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La pizarra: Celta vs Real Madrid

El Madrid llegaba a Balaídos con muchas dudas, la pretemporada había dejado muchas preguntas sin resolver y para colmo, las lesiones seguían sin ayudar, justo antes de viajar a Vigo caía Hazard para tres o cuatro semanas.

Zidane decidió apostar por su Real Madrid de siempre, de nuevo, «los mismos once cabrones», y sorprendió con una alineación en la que el de “mejor que se marche hoy que mañana” salía como titular. Con un 4-3-3 en ataque y un claro 4-1-4-1 en defensa, comenzó el partido. Diecisiete goles en pretemporada daban para pensárselo y los madridistas lo hicieron; todo el equipo, los once, se mostraron trabajadores, todos muy implicados en el trabajo defensivo, pero sobre todo, el balance atrás nunca fuera deficitario. El Madrid siempre defendía en superioridad numérica, siempre con uno más, aunque para ello, Bale y Vinicius se alejasen mucho de posiciones ofensivas y ni Marcelo ni Odriozola pisasen campo vigués.

Iban once minutos y con ambos equipos reubicándose en el campo, Bale se inventó un jugadón y le regaló a Benzema el 0-1. Curiosamente Bale, que partía en el once desde la derecha, salió desde la izquierda en la jugada del gol, su perfil bueno para la carrera, el regate y el pase, porque a veces lo natural es lo lógico.
Con 0-1, el Madrid dio un paso atrás, se replegó en un bloque medio, posiblemente porque Zidane ya se había percatado de que Denis le iba a dar la tarde a Odriozola y no quería obligar a Bale, y sobre todo a Casemiro, a grandes esfuerzos defensivos en su ayuda. Pero como la historia de la manta corta en fútbol es verdad, todo lo que Zizou acercó a Bale a Odriozola y a Vinicius a Marcelo, les alejó del área celtiña.

Los gallegos, gracias a sus ganas y a dicho repliegue, comenzaron a dominar el escenario y con ello el partido. La posesión no engañaba: 36 a 64% a favor de los vigueses. Pero la realidad es que el Real Madrid, aunque había perdido el balón, no pasaba apuros, claro que tampoco se los hacía pasar a Rubén Blanco, salvo en un remate malintencionado de Modric, al que respondió el guardameta con una buena parada.

El ataque del Real Madrid se limitaba a pelotazos buscando la velocidad de Bale y la de Benzema —de Vinicius no había ni noticias—, jugadas siempre en clara inferioridad pese a que el galés se mostró muy rápido en alguna. Todo apuntaba a que se llegaría con ese 0-1 al descanso, el Real Madrid estaba bien ordenado, no marcaba ni el ritmo ni el juego del partido, pero vivía cómodo con ocho jugadores detrás de la línea del balón con lo que el celta no encontraba espacios para agredir a Courtois. Entonces, Odriozola se lió, todo lo que se puede hacer mal en una jugada lo hizo mal y repetido por dos. Lo curioso es que el que tenía la pelota fue siempre él. El VAR vino a rescatar ese posible empate a uno, pero dejó a las claras dónde había un problema y dónde había que intervenir.

A la vuelta del vestuario todo se aceleró. Zidane no había movido ficha y la banda del donostiarra era una autopista. Denis y Aspas rozaron un empate que evitaron Courtois con un paradón y Casemiro sacando un balón que entraba. Acto seguido, Modric fue expulsado por una acción con pinta de amarilla, pero por lo visto el reglamento lo deja claro:VAR, roja y a la calle. El Madrid vivía momentos de zozobra, se quedaba con 10 y Courtois volvía a salvar el resultado con otro paradón. Zizou tardó en reaccionar; Odriozola era un títere en manos de Denis, el interior que supuestamente le tenía que ayudar había sido expulsado.

Cinco minutos desde la expulsión y en el banquillo blanco no se movía ficha, pero Kroos lo solucionó. Cogió un balón a 30 metros de la portería celtiña y lo puso en la escuadra, 0-2 y un cubo de agua en la hoguera gallega. El Celta, que había tenido el empate en sus manos y se veía jugando ante diez durante 30 largos minutos para ganar el partido, se vino abajo, el 0-2 fue una losa. El Real Madrid se creció, Kroos, que había hecho un partido mediocre se apoderó del balón, Marcelo se activó en su banda, Casemiro —el mejor del Madrid de largo— siguió mandando en el corte. Nadie con la expulsión de Modric podía pensar que los últimos veinte minutos del Madrid en Balaídos iban a ser tan plácidos. Llegó el 0-3 y el 1-3 para cerrar el debut del “nuevo” Real Madrid de Zidane.


