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El Barça consiguió una fácil victoria. / Foto: ZUMAPRESS.com/Cordon Press

Barcelona

La fiesta mayor del fútbol

El FC Barcelona se adjudicó el Trofeo Gamper contra Boca Juniors (3-0)

La fiesta mayor del futbol. Así se vendía en los carteles de publicidad y en los anuncios del metro el Trofeo Joan Gamper, otrora la apertura de gala de la temporada culé. Suerte que en la ciudad que da nombre al club residen miles de argentinos y además se reciben ingentes cantidades de turistas para los que ir al Camp Nou supone otra foto más que añadir a su álbum de Instagram. Quizá alguno de ellos hasta realmente se creyera el eslogan publicitario: según la Wikipedia jugaban los mejores equipos del siglo XXI de Europa y América. Visto así… podríamos hasta parafrasear a los argentinos hablando de “Clásico del Gamper” puesto que, con su sexta participación, Boca Juniors se convertía en el equipo que más veces participaba. El “pequeño detalle” de que era un Boca con más extranjeros que argentinos y con más titulares que suplentes no aparecía en la búsqueda de Google, pero no dejemos que la realidad estropee el sueño de una noche de verano de un turista.

¿Alicientes para el espectador-no-turista? Los habituales. Primero y principal: ver a Messi. Conviene recordar al aficionado al fútbol que cada partido que juega Messi está más cerca de ser el último. Poca broma. Así que incluso una ópera bufa como este Gamper se justifica solo por verle hacer su primer discurso como capitán y dos o tres de sus arrancadas atrayendo a cuatro defensas. Pese a andar algo fallón en el pase final fue capaz de deslumbrar con su última genialidad: descubrir que pese a lo que vimos en el Mundial hay al menos un argentino que es capaz de hacer una pared con él. Se llama Buffarini y es defensa central. Sí, jugaba en el equipo contrario. Pero cualquiera que tuviera la oportunidad de hacer una única pared con Dios en su vida, también haría un Bluffarini —disculpen mi heredada tendencia argenta a poner apodos—. Ante semejante pared, Messi devolvió el dinero de la entrada a esos miles de turistas que podrán contar a sus nietos aquella historia de “Yo ví marcar el primer gol de Messi como capitán del Barcelona”. A 14 años de su debut, sigue ganando adeptos para el club. Propongo que, desde ahora, cada vez que se anuncié su nombre por la megafonía, el público se suba a la butaca y entone un sentido “Oh capitán, mi capitán” digno de El Club de los Poetas Muertos (Xavi e Iniesta).

Segundo aliciente: ver por primera vez jugando en su nueva casa a los cuatro fichajes, que puede que no sean los últimos, a tenor de las palabras del presidente Bartomeu en el Congreso Mundial de Peñas. Porque ni Arthur, ni Arturo Vidal, ni Lenglet aportaron nada extraordinario que llevarse a la boca. Malcom, como en toda la pretemporada, hizo su ya conocido “efecto gaseosa”: puro gas al principio, con gol incluido, esta vez por la izquierda en lo que apuntaba a ser un experimento. ¿Dos extremos puros, uno en cada banda? Sería una auténtica cruyffada que Ernesto Dos Caras Valverde dudo que se atreva a hacer en un partido de alto riesgo. Aparentemente se ha mejorado la plantilla pero no tanto el once titular. Si no hay lesiones de por medio, no parece que ninguno de ellos mejore a Coutinho, Vermaelen o Dembelé.

Y último aliciente: esperar ver la explosión de algún chaval puesto que a muchos aún les queda en la retina aquella primera exhibición de Messi en su debut en este torneo. No la hubo, aunque Miranda y Riqui Puig no desentonaron en absoluto. Sin embargo, sobrevuela la duda de los últimos años, ¿tendrán algo de continuidad o serán vendidos por 30 millones el año que viene?

Los viejos culés recordarán aquella frase de “Sin Gamper no hay Liga” cuando el club sudaba para ganar una mísera liga. Ahora, de un partido entretenido en la primera parte y convertido en un correcalles en la segunda, donde Rafinha destacó con un gol que hubiera firmado el Messi del Gamper 2005, se hace difícil sacar conclusiones. Probablemente haya Liga. Probablemente haya Copa. ¿Habrá Champions como pidió el “Oh capitán, mi capitán”?

Una vida de extremo a extremo: de los secarrales de Castilla a la húmeda yunga tucumana. De Perico Alonso a Messi. De la ingeniería al cine. De la A de Argentina a la Z de Zambia.

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