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Macarena.

Historia

La Virgen de la Esperanza: Macarena, como Tú, ninguna

No es posible sustraerse a la Emoción, tan antigua como el plano de Sevilla.

La Virgen de la Esperanza: Macarena, como Tú, ninguna

Lo primero es la Emoción: la conexión eléctrica de una emoción desatada ante la estética más inexplicable: esa imagen tallada a gubia (¿por La Roldana, la hija del maestro escultor Pedro Roldán?)… de la que debió ser una… inexplicable chiquilla sevillana de finales del Siglo XVII, quizá del Corral de Los Olmos: o del Arenal, ya en el Puerto de Indias. No, no es posible sustraerse a la emoción cuando te hallas delante de Nuestra Señora de la Esperanza. En el barrio de San Gil, La Virgen de la Esperanza. Para entendernos, la Macarena. En suma, Nuestra Señora de la Esperanza… Macarena. La Virgen de la Esperanza: que ocupa toda Sevilla en la Madrugá del Jueves Santo al Viernes, como el Ejército de una sola Emoción. Y eso ya es decir bastante cuando se comparten las calles de Sevilla, a esas mismas horas, con la Esperanza de Triana, El Gran Poder, Los Gitanos, El Silencio o El Calvario…

Salen las cuentas de esa Emoción en los pregones de Antonio Rodríguez-Buzón (1956… ‘Como Tú, ninguna, de morena y de juncal…primor doloroso… en los cinco versos que componen una saeta… No es preciso que te alabe, Bella Perla de San Gil, porque todo el mundo sabe que de frente y de perfil más buena moza no hay… Macarena, talla en jardín de brisas con las Gubias Celestiales’)… o de Joaquín Caro Romero, el genial poeta currista, hagiógrafo de Curro Romero y autor de la letra del Himno de la Macarena. En abril de 2000, Caro Romero lanzaba su Pregón al aire de la Maestranza y de los Jardines de la Caridad, en el Arenal, siempre entre estertores de pasión entrecortada: «No sé cómo está más guapa la Esperanza Macarena… se va un siglo y viene otro, pero Ella siempre se queda y nosotros preguntando y soñando con la Reina… con fajín de General, aunque no estuvo en la Guerra… Todos la sueñan como la soñó José, camino de Talavera… y parece que fue ayer el parto de la azucena… no sé cómo está más guapa la Esperanza Macarena».

No es posible sustraerse a la Emoción, tan antigua casi como el plano de Sevilla. Es la clase de emoción de la que se esculpen los grandes sueños y las grandes coplas. Como la copla que Quintero, León y Quiroga compusieron para Juanita Reina, para la Esperanza y para José Gómez Ortega, Gallito, Joselito, el gran héroe macareno, de Gelves y de La Alameda, muerto en 1920 en Talavera de la Reina entre los cuernos del burriciego marrajo llamado Bailador. «Parece que está dormío, Dios Mío, en su capote de brega… y por Gelves viene el río, teñío con sangre de los Ortega… suspira bajo su velo la Virgen de la Esperanza y arría en señal de duelo banderas la Maestranza». Así cantó Juana Reina el triste final del Príncipe de los Toreros —Consiliario de la Esperanza en los años 10 del Siglo XX—, en cuyo mausoleo de Benlliure, en el Cementerio de San Fernando, llegó a ubicar alguna leyenda popular el paradero del cajón de madera donde hubo que esconder a la Esperanza en los tiempos más turbulentos de la II República y del Frente Popular. Ya en 1929 se desató un amago de revuelta en el barrio cuando se habló de una posible marcha de la Hermandad, entonces radicada en San Gil, «para sustraerse a la presión de los macarenos». El hermano mayor, Leoncio Martínez de Bourio, fue increpado… y tampoco le fue mucho mejor al Cardenal Ilundáin. El rumor del traslado… nunca se confirmó: obviamente.

