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Tenis

La Academia de Rafa: el legado de Nadal

Es el otro proyecto vital de Rafa Nadal, levantado en su Manacor natal y dirigido por la mirada sabia de Toni. Allí se pulen hoy los campeones del futuro inspirados en los valores y el esfuerzo que han moldeado a un tenista único.

En el trayecto hasta Manacor es habitual encontrarse anuncios de joyas, carteles de perlas para ser exactos, que destacan por la calidad y el acabado. La tradición y el marketing se dan la mano en un relato que cuenta con más de un siglo de historia. Y es que fue a finales del siglo XIX cuando un ingeniero alemán, Eduard Hugo Heusch, trasladó hasta este pequeño enclave situado al este de Mallorca su empresa (Majorica), instaurando así la primera fábrica de perlas. No son esas esferas blanquísimas las que anhelamos encontrar aquí, sino a otras perlas moldeadas bajo el sol mediterráneo. La silueta de Rafa Nadal nos da la bienvenida a la otra fábrica de Manacor, la Rafa Nadal Academy donde descubrimos un proceso igual de minucioso.

La vista apenas abarca para intuir los 47.444 metros cuadrados del complejo deportivo, donde sobresalen junto a las 27 pistas de tenis (19 de pista rápida y 8 de de tierra), la residencia de estudiantes y el Rafa Nadal Sports Centre. Allí se encuentran el hotel y el museo, que es en sí mismo toda una experiencia, trufado con los títulos de Rafa. Entre él y su padre, Sebastián, alumbraron un centro deportivo, educativo y de ocio que no tiene rival en nuestro país, como nos contó Toni Nadal, Director de la Academia. Ubicado en el lugar donde empezó todo, en esa tierra a la que siempre vuelve para ser Rafael, Nadal ha querido entregar parte de sus éxitos. “La Academia es la continuación de la vida deportiva de Rafa, en todos los sentidos, a nivel de valores, a nivel físico o a nivel de deporte. El hecho de que los chicos le vean entrenando aquí, dentro en la Academia, trabajando tantas horas como ellos, nos resulta un gran ejemplo tanto dentro como fuera del tenis para su formación”, nos desvela Domingo Roselló, Responsable de la preparación física de la Rafa Nadal Academy.

“Mallorca es un lugar idílico para practicar deporte”, asegura Tomeu Salvá, mallorquín como Rafa al que le une una gran amistad desde pequeño. Tomeu es también entrenador de la Academia, donde pule a una promesa que ya es toda una realidad, Jaume Munar. Conoce bien, por tanto, unas instalaciones en las que trabajan hasta 250 personas y donde se respira mucho tenis por más que no sea el único deporte a practicar. Los chicos y chicas tienen a su disposición un gimnasio, piscinas (cubierta y al aire libre), un campo de fútbol 7, pistas de baloncesto, fútbol sala, pádel y squash. “Reflejan la ilusión por jugar al tenis, por vivir esta experiencia en la Rafa Nadal Academy, con otros jóvenes de diferentes edades y culturas, y eso es algo de lo que todos nos enriquecemos”, dice Tomeu.

 


Fabricando sueños a alto rendimiento


Por las pistas de tenis y empuñando el futuro con una raqueta se alternan los 130 alumnos que compaginan su formación académica con la tenística. Cuando uno se acerca a pie de pista las indicaciones viran del inglés al español, pasando por el italiano, francés o catalán y es que son más de 40 nacionalidades distintas las que encuentran acomodo en la Rafa Nadal Academy: “Esto crea una diversidad cultural y que todos se puedan enriquecer de los demás. Una de las cosas que más llama la atención es que los chicos son conscientes de esta diversidad y nadie impone su cultura a los demás. La convivencia y el respeto que tienen también son reseñables”, nos indica Marc Gorriz, Head Coach de la Rafa Nadal Academy. Los chicos incluidos en el Plan Anual de la Academia empiezan allí con 12 años y complementan sus clases de tenis con los estudios hasta los 18, justo antes de dar el salto al circuito profesional o la Universidad. En ese tiempo los chicos y chicas que viven en la Academia (en una proporción actualmente de 65-35) saldrán perfectamente formados en aspectos tan fundamentales como la preparación física y mental o la prevención de lesiones.

En cuanto a los niveles para pulir el talento el primer criterio es la edad. El corte se hace a los 15 años y a partir de ahí se conforman dos grupos con los sub-18 y los sub-15. Los más pequeños estudian por la mañana y entrenan por la tarde. El horario para los sub-18 es justo el contrario. Todos han pasado antes de entrar una prueba de nivel que resulta fundamental para “esos chicos a los que les gusta el tenis y vienen aquí para comprobar hasta dónde llegan sus habilidades”, dice Marc Gorriz. A la mayoría, no obstante, ya les conocen antes de acudir a la Academia. Luego será la calidad y el desarrollo de cada uno los que marquen sus avances aquí.

