¡Síguenos!

Solidarios

Kilómetros optimistas

Alberto Barrantes, acompañado de Susana Alfageme y Juan Nicieza, correrá el próximo sábado 23 de junio los 85 kilómetros que separan Gijón del Santuario de Covadonga en beneficio de la Fundación Española del Corazón.

Dice Irene Somoza sobre su excompañero de trabajo (y, sobre todo, amigo) Alberto Barrantes García (Madrid, 1977) que es “optimista, por lo que se agradece tenerlo al lado en un momento de presión” ya que “siempre te saca una sonrisa” y, quizá, esa definición sirva para intentar entender la razón por la que Alberto Barrantes, junto con Susana Alfageme y Juan Nicieza, va a correr el próximo sábado 23 de junio los alrededor de 85 kilómetros que separan el centro de Gijón del Santuario de Covadonga para recaudar fondos a favor de la Fundación Española del Corazón.

Por optimismo.

Un pesimista, de hecho, agotaría su paciencia muchos kilómetros antes siquiera de intuir en algún trazo del horizonte la línea de meta.

Fue en el año 2006 cuando Alberto Barrantes comenzó a correr, si bien hay que esperar casi hasta una década después para encontrar el primero de sus retos solidarios. “Mi cuñado tenía cáncer y decidí que mi preparación y mi Maratón de Castellón los correría por él y por todos los que sufren esta enfermedad”, explica el propio Barrantes. De tal modo, creó junto a la Asociación Española contra el Cáncer un reto que consiguió reunir 2.015 euros destinados a la investigación y que, además, supuso el impulso definitivo para los retos que estaban por llegar.

El siguiente, un año después, lo llamó Uclés por Alimentos, tenía 108 kilómetros de recorrido (desde Arganda hasta el citado Monasterio de Uclés) y se cerró con la recogida de más de 3.000 kilogramos de comestibles para el Banco de Alimentos de Madrid. El último de ellos (hasta dentro de un par de semanas) tuvo lugar el pasado mes de mayo del 2017, contó con 125 kilómetros por el camino de Cabañeros hasta Guadalupe y recaudó, de nuevo junto con la Asociación Española contra el Cáncer y con la aportación de más de un centenar de personas, otros 7.000 euros.

Ahora, con este nuevo reto en Asturias, Alberto Barrantes ha decidido que es el turno de apoyar la lucha contra las enfermedades del corazón.

Alberto Barrantes.

Alberto Barrantes.

“Este reto es importante para mí porque dos de las personas más importantes en mi vida (su padre y su suegro) han fallecido debido a estas enfermedades. Además, en mi familia paterna hay muchos casos de dolencias coronarias. Mi hermana, sin ir más lejos, también ha sufrido un infarto. Siempre digo que yo me iré para el otro barrio por un tema del corazón”, razona Barrantes. Y prosigue: “Creo que no se le da la importancia que tienen a las enfermedades del corazón. En España es la primera causa de mortalidad. En 2016 fallecieron casi 120.000 personas por este tipo de enfermedades”. “Si con mi reto ayudo a que la Fundación Española del Corazón pueda seguir con su labor de información, prevención e investigación, estaría más que feliz. Creo que la gente debería apoyar esta causa porque ninguno de nosotros estamos libres de padecer este tipo de dolencias y enfermedades, incluso quienes más sanos están pueden sufrir algún tipo de enfermedad congénita”, sentencia.

Pero ¿por qué correr para conseguirlo? ¿Por qué querer pasar casi un día entero del mes de junio sudando bajo el sol para intentar concienciar sobre las enfermedades cardiovasculares? ¿Por qué sufrir durante horas sin saber hasta el final si serás capaz de alcanzar tu objetivo?

Tal vez, la mayoría de nosotros tendríamos problemas para responder con firmeza a esas preguntas, pero Barrantes no duda en su explicación: “La principal motivación es que me hace sentir bien saber que lo que hago, correr, sirve para algo más que sudar y castigar a mis piernas. Si con mis kilómetros puedo conseguir mejorar, aunque sea sólo un poco, la vida de alguien, me vale. Realmente es algo egoísta, positivo porque ayuda, pero egoísta, al fin y al cabo”, mantiene. Y añade: “Este año la motivación es rendir homenaje a mi padre y a mi suegro, que murieron por enfermedades cardiovasculares. Quiero, mientras preparo el reto y lo corro, hacer visible este tipo de enfermedades y ayudar de paso a la Fundación Española del Corazón en su labor”. “Además, necesito tener un objetivo para no dejar de entrenar y dejarme llevar y ponerme más gordo de lo que ya estoy”, se sincera.

No en vano, esa última razón, tener un motivo que te impulse a querer seguir haciendo algo, parece imprescindible en la vida de cualquier ser humano. También en la de Alberto Barrantes. “En este reto lo fundamental para mí era bajar peso. Estaba bastante ternesco (sic) y correr con esa mochila de kilos encima no es nada recomendable”, reconoce el propio Barrantes, que ha perdido alrededor de ocho kilogramos de peso merced a un plan específico de entrenamiento ideado junto con su preparador, Óscar de las Mozas. Y avisa: “Una preparación para una distancia de este tipo debe ser de unas 12 o 16 semanas, pero siempre teniendo una experiencia anterior en pruebas de larga distancia. No se puede correr algo así sin estar preparado”.

Alberto Barrantes.

Alberto Barrantes.

