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La magia del gol

Me preocupa esa faceta del juego del Atleti porque un equipo sin gol es un equipo mediocre. Así de crudo. Así de triste.

Siempre pensé que lo más difícil de publicar un libro era escribirlo. Desgraciadamente, he podido comprobar que no es así. No es nada nuevo; ocurre lo mismo en la música, a la hora de encontrar trabajo, o cuando te enamoras locamente de alguien. En todos los casos necesitas no sólo llegar a una posición concreta, que generalmente es muy difícil de alcanzar, sino también rematar después. Algo que no suele ser sencillo porque, la mayoría de las veces, no depende exclusivamente de ti. Después de haber vendido tu alma al diablo para conseguir que el editor lea tu libro (o escuche tu disco), después de haber conseguido una entrevista con la empresa de tus sueños, o después de tener una cita con la persona amada, puede resultar que no funcione. Es más, puede que ni siquiera sea culpa tuya. Puede que al editor no le guste lo que haces (aunque sea bueno), que no seas lo que busca la empresa (aunque lo seas), o que esa otra persona por la que darías la vida no esté enamorada de ti.

En fútbol, lógicamente, ocurre exactamente lo mismo. Una cosa es crear ocasiones de gol y otra cosa es meterlas. Lo primero se rige por unas reglas y lo segundo por otras. Lo primero se entrena, se persigue y se cuestiona. De hecho, es de lo que hablamos normalmente cuando hablamos de fútbol; de la capacidad de crear, combinar, competir, equilibrar, crear espacios y romper líneas. Existen miles de formas de hacerlo y eso abre todo un abanico de posibilidades, teorías y escuelas de fe. Lo segundo, meter goles, para bien y para mal, es otra cosa. Una que también se entrena, pero que tiene tantos factores implicados que a veces es más fácil explicarlo recurriendo a la magia.

Al igual que viene ocurriendo en los últimos partidos, el Atleti no jugó especialmente bien contra el Celta de Vigo. Hay dudas, hay desajustes y hay algunas decisiones abiertas a debate en la configuración del equipo o en la forma de encarar el juego. Es así; tan cierto, como que si el equipo de Simeone no fue capaz de ganar al Celta no fue por culpa de eso.

Imagino que no es una opinión muy popular, pero antes de que los que saben mucho de esto se me echen encima, echemos un vistazo a las estadísticas oficiales. El Atleti remató veinte veces. ¡Veinte! Sacó también trece saques de esquina. ¡Trece! En lo que va de Liga es la vez que más ha rematado un equipo sin conseguir gol. Rubén Blanco le sacó un remate a bocajarro a Felipe nada más empezar el partido y de ahí no se bajó. Cuando no estaba perdiendo tiempo de manera grosera estaba estirándose para sacar remates.

Me preocupa esa faceta del juego del Atleti porque un equipo sin gol es un equipo mediocre. Así de crudo. Así de triste. Es más, en un fútbol ultra profesional como el que tenemos, en el que todos los equipos están físicamente en órbita y perfectamente entrenados, la diferencia fundamental no suele estar en la capacidad para rematar a puerta sino en la capacidad de hacer gol. Algo por lo que hoy en día se paga mucho dinero. Y no, no está funcionando. Diego Costa no está, Morata acaba de venir y Joao Félix anda sumido en su particular metamorfosis. Me parece un triplete de garantías sobradas, lo digo como lo siento, pero habría que empezar a demostrarlo. Dijo Simeone al final del partido que hacía falta aumentar la intensidad en la definición. Algo así como que había que tener más ganas de marcar gol de las que tienen ahora. Es seguramente lo más enigmático e interesante que escuché ayer.

Hay otras cosas que tampoco terminan de convencerme. Nunca he sido muy amigo de eso de las rotaciones. Dicen los expertos que es algo fundamental para mantener la plantilla sana durante toda la temporada y tendrán razón. A mí, especialmente en una situación como la actual, con un equipo en construcción, no termina de convencerme. Yo sería más partidario de dejar siempre en el campo a los que funcionan. Al menos hasta que el equipo solidifique. Es decir, para mí, ahora mismo, debería ser Oblak, Giménez, Savic, Thomas y siete más.

Por acabar con un toque optimista, uno levanta la vista y ve que la competición está muy igualada. Nadie está bien, o todos están mal. Siempre habrá el que piense en dónde estaría el Atleti de no haber «patinado» en las últimas jornadas, pero me da que son esos mismos que tienen querencia por absorber las teorías del enemigo y que se olvidan de que en ese equipo, hace pocos meses, jugaban Griezmann, Godín o Rodri, donde ahora lo hacen Joao Félix, Felipe y Llorente. No me interesan.

Paciencia.

Se hace llamar "escritor intruso", pero ya se está convirtiendo en escritor de cabecera. Alimentó un blog en torno al Atleti (“Y los sueños, sueños son”) desde 2007 a 2017 así como otros blogs clandestinos sobre música, cine, series y política. Además, es compositor, cantante, guitarrista y teclista de los 'Happy Losers'. También ha publicado discos en solitario bajo el pseudónimo de Lukah Boo. Entre otras rarezas tiene un título de Ingeniero Industrial firmado por el Rey.

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