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Kepa se negó a salir del campo cuando Caballero estaba listo para sustituirle en la banda. CORDON PRESS

Fútbol

Kepa y otros rebeldes que se negaron a ser sustituidos

Ariel Ortega también se negó a ser sustituido, Messi rehuyó a Luis Enrique y a Kalinic lo expulsaron del pasado Mundial por no querer saltar al campo.

Lo aventuró Mourinho al instante. Hoy en Inglaterra no se habla del último título del Manchester City o de la gran actuación del Chelsea, sino de la surrealista escena que protagonizaron Kepa Arrizabalaga y su entrenador, Maurizio Sarri, segundos antes de la conclusión de la prórroga de la final de la Carabao Cup y que fue digna de nominación a los Premios Oscar.

El guardameta vizcaíno tuvo que ser atendido hasta en dos ocasiones por problemas musculares. Ante el miedo a que esas molestias físicas le pasaran factura en la tanda de penaltis, Sarri ordenó el cambio en la portería. Willy Caballero, vestido de corto, esperaba en la banda a que el cuarto árbitro levantara la tablilla electrónica. A lo lejos se veía a Kepa, gesticulando para que la sustitución no se realizara. El español se negaba a marcharse del campo. El técnico italiano montó en cólera. Se desabrochó con rabia la parte delantera de su chándal, golpeó varias veces el asiento del banquillo y realizó un amago de abandonar el estadio. La cara de Caballero reflejaba la incomodidad del momento. Al final, el Chelsea perdió la Carabao Cup desde los once metros. Kepa le paró un penalti a Sané, pero el disparo del Kun Agüero se le escapó por debajo de los brazos.


El departamento de comunicación blue reaccionó rápidamente y Kepa emitió un comunicado: “En ningún momento ha sido mi intención desobedecer al técnico o ninguna de sus decisiones. Creo que ha sido todo un mal entendido a altas pulsaciones y en el tramo final de un partido por un título”. El otro protagonista de la escena, Sarri, también habló de «gran malentendido». «Kepa tenía razón, pero su comportamiento fue incorrecto. Hablaré con él. Pensé que con un calambre no se puede ir a los penaltis, pero entonces el médico me dijo que no era un calambre. Tenía razón por su motivación, pero estaba equivocado en su conducta”.


John Terry, histórico capitán del Chelsea, cree que Kepa dejó «a Sarri en un lugar difícil». «Me sorprende que no lo obligara a retirarse”. La prensa británica tampoco ha sido benevolente con el comportamiento del portero español. The Times dice: “Kepa humilló a Sarri. Se avergonzó a sí mismo y a su club”. El exfutbolista y columnista del Daily Mail, Chris Sutton, escribió que “las acciones de Kepa Arrizabalaga en la final de la Carabao Cup fueron una vergüenza. Kepa nunca debería volver a jugar para el Chelsea”. The Guardian criticó que “en alevines a Kepa lo habrían sacado el árbitro o su madre. En el Chelsea se quedó, el portero más caro del mundo a la orden de un técnico braceando en el aire”. Daily Mirror tildó la situación de “rebelión” y “motín”.

La situación más parecida a la protagonizada por Kepa y Sarri se vivió en un partido del Apertura Argentino de 1997 entre River Plate y Racing, como recordó Marca Claro. El guardameta platense, Roberto Bonano, fue expulsado y el técnico, Ramón Díaz, llamó a filas al actual segundo entrenador del Atlético de Madrid, Mono Burgos. Díaz tomó la decisión de sacrificar al talentoso Ariel Ortega. Para su sorpresa, el Burrito se negó a abandonar el partido. Así se lo hizo saber con multitud de gestos de desacuerdo. El público del Monumental no daba crédito. El jugador que terminó marchándose fue Roberto Monserrat, que andaba renqueante. El River-Racing finalizó con resultado de 4-3 a favor del millonario. El tanto de la victoria lo marcó precisamente el futbolista que se negó a marcharse del campo. Las cosas del fútbol.

Uno que también se negó a ser sustituido fue Leo Messi. El caso es parecido en esencia al de Kepa, pero diferente en las formas. Antes de ordenar el cambio, Luis Enrique intentó persuadir al astro argentino de que lo más adecuado era un descanso. Lo hizo señalando a Munir, que se encontraba en la banda listo para saltar al verde. Messi le respondió levantándole el dedo pulgar, dándole a entender que no sentía ninguna molestia y la sustitución no era necesaria. Luis Enrique le insistió con un “venga, va”, a lo que el 10 le volvió a responder con el mismo gesto. El Barça ganaba por 2-0 su partido de Liga ante el Eibar. Fue en la temporada 2014-15. Faltaban solo quince minutos para la conclusión del mismo y en el horizonte asomaban un encuentro de Champions contra el Ajax y un Clásico. El técnico asturiano creyó que lo más adecuado era dar relevo a su estrella. Sin embargo, Messi no estaba de acuerdo. La voluntad del rosarino terminó imponiéndose y el futbolista finalmente sustituido fue Neymar.

Justo el comportamiento contrario le costó la Copa del Mundo al delantero croata del Atlético de Madrid Nikola Kalinic. En lugar de negarse a salir del campo, se negó a entrar. Cinco minutos debieron parecerle pocos a Kalinic, que rehuyó la llamada del seleccionador, Zlatko Dalic, y siguió desde el banquillo los últimos instantes del debut mundialista de Croacia ante Nigeria. El castigo de la Federación croata de fútbol no pudo ser más contundente. Adiós y gracias.

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