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Boxeo

«Tenemos una cantera de chicas campeonas, ¿qué más se le puede pedir a un deporte?» 

Kiko Martínez peleará el próximo sábado en Nueva York por el Campeonato del Mundo pluma, en su versión WBC, ante el actual campeón Gary Russell. Es un tipo singular, alejado de todo ese ruido mediático en el que siempre están envueltos los grandes campeones del mundo del boxeo como él. Se define como una persona sencilla a la que le gusta disfrutar de su familia cuando no está boxeando, algo no muy frecuente en un campeón del mundo y que lo hace ser admirado por muchos dentro y fuera del cuadrilátero.

Se muestra amable y cercano durante toda la entrevista y al igual que ha hecho con su carrera boxística, no rehúsa la pelea y contesta a todas las preguntas con amabilidad. Ya sabe lo que es ser campeón del mundo, pero transmite la emoción de un boxeador que aspira por primera vez a un título. Incansable, trabajador y muy sacrificado para conseguir su objetivo, volver a ostentar un título mundial, que no es poca cosa.

—El 18 de mayo vas a disputar un título mundial de nuevo. ¿Cómo te sientes?

Me siento muy bien, muy contento de está oportunidad que me ha dado mi equipo, que me ha dado Dios y que me he ganado al final con mucho trabajo y mucho esfuerzo. La verdad es que es una bendición de Dios poder pelear por un título del mundo, y más concretamente por este título del CMB que tanto he soñado.

—Aunque tú ya sabes lo que es ser campeón del mundo

Sí, la verdad es que gracias a Dios ya lo sé, por eso quiero volver a ser campeón del mundo, porque es algo muy bonito. Es algo que valió todo el trabajo de toda mi vida en el deporte, valió la pena porque es algo que yo había soñado mucho y ganar un título del mundo en Estados Unidos fue lo mejor que me ha pasado en el deporte.

—Rusell Jr va a ser un rival duro

No hay ningún campeón flojo, además estamos hablando de un campeón que viene de familia con tradición boxeadora. Así que partiendo de que ningún campeón es fácil, él va a ser todavía más difícil. Pero bueno, mi victoria será más grande cuando gane a Rusell porque le ganaré al mejor de todas las divisiones del peso pluma y el más difícil con el que me voy a enfrentar en toda mi carrera.

—Las veces que has peleado por un título del mundo anteriormente, fue en el peso supergallo, ahora lo haces en el peso pluma ¿cuál es la diferencia además del peso?

La diferencia son dos quilos más de peso. Eso es algo que para mí a la hora de trabajar y de llegar a la pelea ha sido mejor porque después de tantos años cumpliendo con el peso supergallo, ahora con mi edad, me estaba costando dar ese peso. Es verdad que a la hora de conseguir un KO me lo pone más difícil porque yo realmente donde hacía daño era en el supergallo. Ahora mismo sigo haciendo daño, pero los rivales son más grandes entonces es más difícil noquearlos. Aunque sigo trabajando, yo siempre he sido una persona muy trabajadora y al final acabo ganado las peleas por KO trabajando, igual que lo voy a hacer ahora, que llegará el KO pero trabajando.

—Mucha gente desconoce la exigencia que requiere un deporte como el boxeo ¿Cómo te estás preparando para afrontar la pelea?

Me levanto muy muy temprano, y según el día lo que toque. Puede tocar correr por la montaña, puede tocar trabajo de pesas… Vamos variando, un día correr y un día de pesas, eso por la mañana, son dos horas o dos horas y media de trabajo de mañana, desde muy temprano. Luego descanso y por la tarde vuelvo al gimnasio y hago otras dos horas y media pero ya de trabajo específico de boxeo. Según el trabajo que toque hago cambios de ritmo, táctica, sparring o escuela de combate, según el día. La exigencia  y la disciplina del día a día es lo que determina las personas que llegan y las que no.

—En tus 40 peleas como amateur no perdiste ninguna, noqueaste a todos  tus rivales menos a dos, y en las diez primeras como profesional ninguno de tus rivales pasó del quinto asalto, eso te valió el sobrenombre de ‘La Sensación’. ¿Tú cómo te definirías como boxeador?