UNO POR UNO


—Zidane. Sin duda nos encontramos ante el mayor genio de los banquillos de los últimos 20 años. Tras una pretemporada jugando con un 4-2-3-1 y en los dos últimos con un 3-5-2, Zidane debuta en Liga con su clásico 4-3-3. Con 0-1, con su equipo desbordado en banda derecha, con Odriozola haciendo aguas en cada jugada, con Courtois salvando el resultado, le expulsaron a Modric y tardó cinco minutos en mover el banquillo. Para cuando lo hizo, Courtois había vuelto a salvar el empate y Kroos ya había hecho el 0-2. El equipo había resuelto el problema sin la ayuda del entrenador, o tal vez su ayuda fue no mover nada ¿Un visionario, un genio? Pues habrá que pensar que sí. Lo más curioso es que quita a Vinicius, algo cantado, pero no introduce un defensa, no; teniendo a Odriozola superado en cada jugada y además con tarjeta amarilla, no entran ni Nacho, ni Militao, mete a Lucas Vázquez y el gallego es el que hace el 0-3, ¿casualidad, flor o genialidad?

En el minuto 70, con 0-2 y jugando con diez, Casemiro se acerca a la banda, parece que puede estar lesionado, el único jugador sin repuesto en la plantilla parecía tener molestias. Zidane, en una de esas decisiones que yo no puedo entender, había mandado a la grada a Valverde, el único que puede suplir el trabajo del brasileño, para sentar en el banquillo a James, al que no quiere y al que no había citado en ningún partido anterior. Por suerte, Casemiro se acercó a beber agua y a cambiarse una espinillera. Pero la realidad es la realidad. En Vigo, y jugando con diez hombres 35 minutos, Zidane no metió en el campo a ningún defensa pese al partido de Odriozola. Introdujo a Lucas, a Isco y a Jovic, con Valverde en la grada y ganó 1-3. ¿Un genio?

—Courtois. Desapercibido en la primera parte. En la segunda fue clave para mantener el resultado con tres paradas prodigiosas.

—Odriozola. Con mucho, el peor jugador del Real Madrid. El vasco fue un juguete en manos de Denis, que le martirizó los 90 minutos convirtiendo su banda en una autopista. Su grosero error antes del descanso solo es un reflejo de su partido. Increíble que jugase los 90 minutos.

—Varane. Serio pero sin autoridad, tuvo un gran gesto defensivo para evitar el empate en la primera parte. Muy dubitativo con el balón, tener de lateral en su lado a Odriozola no le ayudó.

—Ramos. Un partido de veterano. Aseguró su posición y no arriesgó con la pelota. Bien en defensa, le faltó esa jerarquía que le caracteriza para salir jugando.

—Marcelo. Otro que lo tuvo claro. En la primera parte no pasó de mediocampo y se quitó más balones de encima con una “volea dirigida”, que en una temporada entera. En la segunda parte y con el viento a favor fue creciendo en el juego de ataque y con él los problemas defensivos en su lado, banda por la que llegó el gol del Celta y las dos últimas oportunidades gallegas.

—Modric. Flojito, muy flojito. Dejó una buena acción ofensiva en la primera parte y también la impresión de estar muy bajo físicamente. No ayudo a dominar el partido en los 45 primeros minutos. Expulsado en el 55′.

—Casemiro. El mejor del Madrid. El brasileño cerró un partido completo donde el 4-1-4-1 defensivo le ayudó a vivir más cómodo. Con el balón estuvo más lucido que de costumbre, el Celta no le presionó y le permitió girarse, su gran punto débil.

—Kroos. Su primera parte, como la de Modric, fue muy mediocre. Lento y sin encontrar su zona, el repliegue medio del Real Madrid en defensa le ayudó a no realizar grandes esfuerzos defensivos. Hizo el 0-2 con un golazo, matando el partido. Desde ese momento creció para terminar siendo el jefe que movía los hilos.

—Bale. Zidane no le quiere y el Madrid le ha intentado o intenta vender. Bueno, pues fue titular y durante la primera parte fue la única opción ofensiva de los blancos. Buenos 45 primeros minutos de un jugador implicado en defensa y amenazante en ataque. En la primera parte fue el mejor junto a Casemiro. ¿Y ahora qué?

—Benzema. Hizo un gol de 9, pero estuvo desaparecido toda la primera parte. En la segunda y con el sorprendente crecimiento del equipo, Benzema dejó muestras de su clase en un par de jugadas, un par de remates y una soberbia asistencia.

—Vinicius. En la primera parte trabajó mucho en defensa corriendo a tapar huecos, pero la verdad es que ni se le vio. Antes de ser sustituido dejo un par de ataques con mucha bicicleta y poco desborde. Esperemos que la llamada de Tite le suba el ánimo, porque su globo se desinfla por momentos.

—Lucas Vázquez. Sustituyó a Vinicius en el 69′. Salió a correr y a ayudar a Odriozola en defensa, lo de siempre, pero esta vez tuvo una en ataque y la metió.

—Isco. Sustituyó a Bale en el 75′. También salió a trabajar en mediocampo. Se le vio implicado y ordenado, pudo hacer gol en el rechace de una falta que él mismo había tirado. Otro que sabe bien cuál es su rol, pero que necesita mejorar mucho. La expulsión de Modric y la lesión de Hazard le abren la puerta de la titularidad.

—Jovic. Sustituyó a Benzema en el 81′. Apenas si tocó el balón.

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