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La Tribuna de Brian Clough

¿Qué habría pasado si…?

Imaginen que Schumacher hubiera sido expulsado por su agresión a Battiston. O que España hubiera ganado a Corea. O que no hubieran dado por bueno aquel gol de Inglaterra en el 66…

Aunque el futbol es mi deporte favorito hay otros que me gustan, como por ejemplo el rugby a XV, con sus VI Naciones, un torneo ya muy antiguo, y el Campeonato del Mundo, una competición relativamente joven. Fue precisamente la creación del Mundial y su escaso palmarés lo que me hizo plantearme una duda, y de ahí un juego. Nueva Zelanda y sus All Blacks han sido siempre el equipo con la mejor reputación. Sin embargo, tras ganar el primer Mundial, sufrieron decepcionantes derrotas con Sudáfrica o Francia y una larga espera. Tanto es así que fueron bicampeones antes Australia y Sudáfrica. Con el tiempo Nueva Zelanda arregló la situación y ahora ya domina el historial con tres triunfos. Mi pregunta, sin respuesta, era la siguiente: ¿Qué hubiera pasado si la Webb Ellis Cup se hubiera disputado muchos años antes? Si el “kilómetro cero” se hubiese fijado 40 años antes…. ¿Podría haber impuesto Gales, que nunca ha disputado la final, su dominio europeo en los años 70 en el resto del mundo?

Como digo, no hay respuesta, y solo puede hacerse un juego de suposiciones, un debate, una charla en entre cafés o cañas. Un juego que, llevado al mundo del futbol, empezaría por fijar otros puntos de partida a los que conocemos hoy en día. La Copa América se disputa desde 1916, el Mundial desde 1930, la Eurocopa desde 1960…

¿Y si todo hubiese empezado mucho antes? Suena el silbato y comienza el juego.

Lucas Rivas, Paris, 10 de Julio de 1910. El Parque de los Príncipes de Paris fue el escenario de la final del Primer Campeonato de Futbol. El torneo se inició con la baja de Gran Bretaña, campeón olímpico, y sus federaciones nacionales, opuestas la creación del campeonato, y con la presencia de seis naciones europeas: la anfitriona Francia, Hungría, Bohemia, Suecia, Holanda y Dinamarca. Seis mil aficionados presenciaron la final entre estos dos últimos países, siendo dominante la selección escandinava desde el inicio, anotando dos goles en los primeros 15 minutos y llegando al descanso con un 3-0 inalcanzable para los holandeses, que solo lograron reducir distancias en los últimos minutos del encuentro. Sin sede confirmada para una próxima edición, con la oposición de las federaciones británicas, la escasa presencia de participantes y con el público francés más pendiente del Tour de Francia, el futuro de la competición es dudoso.

Mariano Silva, Praga, 16 de Julio 1922. (…) finalmente no pudo ser y la Selección española sucumbió ante los tres goles del delantero belga Coppee. Nuestra Selección, que anteriormente había derrotado a Dinamarca, contaba con el apoyo de los 12.000 espectadores locales, pues su selección había caído ante los belgas en un partido polémico. Con solo 1-0 al descanso, España se mantuvo en el partido hasta el minuto 60, cuando el Coppee dejó el marcador en ya un inalcanzable 3-0. El gol final de Rafael Moreno Pichichi a pase de Sabino Bilbao solo sirvió para dejar la derrota en 3-1. España termina su participación en la II Copa del Mundo como subcampeona mundial y presentando su candidatura para unos éxitos que a buen seguro no tardarán en llegar (…).

José di Pietro Victoria, enviado especial a Ginebra, 18 de Julio de 1926 (…) y al fin llegó la fiesta del futbol del Mar de la Plata, el clásico rioplatense, el triunfo de toda Sudamérica, imponiéndose a todos los seleccionados de Europa y del Mundo. La contienda fue muy disputada y finalmente resuelta en favor de la Celeste gracias al gol del Mago Héctor Scarone, mediada ya la segunda etapa. Uruguay se coronaba campeón mundial y lleva el triunfo por primera vez a América. Los seleccionados charrúas se hicieron merecedores al triunfo final (…)

Y el resto de la historia de los Mundiales es de sobra conocido, como la Eurocopa, que arrancó en 1960 con una fase final de cuatro selecciones en París y con triunfo de la Unión Soviética. Teniendo en cuenta que el torneo se disputa el mismo año y apenas unas semanas antes que los Juegos Olímpicos, y que la idea de crear un Campeonato Mundial amparado por FIFA surge para incorporar a los mejores jugadores profesionales, vetados por el Comité Olímpico, supongamos para este juego que no se hubiera disputado una Eurocopa antes del Mundial de 1930.

