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Revolución en el fútbol femenino: la Federación anuncia una nueva Liga

España contará con una nueva Liga femenina de fútbol completamente diferente a la Iberdrola. Los intereses por los derechos televisivos han desencadenado en esta medida.

La RFEF (Real Federación Española de Fútbol) ha marcado un antes y un después en la historia del fútbol femenino en España. La nueva Liga femenina, propuesta ayer por Luis Rubiales y aprobada este mismo martes y que se pondrá en marcha la próxima temporada basada en el modelo alemán e inglés, constará de una división de élite, con 16 equipos, y una división de promesas, con un máximo de 32 clubes que estará dividida de forma territorial. La forma de ascenso será vía playoffs. El Secretario General de la RFEF, Andreu Camps, afirmó que “la Liga Iberdrola podrá existir, no estamos quitando una para poner otra sino que estamos creando un modelo de competición nuevo en el que la RFEF va a tomar el liderazgo y es voluntario que los clubes se adhieran”.

“El Transistor” de Onda Cero dio ayer la noticia de que Luis Rubiales había propuesto un nuevo modelo de liga femenina paralelo al actual. La RFEF emitió la semana pasada un comunicado en el que recalcaba que la gestión de los derechos audiovisuales de transmisión y la comercialización estaba entre sus competencias, tal y como aparece reflejado en sus estatutos. Sin embargo, los clubes de la Liga Iberdrola respondieron reclamando su autonomía en la explotación de los derechos de televisión. Ese conflicto es el que habría llevado a Rubiales a implantar una competición alternativa controlada por la Federación, que sería la que daría derecho a jugar las competiciones europeas.

La ACCF (Asociación de Clubes Femeninos de Fútbol), que agrupa a todos los equipos de la Liga Iberdrola a excepción de Barça, Athletic Club y Real Sociedad, asegura que “resulta del todo incoherente e inentendible que los clubes no tengan ningún tipo de capacidad de decisión ni control sobre la organización y gestión de la competición cuando en cambio deben asumir responsabilidades y obligaciones relacionadas con la profesionalización del fútbol femenino”. La ACCF se agarra a la resolución en favor de los clubes de la CNMC (Comisión Nacional de Mercados y Competencias). Esta Comisión confirmó el pasado verano que los equipos contaban con la libertad para explotar sus derechos televisivos tanto de forma individual como colectiva. He aquí el punto de discrepancia, ya que los estatutos de la RFEF recogen que es la Federación la propietaria de estos derechos. Esto no ocurre con los clubes de la LaLiga, que están dentro de la RFEF, pero que desde 1984 gestionan de forma autónoma e independiente sus derechos.

Una de las preguntas a resolver es qué pasará con Iberdrola ahora que acaba de nacer esta nueva competición. La empresa energética mantiene un acuerdo de patrocinio con la RFEF desde 2016, que forma parte de su política de apoyo al deporte femenino, enmarcada dentro del proyecto “Universo Mujer”, puesto en marcha por el CSD y concede ventajas fiscales a los patrocinadores. De aprobarse, lo más probable es que la Liga propuesta por Rubiales continuase llevando el apellido de la empresa energética. Para participar en esta nueva competición liguera, antes será obligatorio que los equipos cedan sus derechos audiovisuales y comerciales. El punto fuerte al que se ha aferrado Rubiales es que su proyecto de Liga, al estar bajo el amparo de la RFEF, es el único con carácter oficial y, por tanto, con acceso a la Women Champions League. 

Los miembros de la ACCF aprobaron el pasado mes de febrero la venta colectiva de los derechos televisivos de los clubes. Barça y Athletic Club de Bilbao, históricamente ligados a la RFEF, fueron los únicos equipos de la Liga Iberdrola que no votaron a favor. También fueron los únicos que acudieron el lunes al Comité de Fútbol Femenino de la Federación en el que se aprobó el proyecto de una nueva liga. La Asociación considera que la gestión de los derechos es una condición imprescindible para llevar a cabo su propuesta de aumento del salario mínimo anual de las jugadoras a 20.000 euros anuales, por los 14.000 actuales, además de jugar un papel clave en la aprobación del primer convenio colectivo de la historia del fútbol femenino de España. El sindicato Futbolistas ON, una de las partes negociadoras del convenio junto a la AFE, UGT RFEF y ACCF, ha acusado a la RFEF de “dinamitar” la actual Liga femenina. Esta nueva Liga es un paso atrás en la profesionalización y la creación de dicho convenio. El enfrentamiento está servido.

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