La tierra de la lluvia escasa es un libro maravilloso e inspira un respeto abrumador por el entorno natural del paisaje americano que rodea a la autora. Tanto, que casi nos obliga a quitarnos los zapatos cada vez que nos atrevamos a pisar la hierba. Hay mucha profundidad en la manera de reflexionar alrededor de los paisajes que describe Austin, hay realismo, hay una bocanada de aire fresco en cada página.