En realidad, a la Macarena se la fue escondiendo —por lo que pudiera pasar y en un silencio de omertá— a partir del temible 1932 para las cofradías (cuando sólo procesionó La Estrella)…y fue mientras ardían las iglesias, incluida su Parroquia de San Gil (esta, el 18 de Julio de 1936), por el Moscú Sevillano, corazón de Sevilla La Roja. Desde 1932, en varios periodos, la talla de la Esperanza se había ido ocultando de casa en casa, incluso en un corral de vecinos de la Calle Escoberos.

Al fin, en 1936 y por acuerdo de la Hermandad (el 12-2-36, sellado por José Ruiz Ternero, Hermano Mayor), y entre masivo, mortal silencio, la Esperanza quedó recluida, dentro de un cajón, en la calle Orfila, 6, en la Clínica Veterinaria del hermano Antonio Román. Allí se montaban turnos de guardia a cargo de los hermanos y allí fue a visitarla el General Millán Astray. De allí, y siempre bajo medidas de secreto, la Virgen sólo saldría (y volvería) para unos pocos cultos de Gloria, hasta que tras el Alzamiento del General Queipo de Llano, y por acuerdo del 22-9-1936, fue trasladada, el 4-10-36 a la Iglesia universitaria de la Anunciación… siempre dentro del cajón de madera cerrado con flejes. En aquellos días de tumulto, comunistas y anarcosindicalistas como el célebre capataz Salvador Dorado, El Penitente, contribuyeron a la salvación de varias imágenes. Concretamente, Dorado tuvo muchísimo que ver en la conservación del Cristo de la Expiración, El Cachorro de Triana.

Mercedes Alba Ayala, que falleció en 2017 con el número 1 de la Hermandad, a los 94 años, relató así a la Hermandad aquellos días de fuego y la apertura del cajón en la Anunciación… entre el perfume de los nardos: “Es mi recuerdo más bonito. El 18 de agosto del 36 llaman a mi padre porque van a abrir el cajón. Mi padre se va para la Anunciación con mi madre y los dos hijos mayores. Íbamos muy nerviosos y ansiosos por ver a la Virgen… De repente abren el cajón… La Virgen estaba preciosísima, con dos mazos enormes de nardos frescos —se emociona—. El olor a nardos lo inundó todo. Se vivió una alegría enorme, se cantaron saetas y salves, se rezó, hubo aplausos… los nardos estaban fresquísimos, y alguien los tuvo que poner allí dentro (eso no empaña la emoción con que sigue su narración). “Cuando abrieron el cajón, la Virgen estaba hermosa como jamás la he vuelto a ver, iba vestida como cuando murió Joselito… lo recordaré para siempre, tenía trece años pero aún conservo ese recuerdo vivo. El cajón se abrió en el lado del Sagrario de la Anunciación, casi delante del altar mayor, un poco a la izquierda. Allí estaban Ricardo Zubiría, Eduardo Miura y Joaquín Sainz de la Maza padre, que era muy amigo del mío, entre otras personas más…» Suspira profundamente Mercedes, “Desde luego fue un día inolvidable”. Los varales del paso de la Virgen se escondieron en una casa de la calle San Eloy.

Por las orillas de la Esperanza, la copla de la Emoción se hace río, un torrente inexplicable que quizá necesite una vieja radio de cretona, la voz —torrencialmente modulada— de Doña Concha Piquer, o la de Juana Reina en la copla de Quintero, León y Quiroga para hilar todos esos sentimientos tan poco explicables a estas alturas de vida y de los siglos. Ese macareno torrente inexplicable agrupa, agárrense, a los comunistas sevillanos que partieron al exilio en 1939 —el exilio de verdad, como a la URSS, no ciertos exilios de hoy—, con su Secretario General José Díaz al frente; a su exiliador principal, el General Gonzalo Queipo de Llano y Sierra; a las Hermanas de la Cruz, Joselito El Gallo, todas las familias de los Gallos —Manolo Caracol incluido-—, las familias de los grandes ganaderos de Sevilla, Eduardo Miura (que fue hermano mayor) y los Pablo-Romero —José Luis de Pablo-Romero murió ejerciendo de hermano mayor, en 1993, tras una cena con los costaleros del palio—… todos, junto a los placeros y tenderos del Mercado de la Calle Feria, la Duquesa de Alba, los Loreto (con el torero Julio Aparicio) o el Canónigo Muñoz y Pabón. Y también, sin olvidarlos, hubo casi con certeza muchos macarenos fusilados en las tapias de la Muralla, junto al Torreón de la Tía Tomasa. Todo eso hubo y hay.