Los atletas profesionales respaldan las palabras de Barrantes, corredor aficionado, al tiempo que conceden magnitud a un reto de este tipo. “Para mí una de las mayores dificultades es entrenar esa distancia. Tiene que compaginarlo con su trabajo y eso hace que sea muy complicado. No puede descansar, ni dedicarle el tiempo necesario”, expone Alessandra Aguilar, tres veces olímpica y considerada como una de las mejores maratonianas del atletismo español. La zaragozana Isabel Macías, subcampeona de Europa de 1.500 metros en pista cubierta en Göteborg 2013 y también olímpica, completa las palabras de Aguilar: “Está claro que para prepararlo bien se necesita mucho tiempo porque hay que hacer muchos kilómetros previos para afrontar esos 85 kilómetros del reto. Sé que él no abandonará por muy mal que se encuentre, pero el estado de forma ayudará a que no existan momentos de dudas”, argumenta. Aguilar, por su parte, también adelanta los problemas con los que se podrá encontrar Barrantes el próximo sábado 23 de junio: “Durante el reto, las máximas dificultades van a ser el riesgo de deshidratación, problemas estomacales, ampollas, rozaduras y, a medida que pasen los kilómetros, el cansancio muscular y psicológico debido a los kilómetros y a la gran dureza del reto”, enumera. Y Macías concluye: “Él es experto en hacer estas burradas y controlar la gestión del esfuerzo, que yo creo que es la mayor dificultad en el desarrollo de distancias así. Está muy loco, por lo que está habituado a las locuras”.

“El ponerme a prueba psicológicamente es un reto más interesante casi que el físico”, concede Barrantes. “El cansancio es algo a lo que te enfrentas tarde o temprano. Cuanto mejor preparado estés, mejor controles el ritmo al que corres y, sobre todo, te alimentes y bebas en condiciones, más tarde aparecerá, pero seguro que lo hará. Y luego está la cabeza, que es muy traicionera”, prosigue. Pero finaliza: “Cuando las cosas se ponen jodidas, y a veces se ponen pero que muy, muy jodidas, no piensas en ti, sino que piensas en las razones por las que estás haciendo lo que haces y eso te hace dar un paso más y luego otro y otro”.

Sentir que haces algo por los demás y no por ti mismo. Quizá esa sea la razón que le lleva a la gente a hacer un reto de este tipo.

Aunque, en el fondo, yo sé que la verdadera razón del reto de este año de Alberto Barrantes es otra que él todavía no ha dicho en ninguna de sus respuestas.

—“Con sinceridad, ¿has elegido hacer este reto este año para poder comerte luego cuando termines un gran cachopo con patatas sin tener remordimientos, verdad?”, le pregunto.

—“Cómo me conoces”, me contesta.

Era de suponer.

Al final, hemos logrado descifrar el secreto.

Si es que alguna vez lo hubo.

Me imagino que, ahora, es oportuno que os cuente que la citada Alessandra Aguilar destaca de Alberto Barrantes su “gran corazón” y considera que es “divertidísimo”. Isabel Macías, por su parte, le describe como “la alegría personificada en insistencia”. Irene Somoza, recuerden, utilizó al principio de este texto el término “optimista”.

Y todas ellas tienen razón al hablar sobre un hombre que, aunque lo conteste en broma, seguro que después de correr más de 80 kilómetros durante horas y horas va a comerse un buen cachopo con patatas sin remordimientos allá en tierras asturianas.
“Creo que no tengo nada que demostrarme, ya pasé esa época como corredor en la que tenía que demostrarme que podía correr más rápido, más lejos, más alto. Lo que hago ahora, lo hago para sentirme bien y disfrutar. A los que me dicen que 85 kilómetros son muchos, les digo que me lo tomo como si fuera a pasar un día en el campo con los amigos. Realmente es así: voy a pasar el día corriendo, que es lo que más me gusta hacer, rodeado de grandes amigos. ¿Qué más puedo pedir?”, limita Barrantes sobre su reto.

Es, en efecto, una buena pregunta. ¿Qué más podemos pedirle a la vida? En serio, ¿qué más?

Porque, habrá que suponer, la vida está llena de ganadores que en realidad son perdedores y de perdedores que al término de cada día han ganado pese a que ellos mismos no se hayan dado cuenta.

Alberto Barrantes, me temo, pertenece al segundo grupo.

El extraño grupo de los optimistas.

El insólito grupo de aquellos que no le piden más a la vida porque ya tienen todo lo que necesitan.

“¿Por qué correr? Porque es lo que más me gusta hacer. Aunque a veces lo odie mientras estoy en ello, no hay nada que me haga sentir tan bien”, explica Barrantes. Y finaliza: “Correr me aporta ante todo salud. Si no saliera a correr estaría hecho una piltrafa humana. Pero también me sirve para despejarme, para aclarar la cabeza, para mejorar un día que había sido una mierda hasta entonces o para empezar bien una jornada antes de ir a trabajar”.

Correr para, en definitiva, pertenecer al excepcional grupo de optimistas que no le puede pedir ya nada más a la vida y que se dedica a devolver lo que la vida le ha regalado a base de hacer kilómetros con corazón.

En el caso de Alberto Barrantes, muchos, muchos kilómetros. Y también, con mucho, mucho corazón. Aunque nunca es demasiado.

* Se puede ampliar información o colaborar con este reto en el siguiente enlace:

Kilómetros Con Corazón

1 Comment

1 Comment

  1. Pingback: Atapuerca, mucho más que un cross | Atletismo | A la Contra

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Anuncio
Anuncio

Más en Solidarios

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información. ACEPTAR

Aviso de cookies