Yo siempre me defino como ‘La Sensación’, porque nosotros peleamos por toda España cuando era amateur, siempre iba donde me llamaban y peleaba casi todos los fines de semana porque deseaba pelear. Donde íbamos, al ser tan pequeño, la gente siempre se quedaba con la sensación de cómo una persona tan pequeñita realizaba de esa forma las peleas, peleas de ataque, de trabajo, de luchar con gente más grande que yo tanto en peso como en altura o edad. La gente se quedaba siempre con muy buena sensación y por eso creo que esa es la definición de mi nombre, ‘La Sensación’.

—¿Cuál dirías que ha sido tu pelea más difícil? ¿Y con la que más has disfrutado?

La verdad es que la pelea más difícil y la que más disfruté fue en Japón contra Hozumi Hasegawa porque fue un rival muy bueno, muy fuerte y muy peleador, más o menos como yo. Éramos los dos muy guerreros, al ganar una pelea tan dura y tan difícil se convirtió en una de mis mejores peleas. Además fue una defensa del título mundial en casa de mi adversario.

—Las dos veces que peleas contra Framptom, él es el aspirante y tú el campeón, sin embargo, decides irte a pelear a su casa, a Irlanda del Norte,¿por qué?

Porque ganaba más dinero y la afición, la televisión, las expectativas, todo corría a favor de ir a pelear allí, no de hacerlo en España. Cuando la televisión entra, cuando un país entero entra, cuando el ayuntamiento de Belfast pone un pabellón en el que entran 20.000 personas y se vende todo ayuda a que yo me decida a marcharme a Irlanda del Norte a pelear. Eso solo se puede hacer cuando la televisión, el ayuntamiento y toda la afición pagan.

—¿En ese aspecto crees que España va un paso por detrás?

Sin duda, porque es dificilísimo traer un título del mundo a España, ya es muy difícil traer un campeonato de Europa, imagínate un campeonato del mundo en el que las cifras se disparan. Eso si no entra la televisión es muy difícil hacerlo porque el campeón gana dinero, las tasas… es un cúmulo de cosas y es muy costoso. Entonces si no ayuda la televisión o el ayuntamiento de donde sea es casi imposible hacer un título del mundo en España.

—¿Cómo te sentiste después de perder la defensa del título mundial contra Framptom?

Pues fue una derrota muy amarga para mí porque yo iba muy ilusionado con mi equipo a ganar esa pelea, a ganar esa revancha que tanto quería. Yo soy el chico más mal perdedor del mundo. Quería esa revancha, yo se la pedí al promotor desde que fui campeón del mundo. Pero el promotor me dijo que esperara, que había que pelear con el aspirante que era Jeffrey Mathebula. Luego nos salió una buena pelea en Japón y fuimos para allá. Hubo que esperar, al final hicimos la pelea, perdí y ya te digo, fue una derrota muy amarga para mí.

—Tienes fama de ser un boxeador que nunca ha rehusado pelear contra un grande o contra otro boxeador más mediático y al final a lo largo de tu carrera has peleado contra grandes boxeadores en tu peso.

Es lo que siempre deseé cuando empecé a boxear. Soñaba con pelear con los grandes, no con los del montón. Es lo que quería desde niño y lo que sigo queriendo, pelear con los mejores de la división, ganarles y hacer una pelea grande en su casa.

—Si pudieses dar marcha atrás, ¿cambiarías alguna decisión que hayas tomado en tu carrera boxística?

Sí, bastantes. Por decirte una en concreto, me gustaría haber firmado antes con Maravilla Box y no haber firmado con otros promotores y entrenadores con los que firmé antes. Las cosas llegan cuando tienen que llegar y aprendes cuando tienes que aprender, pero sí que es verdad que confías en mucha gente y al final lo único que quieren es que seas una marioneta.

—¿Por esa gente te refieres a los promotores y a los entrenadores?

Sí, mas que a lo promotores me refiero a los entrenadores, que hacen tanto daño y que usan a los boxeadores para luego, cuando no eres nadie, olvidarse de ti. Al final con el que pasas el día a día y con el que sufres es con el entrenador, que es el que te acaba fallando porque los promotores solo están para dar buenas peleas y sacar el mayor rendimiento económico hacia ti, entonces es algo que se puede entender. El entrenador es el que al final te acaba engañando o te acaba olvidando rápido. A veces los entrenadores llegan a exigirte cosas que no se tienen ni que hacer, como a mí cuando era un niño que hice cosas que no tenía que haber hecho. Pero bueno, son cosas de las que al final vas aprendiendo y hacen que tomes mejores decisiones.

