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Courtois; Ramos, Kroos, Varane, Casemiro y Benzema. Abajo, Mendy, Lucas Vázquez, Bale, Carvajal y Jovic.

La pizarra

Real Madrid: equipo en obras

Los problemas están ahí y de momento Zidane no parece ni entenderlos ni asumirlos. Si la idea de juego sigue siendo tan pobre, el Madrid va a pasar apuros en muchos campos.

El fútbol es un deporte de asociación y una de las claves es crear sociedades en el equipo, formar parejas que se asocien entre sí para que cada miembro de la pareja se asocie luego con otro jugador estableciendo así cadenas. La pareja de centrales se asocia entre sí, y a su vez cada uno de ellos conecta con el lateral de su lado y estos con sus interiores y ellos con sus extremos, de manera que casi sin querer se dibujan triángulos. Por eso todos hemos escuchado alguna vez la expresión “qué bien triangula este equipo”. Además, hay que intentar moverse de un modo uniforme en base a movimientos corales que se mecanizan gracias a la repetición. El eterno “jugar de memoria”. Eso, al final, no es más que el abecé del fútbol.

Ante el Villarreal, Zidane nos sorprendió con un nuevo sistema y una nueva alineación. En los cuatro últimos partidos, un amistoso y tres de Liga, el Madrid ha usado cuatro sistemas diferentes y en los tres primeros partidos oficiales Zidane ya ha utilizado a 17 jugadores.

El Madrid es hoy un equipo en obras que carece de estructura táctica y que no sabemos qué plan tiene. En tres partidos de Liga ha jugado con dos extremos a pie cambiado (Vinicius y Bale en Vigo) o dos extremos a pie natural (Bale y Lucas ante el Villarreal). Ha jugado con tres centrocampistas, (Casemiro, Kroos y Modric en Vigo), con cuatro (Casemiro, Kroos, Isco y James ante el Valladolid) y con dos (Casemiro y Kroos en Villarreal). Ha jugado con un nueve (Karim) o con dos (Jovic-Karim) y van solo tres partidos. De momento, el Madrid 2019-20 no existe, Zidane lo está buscando y ni por juego ni por resultados parece haberlo encontrado.

Ante el submarino amarillo, el francés hizo debutar a Mendy en el lateral zurdo, colocó un doble pivote con Casemiro y Kroos, abrió a las bandas a Bale y Lucas, y puso en punta un doble nueve con Jovic y Karim. Con solo dos centrocampistas, el diseño del equipo se partía ya desde la pizarra. Sin mediocampo, el Madrid se pasó casi toda la primera parte sin dominar el juego, con Casemiro y Kroos siempre en inferioridad numérica, y sin que ni Bale ni Lucas se les acercaran para dotar de cuerpo a la medular. Benzema, al que muchos añoran como media punta, era incapaz de jugar en tres cuartos teniendo a Jovic como referencia y se pegaba a él en la mayoría de las jugadas, solapándose ambos.

Por suerte para el Real Madrid, los de Calleja viven gracias al talento de Cazorla, pero el físico del asturiano se acaba pronto y a la media hora Santi bajó el ritmo y con él todo el Villarreal. Los blancos empezaron a dominar el partido y aquí llegó lo peor: todo su plan era colgar una y otra vez balones al área. Esa era la gran estrategia.

El Madrid, que remaba contra corriente desde el minuto 12 gracias a su ya clásico error defensivo —esta vez Ramos—, tomó las riendas del partido. Pero el equipo carece de fluidez ofensiva y el ritmo al que juega es fácilmente controlable. El balón apenas les corre y las jugadas terminan con pelotas colgadas al área, muchas sin ton ni son. Bale puso las tablas antes de llegar al descanso y todo apuntaba a que los blancos aprovecharían el bajón local para ganar el partido. Pero no. Del vestuario el Madrid salió con algo más de empuje, pero sin cambios ni en la alineación ni en el plan. Todo era demasiado pobre: su idea de juego, su ritmo y su fútbol adolecen de demasiadas cosas. Calleja movió ficha y arregló a su equipo dotándole de músculo y brío donde hacía falta. Ontiveros y Anguissa se pusieron a trabajar en el mediocampo, mientras Zidane esperaba al minuto 70 para cambiar algo, lo de siempre.

Bale arregló el resultado con una gran acción individual, pero solo eso, el resultado. El Madrid empató su segundo partido seguido y pudo ganarlo, como pudo ganar el del Valladolid. Sin embargo, los problemas están ahí y de momento Zidane no parece ni entenderlos ni asumirlos. La entrada en el once de Hazard se supone que activará la delantera y con James e Isco recuperados habrá más opciones en mediocampo.  Es posible que Brahim aporte la chispa que Vinicius ha perdido… Pero si la idea de juego sigue siendo tan pobre, el Madrid va a pasar apuros en muchos campos, y no en todos Bale hará dos goles para maquillar el resultado.


Calificaciones


ZIDANE: Sigue en su línea de probaturas que despistan más que aclaran. Hoy el equipo tiene más dudas que certezas, los vicios no se corrigen y se repiten errores por falta de concentración una y otra vez. En el once inicial hay cinco jugadores que no saben si jugarán ni dónde lo harán. Como plan no parece un gran plan.

COURTOIS: Hizo tres buenas paradas, pero estaba vendido en los goles, aunque en el primero su despeje dejara dudas.

CARVAJAL: Algo más entonado que ante el Valladolid, pero muy lejos del lateral incisivo y de ritmo alto que necesita este equipo. No formó una gran banda con Lucas Vázquez.

VARANE: Lento y fuera de foco, su reacción en los goles y su lentitud para ganar una posición defensiva le delata.

RAMOS: Otro fallo más por exceso de confianza. El capitán salta al campo como el equipo, sin concentración y sin ritmo, y por eso los errores se repiten. Mal.

MENDY: Fuerte y trabajador en defensa, apenas si apareció en ataque. Como debut más que aprobado.

LUCAS VÁZQUEZ: Sigue en su línea de trabajo sin acierto. Zizou le puso en banda derecha para equilibrar un sistema desequilibrado y al gallego le falta mucho fútbol como para poder ser ese jugador.

CASEMIRO: Pasó las de Caín en un sistema de dos centrocampistas. En defensa cumplió pero con el balón le faltó de todo para poder dominar en ese contexto.

KROOS: Como a Casemiro, la falta de jugadores en su entorno para asociarse le mató. Jugó muy pegado al brasileño, lo que tampoco ayudó a escalonar al equipo.

BALE: Sin hacer un gran partido fue determinante con sus dos goles. Al galés le sobra talento para ser cada día el mejor del equipo.

BENZEMA: Jugó donde muchos le quieren ver desde hace años, en la media punta , y su partido fue decepcionante. No se entendió ni con Jovic ni con Kroos para ocupar zonas intermedias. Mal partido.

JOVIC: Es un jugador de remates incapaz de ser autosuficiente, lo cual le deja a merced de lo que su equipo le brinde, y en Villarreal le brindó mil balones colgados en busca de Santillana. Habrá que esperar otro perfil de partido para enjuiciar al serbio.

MODRIC: Nadie entendió su suplencia tras un partido de “descanso” por su expulsión. Jugó 20 minutos en un partido roto y abierto, al menos de un robo suyo llegó el segundo gol de Bale.

VINICIUS: Sin autoestima, sin confianza. Hoy es un lastre más que una opción, si no mejora es candidato a la grada.

VALVERDE: Toco una vez el balón.

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