único hasta la fecha había sido Fernando Carazzo, un delantero coruñés que vistió la camiseta tricolor durante unos pocos meses de 1936.


Maracaná vuelve a soñar en grande


Quién se lo hubiera imaginado hace unos años… Los partidos entre Flamengo y Sao Paulo serán especiales a partir de ahora para los aficionados colchoneros. Como en los viejos tiempos, aunque con escudos diferentes y a un océano de distancia, en la banda derecha de un campo estará Juanfran Torres y en la izquierda Filipe Luis. El fútbol ha querido que los probablemente dos mejores laterales de la historia del Atlético se marchen a jugar Brasil al mismo tiempo. Filipe, al igual que Alves, puso el punto final a su aventura europea para vestir los colores del club de su corazón: el Flamengo. Curiosamente, en el vestuario de Maracaná coincidirá con un jugador español. Se trata de Pablo Marí, quien firmó hace unas semanas con el conjunto carioca procedente del Deportivo de la Coruña, un lugar especial en la carrera del ex del Atlético. En este equipo brasileño la presión, lejos de ser inferior, es incluso superior a la de Europa. El Flamengo es la institución con más masa social de toda Sudamérica. Según una encuesta publicada por el periódico Lance!, contaba con más de 32 millones de aficionados detrás.

Filipe Luis ha firmado un contrato hasta diciembre de 2021. El sueño y la máxima ilusión de todos en el club es la conquista de la Copa Libertadores. Después de superar en una tanda de penaltis agónica a Emelec, el conjunto rojinegro se medirá al Internacional de Porto Alegre en los cuartos de final. Lo llamativo de este lado del cuadro es que dejará seguro a un equipo brasileño en la final. No se apresuren a recordar las palabras de Messi sobre la Conmebol y sus simpatías hacia Brasil… La razón es que en la otra eliminatoria se enfrentarán Gremio y Palmeiras. La primera y única Libertadores en la historia del Flamengo data de 1981, en tiempos del inolvidable Zico. Para romper este maleficio no solamente han repatriado de Europa a Filipe Luis.

El club carioca se encuentra cerca de protagonizar el fichaje bomba del verano al otro lado del charco. Mario Balotelli está a un paso de llegar libre a Maracaná para disputar la máxima competición de equipos sudamericanos. Una contratación estelar que también sirve para exhibir músculo financiero. Según Sky Sports, el delantero italiano firmará un contrato por dos temporadas a razón de cuatro millones de euros cada una. Para lo bueno y lo no tan bueno, Brasil y Sudamérica disfrutarán del talento y las extrencidades de ‘Súper Mario’, un futbolista que nunca explotó en Europa por culpa de sus problemas extradeportivos constantes. Quién sabe si el sol de Río de Janeiro le ayudará a sacar a relucir el potencial descomunal que esconde. A sus 28 años todavía no se le ha acabado el tiempo.

Por si esto no fuese suficiente, el Flamengo anunció hace unas pocas semanas la llegada de Rafinha. El lateral derecho brasileño retornó a su país después de catorce años en el viejo continente, de los cuales trece fueron en Alemania. Primero en el Schalke 04 y después en el Bayern de Múnich, dos etapas interrumpidas por un parón de un curso en el Genoa italiano. A la sombra de Philipp Lahm y en las temporadas más recientes de Joshua Kimmich, Rafinha fue siempre importante pese a no ser titular y se consagró como uno de los futbolistas más queridos por la afición bávara. El jugador incluso luce en el brazo izquierdo un tatuaje con los tres títulos que ganó con el Bayern en 2013. Además de Rafinha, Filipe Luis y Balotelli, el Flamengo también anunció recientemente la contratación procedente de la Roma de Gerson, un joven centrocampista ofensivo de 22 años que en su momento estuvo cerca del Barça.


Un gladiador en la Bombonera


Un fichaje procedente de la capital de Italia ha sacudido al fútbol sudamericano en las ultimas semanas… y no es el de Gerson por el Flamengo. Daniele De Rossi se marchó de la Roma en contra de su voluntad. Después de 17 temporadas y más de 600 partidos de fidelidad inquebrantable al equipo de su ciudad, los directivos del club le enseñaron la puerta de salida porque los 36 años con los que contaba eran un lastre y no un motivo de orgullo. El histórico centrocampista romano, consciente de que todavía tenía fútbol por delante, aceptó la decisión con amargura. En aquel entonces se le abrió un abanico inmenso de posibilidades. Tuvo ofertas de Europa, China, Emiratos Árabes o Estados Unidos. Sin embargo, optó por vivir una aventura diferente. De Rossi nunca escondió su pasión por Boca Juniors. Se enamoró de la Bombonera y de los colores dorado y azul marino en la época de Maradona. El italiano se tomó un tiempo, el cambio de vida era radical, pero terminó aceptando la propuesta que le realizó su amigo y ex compañero Nicolás Burdisso, director deportivo de Boca.

Solamente once futbolistas europeos habían vestido la camiseta xeneize antes. De Rossi será el doce, el nombre con el que precisamente se conoce al fondo que hace latir la Bombonera en los días de partido. El romano ha llegado a Argentina para aportar veteranía y personalidad a una plantilla que se ha debilitado en los últimos días con la marcha de un referente como Nahitan Nández, curiosamente al fútbol italiano que tan bien conoce De Rossi. Según los medios argentinos, al vestuario xeneize le ha impactado el juego al primer toque y la rapidez mental del italiano. Ahora más que nunca tendrá que ponerla en práctica. Boca se medirá al Liga de Quito en los cuartos de final de la Copa Libertadores. De superar la eliminatoria, en la que parten como favoritos, el rival en la siguiente ronda sería muy probablemente River Plate… De Rossi confesó que le encantaría vivir desde dentro un Superclásico, “es algo que me falta en mi carrera, como a lo mejor también una final de Champions o un Madrid-Barcelona. Y estos dos, si hubiese tomado opciones diferentes, los hubiese jugado”. A las dos últimas opciones dijo que no, mientras que a la primera no pudo resistirse.


Un capitán del Manchester United en Ecuador


Adorado por el mero hecho de haber cruzado el charco para enfundarse la elástica xeneize, De Rossi pasaría a la eternidad si dejara a las puertas de la final al eterno rival y después levantará la séptima Copa Libertadores de la historia de Boca. Especialmente ahora que los dolorosos recuerdos del Santiago Bernabéu continúan frescos. El guión suena épico, aunque ha de comenzar a escribirse desde el principio. La primera página a rellenar será el Liga de Quito, un equipo que hace unas cuantas semanas se reforzó con otro futbolista proveniente del viejo continente. Al igual que Dani Alves, Rafinha y Filipe Luis, Antonio Valencia puso fin a su exitosa trayectoria en Europa para regresar a casa. El lateral derecho ecuatoriano pasó los últimos once años de su carrera en un gigante con la tradición del Manchester United. Al que fuese hasta hace un par de temporadas capitán de los red devils no se le han caído los anillos para marcharse a jugar a Ecuador, una liga sin el cartel internacional de Brasil o Argentina.

El campeón del mundo con la Selección española, Cesc Fábregas, concedió una entrevista hace un par de días a SuperDeportivaRadio y se preguntó: “¿Por qué no jugar una vez la Copa Libertadores? La liga argentina me parece muy competitiva, muy agresiva. Sería para mí un placer ir a jugar ahí”. El tiempo dirá si el centrocampista catalán es el último crack europeo en sumarse al nuevo boom del fútbol sudamericano.

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