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Manchester United
Pogba y Solskjaer, ¿quién manda más? CORDON PRESS

La Tribuna de Brian Clough

¿Qué le pasa al Manchester United?

Es incomprensible que un club de su tamaño y recursos se vea en una crisis de la que no sabe salir tras media docena de años.

Quién le ha visto y quién le ve. Durante 20 años el Manchester United fue la referencia de la Premier League, donde las Ligas las disputaban el United y otro. En el reinado de Alex Ferguson el United consiguió dar caza y sobrepasar al Liverpool en número de Ligas ganadas: 20 a 19. Y después… el desierto.

Avancemos seis temporadas. El United ya no disputa el título de Liga, es un actor de reparto —si es que llega a tomar parte— en la Copa de Europa y Old Trafford hace más justicia a su nombre (Old, viejo) que a su apodo de Teatro de los Sueños. Hoy en día es un estadio que se ha quedado anticuado: el Manchester City y el Arsenal se mudaron hace relativamente poco tiempo; el Liverpool ha hecho remodelaciones. El Chelsea y el Everton planean las suyas y el Tottenham presume del estadio más nuevo de Europa. Old Trafford es el Teatro de las Memorias.

Es incomprensible que un club de su tamaño y recursos se vea en una crisis de la que no sabe salir tras media docena de años. El Real Madrid, el Bayern o el Barcelona no toleran esos apuros. No puede darse más de un mal año; dos temporadas a lo sumo. El Inter o el Milán han pasado por cambios de propiedad y complicaciones financieras, pero el United no se ha bajado nunca del podio de ingresos.

¿Qué ha pasado? ¿Por qué parece que el United se encuentre atrapado por unas arenas movedizas que le llevan cada vez un poco más lejos de sus rivales y le acercan cada vez más a Wolves, Everton y la mitad de la tabla?

En el verano de 2013 el Manchester United perdió, más o menos, a Alex Ferguson. Su sombra siempre ha estado en el club, y su presencia en partidos tanto en casa como a domicilio ha tenido un efecto “vampírico” sobre los entrenadores, especialmente sobre David Moyes, aunque el entrenador escocés había dejado su posición ejecutiva para ser un respetado consultor. Su continua presencia genera una situación ambigua, un no pero sí, una retirada sin dejar el lugar de trabajo. Para David Moyes, su inmediato sucesor, hubiera sido mucho más fácil una ruptura total, la libertad de tomar sus decisiones sin sentirse comparado con Ferguson, siempre a su lado. Su sombra lo cubría todo.

Además de la salida –a su manera– del Sir, el United perdió el mismo verano la figura de su director ejecutivo, David Gill, tras 16 temporadas en el club. Era él quien cerraba los acuerdos que iniciaba Ferguson, quien negociaba con los clubes, quien sabía moverse en las instituciones.  Su sustituto, Ed Woodward, no ha sido aún capaz de asumir las mismas responsabilidades con el mismo nivel de eficiencia.

El United se había quedado sin dirección. David Moyes era en realidad nada más que el entrenador, lo que ahora en la Premier se denomina First team coach, entrenador del primer equipo, pero ya no era un manager plenipotenciario como Ferguson. Moyes podía pedir jugadores, pero no exigirlos, no tenía decisiones sobre la plantilla. Ferguson fue el último manager. Moyes, además, se encontró una plantilla exhausta y necesitada de cambios, pero Woodward no fue capaz de hacer los fichajes requeridos.

En seis temporadas el Manchester United ha tenido cuatro entrenadores —cinco si se cuentan los partidos en los que Giggs reemplazó a Moyes— sin que parezca que haya lógica alguna al reemplazar a Moyes con Van Gaal, a este con Mourinho y al portugués con Solskjaer. El único punto de coincidencia es el cambio radical.

Van Gaal contó con apoyo del club, aunque algunos de sus fichajes no funcionaron. Tras dos temporadas en las que el público se aburrió, llegó el periodo de Mourinho. En este caso el aburrimiento estaba solo en el campo, ya sabemos cómo transcurre el periodo de Mourinho en un club: mal ambiente, victimización de algún jugador o miembro del cuerpo técnico, malas palabras en la prensa, pésima reacción ante sus críticos, reivindicación de logros personales olvidando al club… lo de siempre. Cuando aquella situación ya no daba más de sí, le reemplazó Solskjaer, que llegó a cambiar el ambiente con sonreír un poco. Funcionó lo que dura la efervescencia de una gaseosa, aunque las últimas burbujas trajeron una inesperada victoria en París y tres años de contrato. Asentado el líquido, Solskjaer no ha demostrado nada diferente a “no ser Mourinho”. Su bagaje táctico es pobre y no tiene recorrido. En su discurso ante la prensa insiste en que en sus días con Giggs o Bruce las cosas no eran así (volvemos al Teatro de las Memorias) y recuerda que gran hombre es Alex Ferguson.

El United está como está hoy porque no tiene dirección. Ferguson y Gill cubrían la dirección deportiva, pero Ed Woodward ha sido incapaz de llenar ese espacio, en persona o con una contratación. Así, en el club parece que la persona con más poder es Pogba y no el entrenador; se ha ido fichando sin pensar, jugadores que hoy valen a un entrenador y luego no valen para el siguiente, saliendo a la compra a por Özil y volviendo con Fellaini, dando igual Morata que Lukaku, fichando lo que quiere el City (Fred, Alexis) para, quizá, aparentar poderío, pero no para utilizar a los jugadores. El problema es mucho más serio que el clásico debate sobre a quién se debe fichar. El problema es quién dirige el club. Cada decisión ha sido mas precipitada, y presa del pánico, ha empujado más al United en las arenas movedizas que amenazan con ahogarle y convertirle en un club de mitad de la tabla.

Desde que fue cesado Mourinho se había hablado de fichar a Zidane o Pochettino (de nuevo vuelve a dar lo mismo Morata que Lukaku) mientras Solskjaer hacía funciones de empleado circunstancial. Se dijo también que se iniciaban las conversaciones para la contratación de un director deportivo. A día de hoy, con Solskjaer confirmado y sin director deportivo, ¿qué función va a tener esta persona cuando llegue? El United, como en los últimos años, está interesado en todos los jugadores, de Griezmann a Navas, cualquiera que juegue en cualquier posición. Quieren a Maguire del Leicester, a Wan-Bissaka del Crystal Palace, a Danny Rose del Tottenham… Pero han fichado a Dan James, velocísimo jugador galés de 20 años.

Cuando llegue el director deportivo ya quizá no tenga nada que hacer hasta la próxima ventana. Y mientras tanto, la prensa especula con el futuro de Solskjaer y se preguntan si llegará a Navidad. Los aficionados, mientras tanto, seguirán acudiendo al Teatro de las Memorias.

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