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Champions

La Tribuna de Brian Clough

Contra la nueva Champions

Crear una Liga Europea o convertir la Copa de Europa en una liga casi cerrada es matar la gallina de los huevos de oro, pan para hoy y hambre para mañana.

Me molesta sobremanera cuando alguien interpreta lo que digo de la forma que más le conviene, no con el sentido que yo le doy. El ejemplo más típico es el de los políticos: “Los votantes han dado un claro mensaje y significa…” Oiga, no es así. Si el mensaje es claro no tiene usted que explicar lo que significa y, además, mi voto no significa eso que usted dice. Un ejemplo muy claro han sido las recientes elecciones europeas.

No voy a hablar ni de Brexit ni de política, al menos no de la política de siglas y partidos. Voy a hablar de fútbol y, de acuerdo, de su política. Y es que algunos directivos han decido que los aficionados queremos un cambio sustancial en la Liga de Campeones. Alguien se lo ha dicho, por lo visto, pero yo todavía no me he encontrado con aficionados deseosos de ver una Liga Europea. Sí me he encontrado a los que creen que es el camino al que nos dirigimos.

Creo que la suposición se cae por su propio peso. La fase de grupos de la Liga de Campeones de hoy en día no deja de ser un trámite donde las sorpresas se cuentan con los dedos de una mano, si es que se cuentan. Rara es la temporada en la que no nos sobran la sexta jornada y parte de la quinta. Soy madridista, y aunque hagamos una fase de grupos esperpéntica como la de la temporada recién acabada y con doble derrota con el CSKA Moscú, nos ha sobrado jornadas para clasificarnos. El Real Madrid no ha sido eliminado jamás en la fase de grupos.

Así que esperamos pacientemente a que pase Navidad y empiece la competición de verdad, cuando la Champions League se convierte en la Copa de Europa y no hay margen de error. En la misma situación se encuentran las aficiones del Bayern, Juventus, Barcelona, City o Liverpool. Antes de empezar la competición ya sabemos que seis u ocho equipos estarán en las eliminatorias. ¿Merece la pena la fase de grupos? ¿De verdad alguien necesita que sea aún más larga o que se garantice todavía con más fuerza la presencia de estos clubes en las fases finales? Sería como clasificar a Brasil directamente para cada Mundial de futbol. Se va a clasificar seguro, seguro… pero que lo haga como los demás.

De vez en cuando, como en aquella Champions que pudo ser del Deportivo y fue el lanzamiento de Mourinho, o esta misma recién finalizada, la competición se abre y resulta preciosa y mucho más interesante. La cabalgada del Ajax y el Tottenham hasta su encuentro en semifinales, y la eliminatoria en sí, ha tenido a hinchas de clubes neutrales y hasta sus víctimas hablando de esos partidos. Por contraposición, el Madrid y el Atlético se enfrentaron cuatro temporadas seguidas, el Madrid y el Bayern se cruzan aún con más frecuencia que el Barcelona y el propio Atlético…

Cuando La Quinta del Buitre se enfrentaba al Bayern (pisotón de Juanito, revancha la temporada siguiente) eran partidos especiales. Los disfrutabas cada 4, 5, 7 años. Ahora los partidos son tan frecuentes que se mezclan las temporadas y las eliminatorias. Repetimos partidos constantemente. ¿Necesitamos proteger algo sólido como el acero? El dominio de los mismos clubes temporada tras temporada es más que evidente.

Creo que fue en la época de La Quinta del Buitre cuando el presidente del Real Madrid de entonces, Ramón Mendoza, empezó a hablar con insistencia de la necesidad de una liguilla o de al menos tener un cuadro con cabezas de serie como en el tenis. El PSV Eindhoven ganó la Copa de Europa empatando sus últimos cinco partidos y el Madrid tuvo un sorteo que le emparejó sucesivamente con el Nápoles de Maradona, con el Oporto —defensor del título— y con el Bayern, antes de caer con los holandeses.

Ser eliminado a las primeras de cambio, como le pasó al Nápoles aquella temporada, era un problema financiero que los clubes no querían dejar en manos del azar. Así acabamos aceptando unas fases de grupos que aseguraban las finanzas de ricos y pobres —todos se aseguraban más partidos— pero cerraba el camino a las sorpresas o la posibilidad de que un club, con un sorteo amable, viviese un cuento de hadas. Ahora la emoción del KO se retrasa hasta la segunda mitad de la temporada, asegurando la presencia de los mejores y dificultando el camino de los menores. Bueno, pues vale, pues aceptamos porque así hay más calidad en la fase final y mejor que se clasifique el PSG y no un equipo de la liga islandesa.

El nuevo proyecto habla de 32 equipos en la fase de grupos, con cuatro grupos de ocho clubes, asegurando así 14 partidos. Si con los seis partidos actuales nos sobran hasta dos, con 14 nos van a sobrar cuatro o cinco. A partir de aquí, hay dos situaciones que parece imposible que cuenten con el visto bueno de UEFA:

1. 24 equipos se clasifican automáticamente para la temporada siguiente, y ocho descienden a la Copa de la UEFA. No parece claro que haya manera alguna de clasificarse por la competición doméstica, lo cual mata ya definitivamente a ligas que hoy en día ya solo tienen un competidor, apoyado por el dinero que ya asegura gracias a la permanente clasificación para la Copa de Europa.

2. Añadir ocho partidos a la Liga de Campeones debe ir acompañado de una reducción en algún otro lugar, y se habla de algunas fechas de las selecciones, pero necesariamente el resto saldrán de las Copas nacionales y del calendario de Liga.

Es fácil decir que hay reducir la Liga a 18 quipos en Primera, incluso a 16. Pero hay que tener en cuenta que los clubes necesitan tener los estadios activos, ingresar dinero por taquilla, pero también por los aficionados que pasan el día comiendo en el estadio y visitando la tienda del club. Eliminar dos o cuatro partidos de Liga es tener un recurso inactivo que los clubes no se pueden permitir. Además, menos partidos significará menos dinero de las televisiones.

La alternativa a esto es sacar de las ligas nacionales a esos grandes clubes para siempre. Como los planes de UEFA además incluyen jugar la Copa de Europa en fin de semana, lo que obliga a cambiar el Villarreal-Real Madrid o el Betis-Barcelona a un martes a las 9 de la noche, se acabará lo de ir al futbol para los aficionados mas jóvenes. Si el sábado se juega un Madrid-Juventus a la vez que un Leganés-Éibar, ¿quién va a ir a Butarque? Esos planes acabarían con los clubes más modestos, más aun si los grandes clubes abandonan sus ligas nacionales. ¿Quién va a comprar los derechos de la Liga, la Serie A o la Bundesliga? Incluso la Premier League lo pasaría mal para exportar su producto. Si acabamos con las posibilidades de desarrollo de Sampdoria, Betis, Werder Bremen o Lille acabaremos con las canteras, no habrá clubes de fútbol para desarrollar futbolistas. Habremos quemado el edificio por la planta baja y las altas durarán hasta que el fuego les alcance.

Crear una Liga Europea o convertir la Copa de Europa en una liga casi cerrada es matar la gallina de los huevos de oro, pan para hoy y hambre para mañana.

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