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Fútbol

La Francia campeona: músculo, fuerza y talento

Uno por uno de la selección campeona, que ha logrado una mezcla perfecta para lograr el Mundial. Deschamps lidera, Griezmann es la estrella y Mbappé, el rey. 

Deschamp. El jefe.

Desde que asumió el puesto de seleccionador casi todo lo conseguido han sido éxitos. Llevó a esta generación dorada a la final de una Eurocopa, aunque la perdió. Aún así, supo corregir los errores y dos años más tarde ha conseguido llevar a este equipo tan joven a ser el mejor del mundo.

Lloris. Seguridad.

El meta titular de Francia ha sido un seguro durante todo el torneo. El único fallo que ha cometido ha sido en la final y con una ventaja de tres goles. Sus paradas llevaron a la selección gala a la final.

Pavard. Trabajo.

Es el jugador con menos talento de esta selección. Pero su entrega, lucha y sacrificio le han llevado a cumplir bastante bien su papel y ha anotado goles importantes, como el de octavos contra Argentina. En la final fue algo más irregular, ya que la gran mayoría de peligro croata llegó por su banda.

Varane. Imperial.

Líder de la defensa. Un seguro que lo despeja todo por arriba, aunque con los pies tiene que corregir algunos detalles. En la final, los errores puntuales que cometió Pavard los solucionó él de forma brillante.

Umtiti. Fuerza.

El otro pilar fundamental en la defensa francesa. Por arriba lo gana todo, por el suelo corta el resto. Durante el torneo, todas las virtudes que tiene el jugador del Barcelona las mostró en el terreno de juego. Su físico y su magistral remate valieron para meter a Francia en la final.

Lucas Hernández. La revelación.

La final fue de sus peores partidos, pero aún así es otro seguro en la zaga y ha cumplido durante todo el torneo. Robos de balón, profundidad en las bandas y varias asistencias. Todo lo que tiene que tener un buen lateral.

Pogba. Irregular.

Desaparecido en la primera parte de la final, como en varios partidos del Mundial. La segunda parte fue una lección de su fútbol: Cortar, pasar y llegar al área. Si consiguiese mantener todas estas virtudes durante 90 minutos, sería el líder absoluto. Talento con la pelota en los pies le sobra, pero le falta la continuidad.

Kanté. El pulmón.

Su tarea durante el torneo fue perseguir la pelota. Lo hizo en todos los partidos y sin cansarse. Ha sido de los jugadores que más kilómetros ha recorrido durante este Mundial y eso para su posición es fundamental. En la final fue crucial hasta que le sacaron la cartulina amarilla. A partir de ahí, se tuvo que contener y perdió importancia su labor. En general de diez su participación en Rusia 2018.

Mbappé: Le Roi.

`O Rei´ tuvo su época y ahora toca la era de `Le Roi´. Ha conseguido levantar su primera Copa del Mundo con tan solo 19 años, con el diez a la espalda y con galones en su selección. Tiene detalles de Pelé, Ronaldo, Henry (algunos de los mejores de la historia)… Y aún no ha cumplido 20 años. Le queda mucho por madurar y crecer, pero después de este éxito, como siga creciendo futbolísticamente, va a hacer olvidar a muchos de los mejores.

Griezmann: Superclase.

Trabajo, ganas de ganar títulos, ambición y nunca se rinde. Comprende el fútbol a las mil maravillas. Cuando tiene que defender es el primero. Si hay que sacar el balón, él lo hace. Cuando necesitas un gol, lo mete o, si no, lo genera. Ha sido durante todo el Mundial uno de los líderes de esta selección. Le costó arrancar, pero cuando engrasó, fue la pieza fundamental en la que giró esta selección.

Matuidi: Músculo.

Hombre perfecto para el esquema de Francia. Fuerza, pulmón y peligro en el área rival. En la final de ayer no realizó su mejor partido, pero en los últimos minutos, donde flojean las piernas, su físico le permitió ser un muro para contener a los croatas.

Giroud: Sin puntería.

Se marcha del Mundial sin anotar un solo gol. No ha conseguido tirar a puerta en todo el torneo. Para esta selección, un tanque en la delantera es una virtud, por eso ha tenido su puesto asegurado. Genera espacios y presiona a los centrales. Jugó casi todo el campeonato aislado, pero su lucha y entrega son admirables.

Nzonzi: Garantía.

Tuvo la difícil misión de remplazar a Kanté, pero lo superó de manera sobresaliente. Pases cortos, pausar el partido y robar fue su cometido. Cuando Francia sentenció, su posición entre los centrales mejoró el equilibrio entre la defensa y el ataque galo.

Tolisso: Comodín.

Remplazó a Matuidi. No tuvo mucho trabajo. Pero en sus pocos minutos, fue el comodín perfecto para dar descanso a los pesos pesados.

Describe su cabeza como el garaje de Homer Simpson: siempre desorganizado. Le promete a diario a una Marge imaginaria llamada conciencia que luego más tarde lo organizará, pero nunca lo hace. Un sillón, su cerveza Düff, el mando a distancia y el televisor con retransmisiones deportivas son sus acompañantes en el día a día. En A La Contra encontró el lugar donde puede contar esas hazañas del deporte que tanto le gusta ver.

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