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Las gafas de Clark Kent

El Atleti tenía que enfrentarse al cuarto clasificado, el Alavés, y tenía que hacerlo sin Diego Costa, sin Filipe Luis, sin Godín, sin Koke y con Saúl en el lateral izquierdo.

La primera vez que vi la película de Superman hubo una cosa que no conseguí entender. No, no me refiero al hecho de que aquel hombre volase o que fuese capaz de sustituir la vía del tren con un brazo. Me refiero a que nadie se diese cuenta de que Clark Kent era Superman. No podía entender que a un tipo que salía en todas las televisiones y en todos los periódicos le bastara ponerse unas gafas para pasar completamente desapercibido frente a todo el mundo, incluida su novia.

Tengo la sensación de que con el Atlético de Madrid está pasando algo parecido este año. Mientras uno ve un equipo que está en octavos de Champions, vivo en Copa y peleando la Liga, el narrador ha decidido pintarle una gafitas para que el espectador vea a un equipo en crisis en el que todo está en duda y todo está en cuestión. Mientras uno ve que el equipo gana con solvencia, y pasajes de buen juego, al cuarto clasificado de la Liga, que lo hace sin delantero centro, sin lateral izquierdo, con un central sin ritmo y con el susto en el cuerpo por una posible lesión grave del único central titular que quedaba, al narrador le basta pintar unas gafas para que la victoria “deje dudas”, aparezcan los “problemas de siempre” y se destaque la “falta de ambición” de un equipo “aburrido”. ¿En serio? En serio. Hasta existe gente dentro del Metropolitano, la novia, que no es capaz de ver más allá de esas dichosas gafas. Supongo que cada uno se engaña como quiere.

El Atleti tenía que enfrentarse al cuarto clasificado, el Alavés, y tenía que hacerlo sin Diego Costa, sin Filipe Luis, sin Godín, sin Koke y con Saúl en el lateral izquierdo. Si a eso se le une que Griezmann no pasa por su mejor estado de forma y que Lemar o Vitolo siguen intentando encontrarse en el campo, decir que el partido no generaba incertidumbre está al alcance únicamente de la yihad histérica o de los que siguen viendo a Clark Kent hasta cuando no lleva gafas.

Con todo, el equipo de Simeone encaró muy bien el partido. Tanto que es muy probable que hasta la desafortunada lesión de Lucas Hernández los rojiblancos estuviesen haciendo uno de sus mejores partidos. Bien en la presión, bien en el despliegue y bien con el balón. La dupla Thomas-Rodri funcionaba y los tres cuartos (Lemar, Griezmann y Correa) aportaban dinamismo. El primer gol fue un buen ejemplo de fútbol del bueno. Genial pase abierto a banda de Lemar, avance de Arias y una asistencia al centro del área tan buena que a Kalinic le bastó pasar por allí para marcar. Muy buenas sensaciones las de colombiano que claramente va de menos a más.

Otra de los signos positivos es que el Atleti siguió jugando muy bien después de marcar el primer gol pero ese punto quedará eclipsado por la lesión de Lucas, que marcó un punto de inflexión en el partido. Nada volvió a ser igual. La grada notó el frío y el césped también. Ya el último tramo de la primera parte fue extraño. El comienzo de la segunda parecía diferente, con los de Simeone volviendo a mandar y Giménez enviando un balón la larguero, pero fue un espejismo. El juego se espeso, el Alavés empezó a tener el balón y el runrún comenzó a flotar sobre el Metropolitano. Un runrún seguramente condicionado por el contexto, las gafas, pero runrún al fin y al cabo.

La salida de Vitolo me dejó un sabor agridulce. En ataque, con el balón, el canario parece que puede ser un elemento importante. Mi duda surge a la hora de adaptarse al sistema defensivo. Tampoco entendí muy bien el último cambio. Esa salida de Montero de lateral izquierdo en los últimos minutos de la segunda parte. No creo que fuese un cambio defensivo (Simeone dejó el mismo 4-4-2 que tenía antes, poniendo a Correa por Lemar y a Saúl por Correa), pero la sensación era que el equipo se encogía. Como tantas otras veces el entrenador colchonero se salió con la suya y los dos últimos goles aparecieron con esa formación en el campo. Por cosas así uno acaba siempre fiándome más de Simeone que de ese señor enfadado que se sienta cerca de mí en la grada.

Del Atleti-Alavés me llevo lecturas positivas y negativas, como de casi cualquier otro partido. La diferencia es que en este caso los de Simeone conseguían almorzar en lo alto de tabla y eso, con gafas o sin ellas, no es tan normal. Piénsenlo.

Se hace llamar "escritor intruso", pero ya se está convirtiendo en escritor de cabecera. Alimentó un blog en torno al Atleti (“Y los sueños, sueños son”) desde 2007 a 2017 así como otros blogs clandestinos sobre música, cine, series y política. Además, es compositor, cantante, guitarrista y teclista de los 'Happy Losers'. También ha publicado discos en solitario bajo el pseudónimo de Lukah Boo. Entre otras rarezas tiene un título de Ingeniero Industrial firmado por el Rey.

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