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LA Land: la ciudad de las estrellas

Lakers y Clippers. Los primeros sueñan con volver a ser grandes y los segundos con serlo por primera vez. LeBron y Davis contra Kawhi y George.

Desde la colina de Hollywood se divisan nuevas estrellas. Siempre fue la meca del cine. Ahora aspira a serlo también del baloncesto, mucho tiempo después… En una época deprimente para el basket angelino, las llegadas de Kawhi Leonard, Paul George y Anthony Davis vienen a levantar los ánimos de una ciudad de capa caída. LeBron James estaba demasiado solo en el Staples Center. No tienen el ritmo de Ryan Gosling y Emma Stone, pero estos cuatro actores protagonistas se han emparejado para conformar dos duetos de baile espectaculares. El escenario será el mismo. Sin embargo, los destinos diferentes. Lakers y Clippers. Los primeros sueñan con volver a ser grandes y los segundos con serlo por primera vez. LeBron y Davis contra Kawhi y George. Los Angeles vuelve a ser la ciudad de las estrellas.

 


Make the Lakers Great Again


La realidad de los Lakers es tan cruda que ni siquiera The Chosen One pudo remediarla. La sonora incorporación de LeBron James el verano pasado, con un contrato de cuatro temporadas a razón de 154 millones de dólares, volvió a ilusionar a los aficionados del segundo equipo más laureado en la historia de la NBA. La marca de la franquicia púrpura y dorada sigue siendo una de las más potentes del planeta. Sin embargo, la época del Showtime terminó hace casi tres décadas. Los tiempos actuales son mucho más deprimentes. El equipo no gana un anillo desde 2010 y lleva seis temporadas consecutivas viendo los playoffs por la televisión. La última de ellas ya con LeBron en la plantilla… La llegada a Hollywood del alero de Akron fue la bomba del pasado mercado. Las ilusiones en el Staples eran máximas. Los Lakers volvían a tener un icono desde el retiro de Kobe Bryant en 2016.

Lamentablemente, la primera experiencia de LeBron en la Conferencia Oeste reveló que hasta a los más grandes les pasa factura el paso del tiempo. En una fecha tan significativa como el 25 de diciembre, unos días antes de que cumpliera los 34 años, en un encuentro ante Golden State Warriors en el Oracle, el ex jugador de Cleveland Cavaliers y Miami Heat sufrió una lesión en el abductor que lo mantuvo más de un mes de baja. Nunca estuvo tanto tiempo alejado de las pistas. De los 17 partidos que se perdió, solamente vio a su equipo ganar en seis. El balance final de la temporada angelina fue de 37 victorias y 45 derrotas. Unas cifras impropias para la franquicia con uno de los mayores talentos de la historia del baloncesto. LeBron aterrizó en el Staples para devolver a los Lakers a lo más alto. Al menos ese fue el mensaje de cara a la galería, ya que el objetivo mínimo de la gerencia era estar de vuelta en los playoffs… Ni siquiera eso pudieron llevarse a la boca tras una temporada desastrosa.

La lesión que sufrió LeBron en el abductor destapó las carencias de una plantilla que todavía no estaba lo suficientemente madura. Con un solo nombre no era suficiente. Una de las razones por las que se firmó a The King fue por su capacidad para atraer estrellas. La primera ha sido Anthony Davis. Un vieja aspiración de LeBron. Tanto deseaba su fichaje que quiso cederle su emblemático dorsal 23 para regresar al 6, algo que impidió Nike por el stock de camisetas del que dispone. Así como el de Akron fue una apuesta mayormente de presente, Davis también lo es de futuro. Con apenas 26 años, el ala-pívot de Chicago llega a los Lakers en el mejor momento de su carrera. Es la hora de que saque a relucir el talento que los New Orleans Pelicans, un equipo a años luz de la pelea por el anillo, no le permitieron exprimir. El compromiso de Davis se refleja en los cuatro millones de dólares de traspaso a los que renunció para que su nuevo club pudiese incrementar su masa salarial. El actual roster angelino sí está preparado para competir por la NBA el próximo curso. A pesar del traumático rechazo que sufrió la semana pasada.

 


Clippers: de malditos a favoritos


Con LeBron y Davis ya firmados, al proyecto de los Lakers le faltaba la guinda del pastel. Esa fruta exótica era nada menos que el flamante MVP de las finales. Kawhi Leonard era el gran objetivo de la gerencia para completar un tridente de ensueño. Para firmarlo dejaron por el camino a muchos agentes libres apetecibles. Efectivamente, Kawhi se marchó a Los Angeles… aunque no a los Lakers. El alero californiano rechazó el glamour del Showtime para fichar por el patito feo de la ciudad. En los días previos a su decisión, los medios de comunicación estadounidenses desmarcaron al resto de equipos y plantearon un único duelo a dos entre Raptors y Lakers. De hecho, hasta se llegó a decir que el jugador estaba decidido a continuar en Toronto. Nadie tuvo en cuenta la opción de los Clippers.