“Cada jugador es un proyecto, en el que los entrenadores trabajamos de manera individualizada, bajo una misma idea que es la de la Academia y que todos tenemos clara”, dice Tomeu Salvá que indaga aún más en la relación que se establece con ellos cuando la raqueta descansa y la pelota deja de volar por encima de la red. “Los jugadores tienen sus horas de entrenamiento pero cuando estas acaban hay una persona detrás, y ahí tienes que gestionar todas las cosas que le pasan por la cabeza. Nos damos cuenta de que al final somos sus segundos padres. Yo he vivido algo similar a ellos cuando entrenaba en Barcelona, estás fuera de casa, lejos de tu gente y los jugadores quieren ese cariño y te conviertes en un pilar, una figura importante para ellos”. Una responsabilidad más para unos entrenadores encargados de formarles como tenista y moldear las emociones que construirán a la persona.

Por todo ello se disparan las expectativas, porque el método es el mismo que ha forjado a uno de los mejores tenistas de la historia y porque el nivel de profesionalidad remite a la élite desde la más incipiente preadolescencia. En ese contexto no son pocos los padres que ven en la Rafa Nadal Academy el atajo más corto hacia el éxito: “Hay padres que tienen la esperanza de convertir al hijo en campeón por la vía rápida. Todos saben lo difícil que es esto y por eso hay otras familias que prefieren que progresen y se preparen para lo que les depare la vida”, reflexiona Gorriz. Para Salvá esa presión es también una motivación: “Algunos son muy exigentes pero estamos acostumbrados, es entendible. Las expectativas son y tienen que ser muy altas cuando dejas a un niño en la Academia de Rafa. Es motivador y a mi personalmente me gusta esa exigencia. Te ayuda a no dormirte”. “Uno tiene que aprender a sentir el placer esforzándose y exigiéndose y ese es el mejor camino para afrontar la vida”, zanja el director de la Academia, Toni Nadal.

Todos coinciden en que el objetivo no es construir al próximo Rafa Nadal, pero sí sacar a los máximos jugadores profesionales de nivel mundial. “Es la ilusión que tenemos”, remarcan, en un entorno que ayuda a la mayor implicación de técnicos y jugadores y donde resulta innegociable, como ocurre con los buenos vinos, dedicación y tiempo para convertirlos en grandes reservas: “Hoy en día queremos que las cosas sucedan muy rápido y este es un deporte de medio-largo plazo. Las cosas fáciles aquí no se suelen dar. Todo es fruto de un trabajo, de una dedicación con más o menos esfuerzo pero de años. Nuestra labor es mantener la motivación y la chispa en los chicos. Hay que conjugar paciencia y perseverancia para que ellos entiendan que solo a través del trabajo diario se consiguen los frutos”, asegura Marc Gorriz.

 


Un plan B gracias al tenis


Y los frutos pueden llegar también fuera de la pista. Rafa Nadal siempre fue consciente a la hora de elaborar este proyecto que la formación académica tenía que ser otro pilar imprescindible. Por eso fue a buscar a Alexander Marcos Walker, natural de Liverpool pero con ascendencia española que en ese momento diseñaba clases de liderazgo para adultos en una escuela de negocios en Barcelona. La enseñanza le viene prácticamente de cuna a Xandy, como todos le conocen aquí, pues su madre fundó uno de los primeros colegios internacionales de la isla. Y fue él quien convenció a Nadal para que abriera el American International of School de Mallorca, ubicado dentro de su academia y que no solo admite a niños que quieran ser tenistas: “A los alumnos que juegan al tenis se les nota más maduros, suelen ser más responsables al tener ya más desarrollado el gen competitivo, pero esto termina ayudando al resto”, desvela Alexander.

El Director de la escuela asegura que resulta complicado preparar las clases por los torneos que deben jugar sus alumnos. Eso dificulta el seguimiento y él tiene que pedir un esfuerzo extra a los profesores para que los chicos no pierdan el ritmo de aprendizaje que sigue el resto. Las aulas albergan grupos de entre 10 y 15 alumnos con diversidad de orígenes y culturas en unas clases presenciales que se combinan con estudios a distancia. El ánimo a la hora de soltar la raqueta y coger un libro viene marcado también por la victoria cosechada o la derrota sufrida. “Si te metes en los zapatos de los alumnos que vienen aquí te das cuenta de que están sujetos a mucha presión. A esas edades la imagen lo es todo y más hoy en día. Cuando un jugador pierde un partido está de bajón. Esto lo hablamos con los profesores porque el estado de ánimo afecta mucho a cómo estudias, si estás un poco deprimido tu capacidad para aprender se ve un reducida”, asegura Alexander, que tiene a más de cien alumnos compitiendo en torneos durante el curso escolar.

