Las matemáticas de lo impredecible | PGA Championship | A la Contra
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Jon Rahm y Phil Mickelson forman parte de la amplia lista de favoritos en el PGA Championship. / Foto: Cordon Press

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Las matemáticas de lo impredecible

La temporada de majors de golf se cierra esta semana con la disputa en el Bellerive Country Club de la 100ª edición del PGA Championship

Si parece una materia complicada acertar el ganador de un torneo de golf antes de que se inicie el mismo, las matemáticas de lo impredecible se complican exponencialmente cuando llega el PGA Championship, el último de los cuatro grandes torneos que pone fin a la temporada de majors. O que, por lo menos hasta ahora, servía como cierre: la 100ª edición del PGA Championship que empezará mañana jueves será la última edición en agosto de un torneo que a partir del próximo año pasará a disputarse en el mes de mayo, entre The Masters y el US Open.

Pero antes de que eso suceda, el major menos reconocido para el gran público (de ahí procede, de hecho, la decisión de cambiar de fecha un torneo que está lejos de la mística de Augusta, la complejidad del US Open o la singularidad de The Open) pondrá un año más en práctica la conocida volatilidad de sus resultados en Bellerive Country Club, el largo campo (casi 7000 metros, par 70) del club situado en Town and Country, un suburbio al oeste de Saint Louis (Missouri). Será la tercera vez que un major se detenga en este campo (tras el US Open 1965 y el PGA 1992), aunque esta vez lo hará con una preocupación: las altas temperaturas que se han registrado a lo largo de los dos últimos meses en el Medio Oeste norteamericano han secado unos greenes que han terminado por ablandarse debido a la sobreutilización del regadío en los días recientes (y la aparición de la lluvia). El paso de greenes blandos a duros según transcurran los días será un aspecto a tener en cuenta para el acierto en los putts, aunque tampoco debe considerarse como definitivo entre jugadores con tanto talento y capacidad de adaptación.

Talento, por ejemplo, como el que tienen Justin Thomas y Jordan Spieth, los dos grandes exponentes entre los jugadores más jóvenes y que llegan a Missouri con posibilidades de pasar a la historia. El primero de ellos, el defensor del entorchado, puede conseguir vencer el título en dos años consecutivos, algo que únicamente Tiger Woods ha logrado desde la década de los años 40. Mientras, Spieth se convertiría, en caso de victoria, en el sexto golfista en la historia en completar el Grand Slam, al tiempo que lo haría como el más joven en lograrlo, superando, cómo no, al omnipresente Tiger (a sus 42 años, la gran estrella del golf estadounidense en las últimas décadas vuelve a ser la incógnita, después de haber empeorado en los últimos meses sus resultados y, sobre todo, su velocidad en los golpes tras un regreso esperanzador después de cuatro operaciones de espalda). En cualquier caso, y pese a su indudable calidad, el citado Spieth no parece afrontar la cita en su mejor momento, ya que no vence en ningún torneo desde hace más de un año (desde que se adjudicó The Open en 2017).

Dustin Johnson, el actual número 1 del mundo, o el norirlandés Rory McIlroy (dos veces ganador del PGA Championship) son otros de los nombres que aparecen a la cabeza de la amplia lista de favoritos para adjudicarse un torneo que, como recalcamos antes, siempre es impredecible. Sirva este dato para ilustrarlo: desde 2009, todos los ganadores del PGA, salvo el citado McIlroy, estrenaron con ese triunfo su palmarés de majors. Si a partir de mañana la historia se repite, apunten otro nombre a la citada lista de favoritos: Tony Finau, que ha mostrado una regularidad increíble en las grandes citas de esta campaña (el de Utah ha terminado en el top 10 de los tres majors disputados hasta ahora en 2018).

Mientras, algunos de los golfistas españoles también aparecen en esa interminable lista de favoritos para ganar el PGA, un torneo siempre esquivo para los nuestros (y casi siempre para los europeos, aunque la tendencia se ha roto en la última década). Jon Rahm, tras las decepciones en el US Open y en The Open, tendrá que recuperar las sensaciones del Masters (terminó cuarto) en un campo que se acopla perfectamente a sus golpes profundos. Por su parte, Rafa Cabrera Bello querrá seguir siendo el español más destacado en los majors este año, mientras que Sergio García, que ha fallado todos los cortes de los grandes torneos en 2018, intentará volver a recuperar el juego que le llevó a ponerse la chaqueta verde de Augusta en 2017. Jorge Campillo y el debutante Adrián Otaegui son los otros dos golfistas españoles que estarán presentes en un torneo que todavía cuenta con una estadística más para creer que el ganador final no será estadounidense: las otras dos veces que un major se disputó en el Bellerive Country Club, los ganadores fueron Gary Player (sudafricano) y Nick Price (zimbabuense).

Es un dato esperanzador para los golfistas del lado este del Océano Atlántico, pero, ya se sabe, no hay matemáticas más imprevisibles que las del PGA Championship.

Periodista en retirada. De Guadalajara a Madrid, pero siempre volviendo al punto de partida. Se marchó a vivir a Estados Unidos porque estaba cansado de trasnochar para ver deporte, dormir poco y levantarse con sueño. Ahora, las ojeras en la cara vuelven a ser su seña de identidad

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