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Katelyn Ohashi
Katelyn Ohashi, durante la ejecución del ejercicio sobre suelo. Foto: Twitter UCLA Gymnastics

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Katelyn Ohashi: la gimnasta viral que ganó a Simone Biles

Dejó el deporte de élite para dedicarse a los estudios, disfrutar de la gimnasia y ser feliz. Las lesiones que sufrió fueron un desencadenante, pero no el motivo principal.

Katelyn Ohashi es la joven de 21 años (Seattle, Washington) que llama la atención en todo el mundo con un ejercicio de gimnasia sobre suelo. Dicho vídeo acumula más de 30 millones de visualizaciones en dos días. Tuvo lugar el sábado 12 de enero durante una prueba del campeonato universitario de los Estados Unidos, concretamente en el Saturday’s Under Armor’s 2019 Collegiate Challenge. Apenas dos minutos de exhibición en los que la gimnasta del equipo de la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA) combina saltos y baile al ritmo de canciones como I Want You Back, de The Jackson Five, September, de Michael Jackson, o Rhythm Nation, de su hermana Janet. Si estaba nerviosa, no se notó. Incluso, mientras competía, sacó la lengua descaradamente. Obtuvo la máxima puntuación, un 10 perfecto. De acuerdo con su biografía en la página web oficial de UCLA, es el cuarto que consigue en menos de un año, el sexto en menos de dos (cuatro en suelo y dos en barra). El año pasado, otro ejercicio suyo en el que logró un 9.95 sobre 10 también se hizo viral… pero Ohashi no siempre fue una fuente de felicidad.


La nota máxima se eliminó de los torneos oficiales y de las Olimpiadas (la primera en lograrlo fue Nadia Comaneci en Montreal 1976 con 14 años). En Estados Unidos, la mantienen, entre otras cosas, por repercusiones como esta, por el espectáculo. Nada nuevo para los americanos, para eso son únicos. No obstante, a pesar de que para el community manager de UCLA un 10 no es ni siquiera suficiente, para algunos esa puntuación es discutible. Es el caso de Gervasio Deferr, doble campeón olímpico en gimnasia artística por España (Sidney 2000 y Atenas 2004). «No es para nada un mal ejercicio, pero es incomparable a los que hace la gente en unos Juegos Olímpicos. No podría acceder al equipo nacional y participar en unos JJOO con Estados Unidos. El baile es muy llamativo, pero Simone Biles lleva haciendo esos saltos años. Ohashi solo realiza tres series acrobáticas y no son de lo más complicado”, declaró en los micrófonos de El partidazo de Cope. Sin embargo, en un principio, quién ganaba no era Biles, sino ella. “Hubo un momento en el que estaba en la cima del mundo, una aspirante olímpica. Fui imbatible, hasta que dejé de serlo”, dijo Ohashi para un reportaje de The Player’s Tribune, titulado I Was Broken, publicado el 8 de agosto de 2018.

Su primera actuación internacional fue en el campeonato del mundo junior en 2009 y en 2013, debutó en la categoría absoluta de la American Cup, precisamente junto a la ahora campeona del mundo (formó parte del equipo nacional entre 2009 y 2013). Ambas participaron en aquella competición por las lesiones de dos compañeras. No tenían ni 16 años, tan solo se llevan un mes de diferencia (Biles nació en marzo y Ohashi en abril de 1997). Cuentan que Biles estaba dando un recital, pero resbaló y Ohashi se proclamó vencedora en aquel campeonato. Aquella cita prometía ser el principio de una amistosa rivalidad, pero justo un mes después, Ohashi se rompió y tuvo que ser operada del hombro. Durante su lesión, y su posterior recuperación, que la mantuvo apartada un año, Biles ganó el primer Mundial en suelo de tres consecutivos (2013, 2014 y 2015). Con el cosechado en 2018, suma cuatro en esa disciplina. Un año más tarde, en 2014, cuando Ohashi parecía curada, volvió a caer, esta vez a causa de una fisura en la espalda. En 2015, por decisión propia, abandonó el deporte de élite.

Al principio, su madre, que tantas veces se sacrificó por acompañar a su hija en los viajes, no entendió su decisión. Por lo menos, no en un primer momento. Ohashi, durante su infancia y adolescencia, era una de las grandes promesas de la gimnasia estadounidense. Pero su cuerpo, y también su mente, fue generando poco a poco un rechazo al deporte de primer nivel, no a la gimnasia. Las lesiones que sufrió fueron un desencadenante, pero ni mucho menos el motivo principal. Se sentía sometida a mucha presión, sobre todo por su estado físico y la alimentación. Realmente, se odiaba a sí misma. No era feliz compitiendo. “He tenido muchas lesiones en mi carrera (…). A lo mejor, nunca puedo volver a hacer gimnasia (…). Lo normal sería estar devastada, ¿no? En vez de eso, me siento aliviada. Aliviada porque a lo mejor no tengo que preocuparme nunca más de mi peso, o sentirme fatal por tener que aparecer en leotardos frente al público. Por una vez, siento que tengo un poco de libertad”, escribió en su diario de competición, el cual ha ido compartiendo en pequeñas dosis desde 2017. “Ojalá dentro de 10 o 20 años se pueda pasar por la gimnasia sin quedar marcada para siempre”, declaró a The Players Tribune, aunque no es la única que lo piensa. En enero de 2018, junto a otras compañeras, alzó la voz contra la federación estadounidense por haber encubierto los abusos sexuales de Larry Nassar (entrenador y médico de la selección de EEUU entre 1986 y 2014) y por presionar a las gimnastas a cumplir unos estándares de belleza enfermizos (en 1976, las atletas medían una media de 1,70 metros y pesaban 48 kilos; en 1992, medían 1,75 y pesaban 40). La propia Biles reconoce que necesita medicarse para poder seguir adelante con su vida.

Por todos esos motivos, Ohashi se despidió del equipo nacional para dedicarse a sus Estudios de Género y Sociología. Pese a no haber dejado de lado a las lesiones, desde el 10 de enero de 2016, disfruta del deporte universitario tutelada por el entrenador Valorie Kondos Field. Casualidades de la vida o caprichos del destino, ese mismo año, cayó y se fracturó el esternón mientras su excompañera Simone Biles lograba su cuarto oro olímpico (récord histórico para una gimnasta estadounidense). A la temporada siguiente, empezaron a llegar los primeros dieces. El último, el sábado pasado. La historia de Katelyn Ohashi es el de alguien que, como muchas personas, no mide el éxito en dinero o en medallas. Su manera de alcanzar la felicidad es otra, igual de legitima que la primera, aunque más realizable para todos. El objetivo: disfrutar del juego y ser feliz. Su madre la ha vuelto a ver sonreír. Ya comprendió su decisión.

Periodista vigués. No trabaja en el Daily Planet, ha estado en el decano de la prensa nacional y ahora va A la Contra, buscando siempre la mejor opción. Colabora con Radio Marca. Su debilidad no es la kryptonita, sino la Cultura y el Deporte, pero en el buen sentido. No vive en Smallville. Su nombre no es Clark Kent, tampoco es Superman, solo es periodista.

1 Comment

1 Comment

  1. Antonio Lopez Lobeto

    21/01/2019 at 17:15

    Como siempre muy completo en tus informaciones.A mi me rapaciño su actuación.Creo no haber visto jamas lo que ella realizo con tanta limpieza.

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