Y es que el 99% de los jóvenes que llegan aquí tienen el sueño de ser tenistas profesionales, pero Alexander está ahí para reforzar el Plan B, el desvío que tomarán todos aquellos que no consigan alcanzar la élite deportiva. “Les hacemos ver que si no llegan a ser profesionales, pero son buenos tenistas y tienen buenas notas, eso les abre las puertas para acceder a las Universidades de EEUU, con becas para deportistas. Así pueden ir a algunas de las mejores universidades del mundo gracias al tenis”. Los estudiantes de la Academia también disponen de becas, un total de diez, que ayudan a costear los 53.000 euros anuales que suponen el plan académico y las clases de tenis. 11.000 euros si se opta solo por los estudios.  Y es que en Manacor la raqueta también puede ser un salvoconducto hacia otra vida.

La conversación con Xandy nos lleva hasta la eterna discusión entre la pasión y la obligación, encarnada aquí por el tenis y los estudios, con las notas como telón de fondo. “Sería una solución muy fácil castigar al alumno que no responde académicamente. Pero esa responsabilidad es del colegio y no afecta al tenis; quizá el chico está dando el máximo y el problema es que no es bueno en los estudios”. El director de la escuela asegura que evidentemente han de cumplirse unos mínimos al regirse el colegio por el sistema americano, pero ante problemas de este tipo lo que se buscan son soluciones, no castigos.

Como en tantas otras cosas, en esto también tienen los alumnos a su mejor maestro en Nadal. Ahí reside para Alexander el valor diferencial de este colegio con respecto a otros: “Hemos creado una decena de valores que observamos en Rafa y los desarrollamos durante los diez meses del curso”. El director de la Academia recita el decálogo a la perfección: “Respeto, humildad, tolerancia, esfuerzo, compromiso, superación, responsabilidad, orden, disciplina, integridad y trabajo en equipo”. Nos explica que a través de la Fundación Rafa Nadal trabajan con los chicos valores como la humildad. Al final ellos, los docentes, también deben poner su granito de arena para que los mejores tenistas acudan a la residencia: “El éxito ha sido forjado por Rafa, que nos ha mostrado el camino, nosotros ahora solo tenemos que seguirlo”.

El interés por lo que allí se cuece alcanza cada vez más rincones del planeta tenístico. Siguiendo los pasos de Diego Schwartzman y Juan Ignacio Chela (que han preparado en la Academia la gira de tierra batida) la Federación Argentina de Tenis ha firmado un acuerdo de colaboración con la Rafa Nadal Academy. Para celebrar el segundo aniversario de la Academia se anunció la apertura del Rafa Nadal Centre Sports en Cancún (México) que abrió sus puertas el pasado mes de noviembre. La expansión y consolidación del proyecto también se siente dentro de nuestras fronteras. En los planes de futuro está prevista una ampliación de la Academia, aunque lo más inminente es ampliar la red de ojeadores con una estructura más potente para captar talento, según nos explica Marc Gorriz. Mientras tanto en sus pistas ya se disputa el Rafa Nadal Open, un torneo challenger, y varios torneos futures de iniciación. Su gran amigo Tomeu Salvá lo resume en una frase: “Rafa ha demostrado con este proyecto que su vida es el tenis”.

Dos años después de su inauguración la Rafa Nadal Academy es un lugar de referencia dentro y fuera de Mallorca, convertido en un espacio abierto para los vecinos de Manacor y para las jóvenes promesas que acuden a esta isla del Mediterráneo en busca de la fórmula secreta. Unos y otros pueden cruzarse con el éxito en carne y hueso. Rafa se entrena en esas mismas pistas, se pone a punto en el gimnasio y se relaja en la cafetería, con la naturalidad y el acomodo del que siente el calor del hogar. Mientras tanto, el Método Nadal cosecha triunfos desde la base de la pirámide a la espera de que alguno de sus pupilos logre asentarse en la cúspide del tenis profesional. Para ello trabajan técnicos y profesores con el anhelo de que las próximas perlas salidas de esta isla lleven el sello Nadal, que les identifique con un estilo y unos valores, aunque cada uno tenga un acabado singular y único. Señal inequívoca de que han sido pulidos por auténticos artesanos de la raqueta.

Y mañana… Tomeu Salvá. El mejor amigo de Rafa Nadal. Un puente entre el pasado y el futuro. Un eslabón imprescindible entre Rafa y Jaume Munar

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