En 1932 el mejor equipo del continente, o el que mejor resultados presentaba era la Austria liderada por Mathias Sindelar, el jugador de papel, un personaje de la historia del futbol cuya leyenda merece su propio artículo. Austria había logrado el campeonato de la Europa central y se mantuvo imbatido año y medio. Fue un claro favorito al Mundial en 1934, y un más que posible campeón de Europa en 1932 de haberse disputado la competición.

Italia había ganando el Mundial de 1934 envuelto en la polémica y las sospechas de favor al régimen de Mussolini, pero las mismas crónicas cuentan que fueron justos vencedores del torneo de 1938 además de campeones olímpicos en 1936. Quizá solo Austria, al borde de su anexión al III Reich, pudiera haber opuesto resistencia (futbolística) a los italianos, mientras la Selección española, de la cual se cuenta su gran potencial, quedaba desperdigada por el estallido de la Guerra Civil.

Sería ya en 1952 cuando se retomase el campeonato de Europa, que pudiera haber sido presentado como un paso más en la reconstrucción del continente. Aunque tanto Alemania como Inglaterra ya jugaban en los Campeonatos del Mundo, no consideraron participar en la Eurocopa hasta los años 60. Así, las Eurocopas de 1952 y 1956 podrían haber sido ganadas por Suecia, subcampeona del Mundo en 1958, tercera en 1950 y campeona olímpica en 1948, y la Hungría de Puskas, Kocsis u Czibor, campeona olímpica de 1952 y subcampeona del Mundo en 1954, tras el milagro de Berna.

Otro juego distinto supondría cambiar esa historia, y empezando por Berna, tendríamos estas cuestiones:

—¿Hubiera ganando Hungría la final si Puskas hubiese aceptado su lesión y no jugado la final?

—¿Hubiera ganando entonces Alemania Federal su primer Mundial en 1966, si el segundo gol de Geoff Hurst (el que no pasa la línea tras botar en el larguero) no es concedido por el linier ruso?

—¿Habrían sido capaces Sindelar y su Wunderteam de detener a Italia en 1934?

¿Habría ganado la selección de Platini, Giresse y Tigana (para mí mejor que las generaciones del 98 y de 2018), el Mundial en el 82 si el portero alemán Schumacher hubiera sido expulsado por su entrada a Battiston?

—Y si Cruyff hubiese viajado a Argentina en 1978, ¿habrían sido entonces campeones? ¿Y habría lamentado Menotti entonces no seleccionar a Maradona?

—Si miramos a la historia más reciente, ¿habría sido España capaz de ganar el Mundial ocho años antes si no se producen los errores del equipo arbitral en el partido contra Corea?

Muchísimas preguntas y ninguna respuesta cierta. Ofrezco las mías y animo a que los lectores se sumen al juego:

Puskas era el capitán del equipo y general del ejército. Imagino que su influencia en la selección húngara debió ser mayor que la de Messi o Cristiano. Sin él, quizá, el equipo hubiera sido libre; sin Paul Gasol España ganó la final del Mundobasket y fácil. Pero si aceptamos que Hungría hubiera sacado lo mejor de sí por la ausencia de Puskas, entonces Holanda sacó lo mejor de sí por la ausencia de Cruyff y no fue suficiente. Por el contrario, si suponemos que la diferencia en la final la puso la calidad de Kempes y sobre todo de cara al gol, entonces la ausencia de Cruyff desequilibra. Voy a decir que Holanda hubiera ganado ese Mundial y Menotti habría pagado el precio de no contar con Maradona.

En 1966, si hubiese jugado el titular, Jimmy Greaves, a lo mejor no se habría llegado a la prórroga. Si el jugador inglés con el número 21, Hunt, hubiera rematado en lugar de pedir gol, el linier no se habría hecho famoso. Supongamos que no hubo gol. Entonces se cumpliría la máxima de Lineker. Ya saben, al final gana Alemania.

Del mismo modo que no puedo imaginar cómo hubiera sido el Mundial de 1934 sin la influencia del fascismo. En mis preferencias siempre ganaría aquella Austria a aquella Italia. La final del 82 entre Francia e Italia hubiera sido un gran partido, Rossi vs Platini, Juventus vs Juventus… Yo iba con Stielike y sin mi jugador favorito del Real Madrid el partido hubiera perdido algo. Una vez comenzado seguro que se me habría olvidado y el partido hubiera sido estupendo, enfrentando el oficio italiano y el talento francés. Siendo esa la mejor Francia que yo he visto, digamos que hubiera ganando el Mundial.

Por último, España, con las reglas en la mano, se impuso a Corea 0-1 y creo sinceramente que era mejor que Alemania y peor que Brasil, que hubiéramos jugado una final ocho años antes y hubiéramos sufrido el dolor de perderla. ¿Mejor así? Esta pregunta ya no la respondo.

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