El capitulo final de este culebrón no dejó indiferente a nadie. Aparentemente, Kawhi mostró desde un primer momento su predisposición a firmar por la franquicia que dirige Steve Ballmer. La única condición era no llegar solo. El hombre de moda en la NBA demandó una estrella más con la que poder trasladar a California lo que ya hizo en Canadá. Dicho y hecho. Los Clippers le pusieron encima de la mesa un proyecto deportivo de garantías y un contrato de cuatro temporadas a razón de 142 millones de dólares. Kawhi, angelino de nacimiento, está de vuelta en casa con Paul George agarrado de la mano. George, uno de los mejores defensores de la NBA, aterriza en el Staples en el pico de forma de su carrera. Los Oklahoma City Thunder lo traspasaron a cambio de cuatro elecciones de primera ronda del Draft y los jugadores Gallinari y Shai Gilgeus-Alexander. Todavía no ha arrancado la temporada y estas dos contrataciones estelares ya han tenido sus primeros efectos colaterales. Los Clippers, un equipo que nunca ha disputado unas finales de conferencia, son ahora los números uno en las apuestas para ganar el próximo anillo…

Kawhi Leonard ya sabe lo que es llevar a un equipo a ganar un título de NBA por primera vez en su historia. Para repetir la hazaña de nuevo, antes tendrá que hacer frente al principal enemigo de los Clippers en los últimos años: los propios Clippers. El nuevo destino de Kawhi es conocido en el oeste por ser un lugar en el que suceden cosas extrañas. Algunos incluso utilizan la palabra maldición. La aureola que arrastra la franquicia californiana es casi fantasmagórica. La historia parece escrita por el guionista de Una serie de catastróficas desdichas. Los angelinos han sido un equipo marcado por las lesiones y las remontadas imposibles de los rivales. En las semifinales de conferencia de 2015 fueron eliminados por los Houston Rockets pese a llegar a mandar en la eliminatoria por 3-1. En poco más de un cuarto del sexto partido, los texanos le dieron la vuelta a una diferencia de 20 puntos para forzar el séptimo encuentro y la posterior remontada. Un año después, en la primera ronda de los playoffs, el equipo perdió por lesión a Blake Griffin y Chris Paul y echó a perder un 2-0 de ventaja ante los Portland Trail Blazers.

 


Lakers y Clippers: una rivalidad descafeinada


El tiempo dirá si estamos ante el estallido definitivo de la rivalidad entre las dos franquicias de Los Angeles. Hasta la fecha, las relaciones vecinales no han sido especialmente tensas. Los primeros en pisar Hollywood fueron los Lakers. Lo hicieron en el año 1960. Provenientes de Minneápolis mantuvieron en el nombre del equipo la palabra “Lagos”, en homenaje a los centenares de lagos del estado que los vio nacer. En 1984, en plena era del Showtime, los Clippers desplazaron su sede unos cuantos kilómetros al norte. De San Diego a Los Angeles. Fueron años difíciles. Desde aquel traslado, los Clippers han vivido a la sombra de sus vecinos. De hecho, hasta esta misma década, ni siquiera han podido levantar cabeza y oponer un mínimo de resistencia en la ciudad. La temporada pasada volvieron a quedar por encima de los Lakers en el balance de resultados, con 48 victorias y 32 derrotas. Pero a pesar de dominar en el presente, la mejor época en la historia de los Clippers no tiene ni punto de comparación con la de los Lakers…

Las celebrities de Los Angeles van al Staples a ver a los chicos de púrpura y dorado. Algunos como Jack Nicholson tienen asiento reservado a pie de pista, mientras que otros como Leonardo DiCaprio, Ice Cube o Kendrick Lamar son habituales en los días de partido. Billy Crystal es uno de los pocos actores que se ha declarado abiertamente aficionado de los Clippers. La franquicia dirigida por Steve Ballmer se sigue viendo como el patito feo de Hollywood. Un vecino ruidoso y molesto. El rival a batir de los Lakers no son los Clippers, sino los Boston Celtics. Como curiosidad, se dio una ocasión en la que los aficionados de los dos conjuntos angelinos unieron sus fuerzas. Fue una cuestión más de antipatía que de hermanamiento. Sucedió en un amistoso de hace dos años entre las selecciones de Estados Unidos y China. El público presente en el Staples, el estadio en el que se celebró el encuentro, abucheó al unísono a Kevin Durant y Draymond Green. Ambos jugadores defendían los colores de Golden State Warriors, la franquicia californiana que más éxitos ha cosechados en los últimos años… El rechazo de Kawhi a los Lakers para marcharse a los Clippers seguro que contribuye a acrecentar la llama de la rivalidad entre los dos equipos angelinos.

Los derbis de Los Angeles han entrado en una nueva dimensión. La pregunta que se hace la NBA en estos momentos es qué equipo saldrá victorioso. La respuesta no está clara y esconde varios interrogantes. Al menos uno saldrá derrotado seguro. Lejos de quedarse encerrados en casa llorando por el rechazo de Kawhi, la gerencia de los Lakers se ha movido con agilidad para seguir mejorando el roster. Especialmente a través de actores secundarios de gran calidad, entre los que destaca DeMarcus Cousins. Además, en las últimas horas se ha especulado con la posibilidad de que LeBron James juegue la próxima temporada de base. Los Clippers de Kawhi y George cuentan, entre otros, con uno de los mejores entrenadores de la competición, Doc Rivers, y con el mejor sexto hombre, Lou Williams. Las posibilidades de ambas franquicias son múltiples. Cuatro estrellas andan sueltas por Hollywood. Dos auténticos equipazos frente a frente. Lakers y Clippers han pasado de la intrascendencia a ser favoritos.

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