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El Kairat eliminó al Barça Lassa. / Foto: @UEFAFutsal

Fútbol Sala

Un Barça sin ideas ni almirante se hunde en Almaty

Un Barça sin ideas en ataque ante la ausencia de Ferrao cae contra el Kairat, anfitrión del torneo. Finalmente, la final del domingo, en la que no habrá representación española, será entre Sporting y Kairat

Antes de empezar el primer partido en la Final Four de la Futsal Champions League cabía la posibilidad de que se diese una final española. Sin embargo, bastaron el transcurso de cinco horas (espacio de tiempo en el que se disputaron las dos eliminatorias) para eliminar de la competición a los dos aspirantes nacionales a jugar dicha final. No pudo ser, y es que después de la merecida eliminación del Movistar Inter, llegó la merecida eliminación del Barça Lassa (2-5).

Había esperanza, pues Inter Movistar, a pesar de no haber firmado una buena temporada en el torneo regular, se presentaba en la competición continental como vigente campeón, ante un rival al que habían ganado dos finales consecutivas. Más difícil pintaba lo del Barça: jugaba contra el Kairat Albaty, al que nunca le había ganado, anfitrión del torneo y dos veces ganador de la competición europea. Pero no se antojaba imposible, el Barça es un gran equipo, venía de proclamarse ganador de la temporada regular Liga Nacional de Fútbol Sala y estaba firmado una buena participación en Europa.

Le pesó mucho a los catalanes la ausencia de Ferrao, almirante de un barco que sin él acabó a la deriva. El de Chapecó no pudo jugar al estar sancionado. Perdía el Barça a su pívot de referencia y lo acuso de mala manera. No se le puede achacar que no lo haya intentado, pero un jugador como Ferrao, que fija a los defensores de manera magistral, aporta una movilidad por detrás de él a sus compañeros que los culés no consiguieron encontrar en todo el partido. Parte de la culpa la tuvo Andreu Plaza, que no supo encontrar soluciones a la ausencia del brasileño más allá de salir a presionar en campo rival para intentar evitar que Higuita saliese a jugar fuera de su portería.

Las habilidades del portero del Kairat como jugador son conocidas por todos en el mundo del futsal. El entrenador del Barça se obsesionó con la idea de no dejar jugar al rival de 5 y se olvidó de proponer algo en ataque. La primera parte le salió bien. A pesar de ir 0-0 al descanso la sensaciones eran buenas. El Barça había tenido más oportunidades que su rival y solo Higuita y Lozano, que falló un uno contra uno clarísimo tras un buen robo de balón de Joselito, habían impedido que se adelantasen en el marcador.

Probablemente, el preparador culé pensaría que su plan estaba funcionando, por eso el planteamiento fue exactamente el mismo tras la reanudación. El problema llegó cuando nada más empezar la segunda mitad, el iraní Tayeb, tras una pérdida de balón de Joselito, adelantó a los anfitriones de la Final Four. Los kazajos se echaron atrás y esperaron a un Barça sin ideas para penetrar la portería rival. Lo tenían todo a favor, iban por delante en el marcador, estaban defendiendo bien, el Barça no proponía nada en ataque y el público de un abarrotado Almaty Arena los llevaba en volandas. Solo había que esperar e intentar matar a los barcelonistas con algún contraataque rápido. Aunque no les hizo falta, la primera jugada en la que Higuita participó como jugador, puso un balón al lateral del área barcelonista, descolocando a los culés, y Taynan, con un potente disparo pegado al palo izquierdo, hizo el segundo para el Kairat.

Los jugadores del Barça estaban desesperados, habían cometido dos errores en defensa y habían encajado dos goles. Aunque el problema no estaba realmente en la defensa, que hasta el segundo gol había estado correcta, el problema es que su ataque era tan estéril como un eunuco. La única solución que el Barça encontró a su poca eficiencia ofensiva fue sacar al portero-jugador. Pero no era el día del Barça, ni de su entrenador, que no tomó una buena decisión en toda la tarde. Los culés se fueron a la desesperada en busca del gol que les metiese en el partido y, cuando jugaba con uno menos por la expulsión de Joselito, que se llevó la segunda amarilla por una acción completamente innecesaria (impidió el saque del portero kazajo-brasileño), recibió el tercer golpe del partido en forma de gol.

Lo que sucedió en los minutos finales del encuentro fue la confirmación del hundimiento de la nave catalana. Intentó achicar agua Lozano, hasta entones desaparecido en ataque y centrado únicamente en labores defensivas, marcando el 3-1 y silenciando el pabellón. Quedaba tiempo y la afición local lo sabía. Lo sabían también los jugadores el Kairat, que contestaron al gol de Lozano batiendo la meta culé en la siguiente jugada. El Barça, que seguía pensando que llegar a puerto vivo era posible, siguió remando hasta que Dyego metió el 4-2. Pero no sirvió de nada. Poco después el Kairat anotaba el definitivo 5-2. El casco del navío tenía más agujeros de los que parecía y el agua siguió entrando hasta llevarlo al fondo del mar.

Vigués afincado en Madrid. Aficionado a los golpes en la cabeza y, por ende, también al motociclismo y al boxeo. Su primera bicicleta tenía motor y desde ahí ha ido in crescendo. El día que descubrió que no iba a ser ni el próximo Kevin Schwantz ni el próximo Muhammad Ali decidió dedicarse al periodismo. En sus ratos libres le gusta complicarse la vida y leer sobre filosofía y la Guerra Civil, probablemente a causa de algún traumatismo craneoencefálico.

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