Todo y todos juntos, por ahí discurre ese sentimiento que queda plasmado en el Himno de la Macarena, al que puso letra Joaquín Caro Romero, con música de Abel Moreno. Ahí va la descarga de la Emoción, en esa interpretación coral del Himno de La Macarena, a cargo de su pueblo —sí: eso es el pueblo— en la entrada de la Esperanza, a mediodía del Viernes Santo de 2012. Tras vadear la Calle Parras en el regreso (cuando Ella trae cara de cansá, como relata su gran devoto Arturo Pérez Reverte), como en un Desembarco en Normandía, he aquí el momento en el que el Ejército del pueblo macareno regresa a su cuartel, detrás de su nave capitana. Es cuando los cirios y la candelería del Pasopalio se han consumido entre los nardos, gladiolos y azucenas, ahí es cuando la Virgen parece cansá, en efecto, y se nota, ahumada, esa veta en la mejilla izquierda que la leyenda atribuyó al golpe del vaso de un borracho anónimo. Ahí han expirado ya las descomunales bullas de la salida, a la medianoche, del mismo modo que también se extinguieron las retransmisiones en Radio Sevilla, tan llenas de fe, del Maestro Sánchez Araujo…

Ya estamos en el Arco, es el año 2012, y después de la conmovedora chicotá dedicada por su entonces capataz, Antonio Santiago, a su entonces hermano mayor, Manolo García («una persona que habrá estao toa la noche pensando en nosotros y pensando en Ella, cada instante, cada minuto, cada segundo, pensando en nosotros y en la Virgen»)… Guillermo Sánchez, locutor de Canal Sur, anticipa en 1:50 del vídeo que se adjunta: «Vamos a prepararnos para que se nos encoja el corazón». Y ahí va la Esperanza, con el verde manto camaronero (de malla) de Juan Manuel Rodríguez Ojeda…

Ahí va la letra del Himno, la letra de Caro Romero que interpreta la Banda del Carmen de Salteras y cómo el pueblo apiñado, sin caos y esmorecío en lágrimas (2:12, 2:52, 4:35, 5:09…) lo entonaba a coro ese 2012 en la Resolana, en la explanada del Arco de la Macarena:

La Virgen de la Esperanza, entre Rosario y Sentencia, bajo del Cielo a Sevilla para hacerse Macarena.
Si el Arco es imán de fe, la Basílica es la Flecha, que apunta con su espadaña, más allá de las Estrellas.
Eres la Madre de Dios y Dios en Ti se recrea, porque todas las virtudes las concentró en tu belleza.
El verde de tu Esperanza le da a la parda estameña de Sor Ángela de en sus hijas el amor de su promesa.
(La Virgen de la Esperanza, entre Rosario y Sentencia, bajó del Cielo a Sevilla…)
Desde que suenan maitines, el macareno es varal y la mujer macarena, una flor para tu altar.
De San Basilio a San Gil cabe la Roma Imperial y en tu camarín el gozo de la Corte Celestial.
Señora de nuestra vida, razón de felicidad, gracias por bajar del Cielo y por poderte llamar… y por poderte llamar… Macarena en este mundo, y de aquí a la Eternidad (bis)».

