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Real Madrid

Keylor evita otra goleada

Mejor no imaginar lo que habría ocurrido con Diego Costa como delantero contrario o con el Atlético como equipo rival.

Keylor Navas, el portero que sobra, libró al Real Madrid de otra goleada sonrojante. Con media docena de paradas entre notables y excelentes, el guardameta costarricense sostuvo a su equipo contra un Tottenham que se tomó el partido como lo que era, un amistoso, interesado a ráfagas, sin ganas de morder y sin ánimo de ofender. Esta vez no cabe la excusa de la rivalidad vecinal o de las pruebas de pretemporada. Pochettino cambió a nueve jugadores tras el descanso y Zidane mantuvo a todos los titulares, quizá para que arreglaran ellos otra primera mitad penosa. No lo hicieron. En el minuto 79 fueron sustituidos Marcelo, Modric, Hazard y Benzema.

Nada se salvó, sólo el resultado. El Real Madrid sigue siendo un coladero en defensa y un equipo inoperante en ataque. Los rivales lo tienen fácil y se va corriendo la voz: basta un balón largo a la espalda de los centrales para sembrar el pánico. O un sencillo contragolpe. El mediocampo no retiene y la línea defensiva no sabe correr hacía atrás. Sería demasiado sencillo concluir que el problema es colectivo y apuntar al entrenador como único responsable. Hay algo más. La pérdida de atención es una cuestión individual y la distracción es continua. En esta ocasión fue Marcelo quien regaló el gol a Harry Kane con una acción que habría sido casi cómica si no fuera casi trágica; por salvar un fuera de banda condenó a su portero.

Por fortuna para el Madrid, Keylor, el portero que sobra, tapó muchas vergüenzas. No quiero imaginar lo que habría ocurrido con Diego Costa como delantero contrario o con el Atlético como equipo rival. El Tottenham no venía a hacer sangre, sino a ensayar sistemas y jugadas, y apostaría a que todos le salieron bien. Tal vez sólo le quedó probar su defensa. El Real Madrid llegó muy poco al área. Benzema falló las que suele y Hazard tuvo una de esas tardes en las que desaparece, ya estábamos avisados. Si fuera una luz continua no se habría pasado media vida en el Chelsea. En esas condiciones, cualquier detallito de Rodrygo nos pareció reconfortante.

En la segunda mitad, el Real Madrid levantó un poco la mirada, pero tampoco demasiado. Ni siquiera el orgullo herido de los titulares elevó el juego, lo que resulta muy preocupante. Igual de inquietante es que un juvenil como Kubo se convierta en la última esperanza blanca. Es posible que hace una semana al equipo solo le faltara rodaje. Pero a ese problema se han sumado otros. La falta de confianza, las dudas contagiosas, la sensación de revolución fallida… De pronto, todo se llena de dedos acusadores sin necesidad de que nadie señale. El portero que sobra se convierte en héroe, el presidente se fotografía con Cristiano y Zidane se queda solo.

 

Periodista, ciclista en sueños, cronista de variedades y cinéfilo (sector La La Land). Capitán del equipo para que le dejen jugar. Después de tantos años, sigue pensando que lo contrario del buenismo es el malismo. Fue subdirector del diario AS y colabora con El Transistor de Onda Cero. Ahora se lanza a esta aventura de 'A la Contra' porque cree que hay que hacer cosas. Y esta tiene buena pinta y le apetece mucho.

3 Comments

3 Comments

  1. Fran

    30/07/2019 at 22:16

    Diego Costa ahora es Puskas..veremos si mantiene la buena linea deportiva y periodistica, cuando vista la roja..

  2. Pingback: Siempre Hazard I Café Society I A La Contra

  3. Pingback: Nada nuevo bajo el sol I Real Madrid I A La Contra

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