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Kuss completó los últimos metros de la etapa saludando al público. Efe / Javier Lizón

Vuelta a España

Valverde contra un Jumbo

Kuss, compañero de Roglic, ganó la etapa. Los favoritos no se movieron hasta el último puerto, cuando atacó Valverde. El líder resiste mientras Pogacar, López y Nairo pierden tiempo.

El deporte se define por imágenes que perduran y que serán repetidas a lo largo de los años para simbolizar el éxito o el fracaso, la alegría o la decepción. En términos de inmortalidad (que es de lo que se trata), ser protagonista de unas de esas imágenes vale tanto como ganar una carrera o una medalla, probablemente más. Antes que por su victoria, el estadounidense Sepp Kuss, de 24 años, será recordado por la forma en que completó los últimos metros de la subida al Santuario del Acebo. Radiante de felicidad, Kuss se puso a palmear las manos de los espectadores de un lado y otro de la carretera mientras lucía una sonrisa infantil y estadounidense, valga la redundancia.

Cuando alguien quiera exaltar la satisfacción que proporciona la Vuelta y el deporte, veremos esas imágenes de nuevo. Y también cuando se desee mostrar el premio que espera al esfuerzo máximo (a veces), ya sea en un anuncio o en un powerpoint. Estén preparados.

Kuss, en el fondo, no hizo más que confirmar el aplastante dominio de Roglic y su equipo. Tan sobrado va el líder que no tiene inconveniente en que sus compañeros peleen por la victoria. Así ocurrió en lo que se anunciaba como un día grande y solo lo fue a medias. Después de un inicio fulgurante, el pelotón echó el freno por recomendación del colegio de cardiólogos o del instituto de directores deportivos, no queda claro. En situaciones semejantes nunca se sabe si faltan fuerzas o escasean los valientes.

Mientras Kuss se ganaba la gloria y la foto inmortal, Valverde probó al maillot rojo en en la última ascensión. Roglic reaccionó con la diligencia de un guardaespaldas y ambos pasaron de la disputa a la colaboración. Por detrás marchaban Pogacar y Miguel Ángel López, y todavía más lejos circulaba el indescifrable Nairo Quintana.

El resumen es que el líder solo cuenta con un enemigo y tiene la prodigiosa edad de 39 años. Si al mencionar a Valverde no suelto una retahíla de adjetivos admirativos es porque todos están gastados. En su presencia es difícil saber cuál es el grito adecuado: olé o gracias.

Hubo otro par de imágenes que sobresalieron entre todas las que dejó la etapa. Una está protagonizada por una pancarta sesentera que se alzaba junto a la meta. En una tela sujeta por dos varas se podía leer: “Aúpa Herrada”. No se me ocurre nada más disruptivo, nostálgico y vintage que escribir aúpa en una pancarta. Quien quiera que sea el instigador, hubiera merecido subir al podio para ser agasajado.

La última imagen es menos edificante. Guerreiro, segundo clasificado en la etapa, quiso disculparse ante Tao Gheogegan porque el británico reclamó que le había cerrado en el sprint. El británico rechazó la mano del portugués con aspavientos más propios de la memez que de la indignación. Si existió infracción ya está compensada.

La montaña proseguirá mañana camino del Alto de la Cubilla, pero ya no nos atrevemos a pedir un redoble de tambores. Es mejor provocar al cielo y decir que la Vuelta está sentenciada, que no ocurrirá nada porque falta ambición y que ya no hay hombres como los de antes. Tal vez así recibamos oportuna contestación por parte de los dioses que se niegan a ser predichos. Aquí ofrezco mis mofletes para recibir el castigo.

Periodista, ciclista en sueños, cronista de variedades y cinéfilo (sector La La Land). Capitán del equipo para que le dejen jugar. Después de tantos años, sigue pensando que lo contrario del buenismo es el malismo. Fue subdirector del diario AS y colabora con El Transistor de Onda Cero. Ahora se lanza a esta aventura de 'A la Contra' porque cree que hay que hacer cosas. Y esta tiene buena pinta y le apetece mucho.

1 Comment

1 Comment

  1. Dr

    09/09/2019 at 07:43

    Pues la mejora de Roglic en la montaña es evidente,pero no creo que tanto como para dejar que Kuss haga lo que ,por suerte,pudimos ver.Quizá sea hábil estrategia para tener al chico contento y que no le mueva la silla,o sillín en este caso,antes de lo previsto.Porque parece que puede ser algo más que un gregario.Pero hasta ahora lo que ha apartado a Roglic de las grandes vueltas es un mal día en la montaña que lo echa todo a perder.Además,está acabando una temporada bien cargada en la que ya se ha exprimido bastante.Yo habría sido más cauto,y el gran Alejandro (Alejandro Magno) seguramente también ,porque algo de esto podría estar pensando cuando decidió atizar ayer la última subida.

    Otro punto interesante fue ver cómo Pogaçar,en un mal día,se cubrió con calma e incluso atacó,aunque tímidamente,a López.Una habilidad que algún día le será muy útil camino del Galibier, de un Tour o de vete a saber qué.Espero que no lo estropeen ,que madure tranquilo,porque entre él y Bernal podríamos tener tardes de verano épicas para unos cuantos años.

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