—¿Quiénes era tus ídolos boxísticos cuando empezabas y qué boxeador actual te gusta?

Boxeadores actuales me gustan muchísimos. Me gusta mucho Brian Castaño, Canelo Álvarez, Golovkin… hay muchos boxeadores que me llenan y que me transmiten cosas muy buenas. Me gusta también ‘Maravilla’ Martínez, antes de firmar con él estaba constantemente viendo sus vídeos porque tuve la suerte de coincidir en varias peleas con él y era una persona que me transmitía mucha seguridad y emoción. De la vieja escuela  me gustaban mucho Julio César Chavez (padre), Sugar Ray Leonard, ‘La Cobra’ Herns, Tyson… Si es que cuando era un niño me ponía las cintas en mi casa y era un loco del boxeo, igual que ahora, que sigo viendo un montón de vídeos, es algo que no se me ha quitado todavía.

—En España muchos boxeadores se quejan de que es difícil vivir de boxeo ¿qué opinas tú de esto?

Pues que es dificilísimo. Es algo que es muy difícil, aún siendo campeón de Europa a veces te toca trabajar fuera del boxeo y te toca ir a entrenar después diariamente. Es difícil porque volvemos a lo mismo de antes, la televisión no quiere pagar los eventos que hacen los promotores y que tanto valen. Al no implicarse la televisión te cuesta mucho meter publicidad y patrocinadores para los chicos que están empezando, y así es muy difícil ganarse la vida en España con el boxeo. Es culpa también un poquito del aficionado, que sí que le gusta el boxeo, pero le cuesta pagar una entrada y al final no está ayudando.

—Sin embargo, en los últimos años el boxeo español está creciendo mucho

La verdad es que sí, que hay muchísimos boxeadores muy buenos en España. Casi siempre los ha habido aunque puede ser que ahora haya alguno más. Pero si miramos atrás siempre ha habido campeones de Europa, campeones del mundo… Ahí tienes a Gabriel Campillo, Javier Castillejo, Joana Pastrana o yo mismo que hemos sido campeones del mundo. Y ya campeones de Europa Juli Giner, Abigail Medina, Kerman… Siempre ha habido campeones de Europa. Lo malo es que seguimos con la misma historia. No pueden dedicarse cien por cien a este deporte, entonces ¿cómo vas a ir a pelearte con un americano, con un ruso, con un dominicano que solo vive y respira para entrenar y para pelear cuando tú te estás tirando diez horas todos los días en otro trabajo? Es muy difícil pelear con personas que solo se dedican a ser campeones.

—¿Tú has vivido esto en primera persona? ¿Has tenido que estar trabajando en oficios ajenos al boxeo al mismo tiempo que te preparabas para ser campeón?

Claro, muchísimos años. Yo empecé así, igual que todo el mundo que empieza, igual que todos los que abandonan porque ven lo difícil y largo que es conseguir algo en el boxeo. Yo por suerte tuve una época en la que mi familia me ayudó, mí padre y mi madre apostaron por mí, pero yo he trabajado muchísimas horas en la obra y en muchas cosas para poder sobrevivir. Para poder comprarme unas zapatillas, un chandal, para poder salir los fines de semana, porque el boxeo no me daba para poder ir solo a entrenar, no me daba ni para poder comprarme unos guantes. Al final eso hace que los jóvenes boxeadores se acaben aburriendo. Imagínate el boxeador que tiene una familia que mantener. No lo pueden hacer, porque tienen que cuidar a su hijo, y son buenos, y son jóvenes, pero tienen familia, pero por el boxeo no puedes dejarlos a un lado, primero está la familia y después estamos nosotros.

—El 30 de marzo Kerman Lejarraga perdió el título EBU ante David Avanesyan ¿qué consejo le darías como campeón del mundo que también ha perdido defensas del título?

Pues le aconsejo lo mismo que le aconsejaría a cualquier campeón que haya perdido el título, que miren para atrás y vean a campeones que han perdido el cinturón y han vuelto a ser campeones. Por ejemplo Maravilla Martínez, Javier Castillejo, yo… Esto es un trabajo de fondo, esto es un trabajo de resistencia, aquí no pierde el que se cae, sino el que no se levanta. Es un trabajo muy largo y muy duro y él volverá a ser campeón. Yo confío en que volverá a ser campeón porque tiene corazón y tiene casta para eso y para más. Para levantarse y para hacer que su historia sea más grande, porque el chico se lo merece y tiene esa sensación que transmite a la gente de que es un puro campeón. Él va volver a ser campeón le pese a quien le pese, estoy segurísimo. Se tiene que levantar, asimilar esta derrota y demostrar que solo fue una mala noche.