Una vez escribieron Louis Pauwels y Jacques Bergier, en ‘El Retorno de los Brujos’: «El nazismo fue el momento en que el espíritu de magia se apoderó de las palancas del progreso material. Lenin decía que el comunismo es el socialismo más la electricidad. Y en cierto sentido, el ‘hitlerismo’ era el guenonismo más las divisiones blindadas». ¿Qué es, entonces, Nuestra Señora de la Esperanza? Y, ¿en qué fuente telúrica nace y se forma ese manantial de Emoción? ‘Como Tú, Ninguna’.

NOTAS (I/Aclaraciones.): El verde macareno, un poco verde botella viejo es el color predominante en la Hermandad (y su estandarte, bandera cuadrada de terciopelo verde con cordón de borlas de oro) y en los más de 3.200 nazarenos, que combinan en sus túnicas ese verde con el blanco. En su recorrido procesional, la Macarena se detiene expresamente ante el Convento de las Hermanas de Santa Ángela de la Cruz; la Virgen del Rosario y Nuestro Padre Jesús de la Sentencia son las otras imágenes titulares que la Hermandad venera en su Basílica: justo en plena Sevilla La Roja y justo donde en la República se alzaba la Taberna llamada Casa Cornelio, centro de reunión de los comunistas y anarquistas sevillanos. La República mandó derribar Casa Cornelio a cañonazo limpio, el 23-7-1931. Y justo en ese solar, cerca de los baños, quedó enterrado el General Queipo de Llano… y su esposa, Genoveva Martí Tovar. El General Queipo, que murió en 1951 como Hermano Mayor Honorario de La Macarena era consuegro del cordobés Niceto Alcalá Zamora, presidente de la II República: fue por vía del matrimonio de sus hijos Ernestina y Niceto.

Pese a fuertes presiones del actual Ayuntamiento de Sevilla y otros organismos y colectivos (…), la Hermandad no admite, por ahora, que deba de exhumar y sacar de la Basílica (adonde la Hermandad se trasladó en 1949, desde San Gil) los restos de Queipo y de su esposa, Genoveva, que reposan en un ángulo menor, cerca de la entrada, resguardados por un biombo de miradas indiscretas o perturbadoras. Queipo fue amortajado con la túnica de la Hermandad, que aún se podía entrever en el ataúd, de corpore insepulto. Muchos de los mejores amigos del General en la vida civil y militar (los Parias, los Cazorla, los Benjumea, Bohórquez Vecina, los hermanos Añino Ylzarbe de Andueza y algunos otros…) también frecuentaban la vecindad macarena. Luis Blas Infante, el único hijo varón de Blas Infante, otro fusilado por las huestes de Queipo… también salió como nazareno de la Macarena en los años 40 y 50, antes de tener que emigrar a Holanda, donde murió en 1994.

NOTAS (II/Cifras y datos técnicos). Fundada en 1595 por los monjes basilios que llegaron al Hospital de La Sangre, la Hermandad de La Macarena se ha disparado más allá de los 14.000 hermanos. Eso, aunque el número de nazarenos está tasado oficialmente (2017) en 3.200. El lema de la Hermandad es ‘Yo soy la Verdad’, la respuesta que Jesús dio a Pilato en El Pretorio. También retiene la frase de la Salve ‘Esperanza Nuestra, Salve’. En el escudo aparecen un báculo de oro, un ancla, símbolo dela Esperanza, el escudo de la Casa Real y un anagrama mariano de azur. El legendario capataz Antonio Santiago ya no dirige el palio de la Esperanza (con el no menos legendario martillo del dragón, cuyo mando heredó Santiago de capataces legendarios como Luis León). A partir de este mismo 2018, Santiago (ahora al frente de las operaciones en el Señor de Las Penas de San Vicente) ha sido sustituido en La Macarena por José María Rojas Marcos, médico, exfutbolista y experto costalero y capataz. Todo, a raíz de la llegada al cargo del nuevo Hermano Mayor de La Macarena: el cántabro (jándalo) José Antonio Fernández Cabrero, amante del buen cante por soleá, y que en vísperas de esta Semana Santa se reunió con su paisano Quique Setién, entrenador del Real Betis Balompié.

