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Selección

La herencia envenenada

España no puede seguir sin evolucionar, este es un camino que no lleva a ninguna parte aunque ganes, porque te aleja de la realidad.

La Rojita le ganó a Bélgica 2-1 en un partido que pudo y debió ganar con más comodidad y que en los últimos minutos pudo perder si los belgas, infinitamente mejor físicamente que los nuestros, hubiesen estado acertados en tres contras en superioridad. España fue muy superior al equipo belga en casi todas las facetas del juego, pero no nos confundamos ni nos engañemos, a este equipo le faltan muchos mimbres y padece de importantes problemas estructurales. El más importante sin duda es el gol, es el más evidente, pero si rascas un poco, el problema es mayor, es de concepto, de como quieres llegar al gol, o sea de cómo quieres ganar.

De la Fuente hizo una lectura del primer partido y sus soluciones, para mi muy discutibles. Se cambiaron algunos nombres del once, pero el dibujo y la idea  fue la misma. España repitió el 4-2-3-1 del primer partido.  Hubo cambio de portero, en la defensa, esta vez, Junior ocupaba el lateral zurdo, un doble pivote nuevo con Merino y Ceballos, tres medias puntas con la entrada de Olmo por detrás del nueve y Borja Mayoral en punta. Cambios de nombres,  pero al final, el mismo problema que ante Italia, jugar sin extremos, sin desborde, sin velocidad, con 4 medias puntas y un dudoso delantero centro.

El equipo, como contra Italia, comenzó  bien, con alguna llegada peligrosa y de nuevo, a los pocos minutos nos adelantamos en el marcador, pero volvimos a presentar los mismos problemas que ante los azzurri. En medio campo hay talento, capacidad para tocar, para asociarse,  para tener el balón y hasta para llegar al gol, pero el exceso de medias puntas convierte el ataque en un embudo, todos juegan por dentro, cada jugada es una aglomeración de jugadores tirándose paredes en una cabina telefónica. Nadie hace desmarques de ruptura, nadie busca salir por fuera, nadie gana unos contra unos, no hay desborde y sin desborde no hay superioridades. Los laterales suben con el balón, ocupan abiertos el espacio pero no sorprenden, no llegan, están.

El fútbol ha cambiado, tener el balón vale lo que vale, para algunos más que para otros, pero para jugar al fútbol actual y sobre todo para atacar hay que manejar otras variables que no son solo los argumentos de la posesión, del tiki taka de hace 8 años. Con Xabi, Xavi, Busquets, Iniesta, Silva y Cesc, España ganó jugando a una cosa, pero eso, y lo hemos comprobado ya mil veces, no es exportable a cualquier equipo, esa idea valió para ese grupo, pero estamos en el 2019,  hasta Guardiola ha superado ya esa idea.

Salir con 5 media puntas y Borja es una apuesta anacrónica, un sucedáneo de aquel estilo, una herencia equivocada. Hemos visto quién ha ganado la Champions, quien jugó la final, quien fue el equipo revelación, vimos ayer el Francia- Inglaterra jugando a 200km/h, España no puede seguir sin evolucionar, este es un camino que no lleva a ninguna parte aunque ganes, porque te aleja de la realidad.

La sub21 y el fútbol español tienen que crecer y evolucionar, tenemos que seguir criando talento porque esa es nuestra marca, mimar el talento, pero al fútbol moderno se juega a toda pastilla, se corre y se presiona,  la pelota no se amansa… el tiki taka y sucedáneos ya no cuentan, Messi andando ya no gana, miremos al futuro y huyamos de herencias envenenadas.

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