—Porque una mala noche la puede tener cualquiera

Claro. Una mala o una buena noche la puede tener cualquiera. En esta ocasión la mala noche fue para Kerman y la buena noche fue para Avansyan, y ya está. Lo que hay que hacer es asimilar la derrota y seguir, con mucho corazón y con lo que él tiene, dos bombas en las manos y boxeo para dar y vender. También tiene un equipo y una afición que valen millones para hacer lo que quiera en el País Vasco.

—En relación a esto es muy diferente a ti, Kerman siempre intenta pelear en Bilbao delante de su afición.

Es lo que hablábamos antes, lo más importante es que la afición paga su entrada. Están metiendo más de 11.000 personas pagando su entrada. El caso es que eso te permite traer un título de Europa a España y poder pelear con los mejores en tu casa. Él está peleando con gente buena, el ruso (Avanesyan) era muy bueno. Y claro, como mete tanta gente que paga su entrada puede poner publicidad buena, eso te permite traer buenas peleas ¿Cómo vas a hacer eso en Madrid, Alicante o Elche con 2.500 personas? Y si subes la entrada entonces no va nadie, por eso es muy difícil.

—Pero tú has tenido la suerte de llevar un título de Europa y del mundo a Elche, que es tu casa.

Sí, pero ya te digo que si no es por el Ayuntamiento de Elche y dos empresarios me habría resultado dificilísimo. Porque no se puede pagar con entradas la velada, con 2.000 o 3.000 entradas vendidas no se puede traer un título del mundo.

—La irrupción de las mujeres en el panorama boxístico español es un hecho. Boxeadoras como Joana Pastrana y Miriam Gutiérrez están demostrando  un gran nivel ¿qué futuro le ves a las mujeres españolas en el boxeo?

Le veo un futuro grande. Cada vez están saliendo más, está Joana Pastrana que es campeona del mundo y también hay varias campeonas de Europa. Tenemos una cantera de chicas campeonas, ¿qué más se le puede pedir a un deporte?

—Para muchas personas que no conocen ni disfrutan este deporte, el boxeo es algo violento en el que ven solo a dos personas pegándose ¿qué les dirías a los que piensan así?

Pues que vayan a un gimnasio y lo practiquen, verán como cambian su forma de pensar como lo ha hecho muchísima gente. Que vayan un día a entrenar y vean la nobleza que hay en un gimnasio, esa es toda la nobleza que se convierte a la hora de pelear.

—¿Cómo es el Kiko Martínez que no se está preparando para un combate? ¿Qué te gusta hacer en tu tiempo libre?

Yo soy una persona muy sencilla. A mí me gusta estar con mi familia, con mis hijas, en el campo con mi perro cogiendo limones y naranjas, arreglando mi casa… Soy una persona muy sencilla, la cual es la que quiero disfrutar cuando termine mi carrera, disfrutar en el campo y ser el mejor padre del mundo, que es lo que más me ayuda a seguir trabajando tan fuerte como lo estoy haciendo hasta el día de hoy. Cuidar a mis hijas y que no les falte de nada.

—Ya para terminar, ¿qué mensaje le mandarías a tus aficionados que quieren volver a verte ganar un título del mundo?

Que volveré a sorprender al mundo y que volveré a demostrar que sigo siendo Kiko Martínez, que voy a volver a ser campeón del mundo sí o sí. Cueste lo que cueste voy a pagar el precio para ganar el día 18 ese título del mundo y traerlo para España.

Vigués afincado en Madrid. Aficionado a los golpes en la cabeza y, por ende, también al motociclismo y al boxeo. Su primera bicicleta tenía motor y desde ahí ha ido in crescendo. El día que descubrió que no iba a ser ni el próximo Kevin Schwantz ni el próximo Muhammad Ali decidió dedicarse al periodismo. En sus ratos libres le gusta complicarse la vida y leer sobre filosofía y la Guerra Civil, probablemente a causa de algún traumatismo craneoencefálico.

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