Cabrero pensó que Rojas Marcos era «más adecuado para el área relacional con los costaleros», aunque mantuvo hasta el final el ofrecimiento a Santiago para que siguiera llamando el palio de la Esperanza. «Pero Antonio nos manifestó que ‘no lo veía del todo’ y prefirió no aceptar ese nuevo planteamiento», declaró Fernández Cabrero en ABC de Sevilla.

NOTAS (III/ADORNOS Y TOREROS). Nuestra Señora de la Esperanza sale a la calle con las cinco Mariquillas doradas y verdes en el pecho, en el lugar del puñal del dolor: las cinco flores verdes, pétalos de cristal de roca francés, (que se confunden con esmeraldas) que Joselito El Gallo compró en París, en 1913, diciendo que eran «para una amiga». Gallito —que también adquirió buena parte de las piezas de oro de la corona— volvía en esos días de una gira por Colombia y eso alimentó todas las especulaciones sobre las esmeraldas. Unos monseñores del Vaticano, de visita en la Basílica, apreciaron que la corona, de 18 estrellas, no es… «la que la ortodoxia canónica determina». «Monseñor, es que la Macarena es canónica y media», fue la respuesta transmitida por el macareno introductor de embajadores.

Macarena de luto.

Macarena de luto.

En las Mariquillas, que se sostienen con muelles flexibles, dice la leyenda que «se advierte la respiración y el aliento de la Esperanza», que también porta o puede portar la pluma del Canónigo Muñoz y Pabón, un rosario de la Duquesa de Alba, la toca donada por Juanita Reina y, en otras épocas… el fajín de Capitán General de Gonzalo Queipo de Llano. El fajín ha dejado de usarse, por su propio deterioro y por razones fácilmente entendibles en estos días. Gonzalo Queipo de Llano Martí, hijo del General alzado en la Guerra Civil, también donó su propio fajín. La Esperanza también puede llevar la medalla de oro de la ciudad de Sevilla, la Cruz Pectoral y, debajo de esta, la Gran Cruz Laureada de San Fernando.

Amén de Gallito (tras cuya muerte en Talavera, el 16-5-1920, la Virgen fue vestida de luto en San Gil por Juan Manuel Rodríguez Ojeda, asistido por la camarera Doña Carmen Rodríguez, viuda de Mata), la Esperanza Macarena ha contado con la devoción de todos estos toreros: Ignacio Sánchez Mejías (también, presidente del Betis y cuñado de Joselito), Manuel Rodríguez Manolete, Rafael Gómez Gallito (sobrino de Joselito), que también fue Hermano Mayor y portó la Cruz de Guía, Pepín y Rafael Martín Vázquez, Eduardo Dávila Miura, Antonio Bienvenida (hermano de La Amargura pero que nunca faltaba a la Basílica macarena en Semana Santa)… y donaron trajes de torear, que se encuentran expuestos en el Museo de la Hermandad: Manolete, César Girón, Antonio Bienvenida, Palomo Linares y Dávila Miura. Y uno anónimo: depositado en los años 60 a los pies de Nuestra Señora de la Esperanza.

Un periodista enciclopédico que conoce el deporte de alta competición como pocos. Sus crónicas de tenis, NBA, boxeo e incluso fútbol, en su versión más sevillana, han glosado páginas históricas en El Mundo y el diario AS durante las últimas décadas. Un yankee nacido en Coria del Río que igual entrevista a Kobe Bryant que visita a Joe Frazier o conversa con Rafael Nadal. Un periodista 24 horas al día.

1 Comment

1 Comment

  1. Miguel Navarro Cansino

    29/03/2018 at 17:47

    A los pies de su pluma D. Alejandro, honor y gloria para quienes, como vd, están ungidos por la gracia de Dios para deleitarnos con su escritura. La Macarena y todos sus devotos hoy se sienten orgullosos de su articulo.

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