¡Síguenos!

Cine

Leaving Neverland: no hay verdad absoluta

Hay una alta probabilidad de que los hechos relatados sean verdad, pero nunca debemos confundir lo que creemos de lo que podemos probar

Si estás buscando la verdad absoluta en este documental puedes ahorrártelo. No la encontrarás, porque es imposible. Sin embargo, arroja algo de luz a un escándalo que el Rey del Pop sigue arrastrando incluso después de muerto.

Leaving Neverland trata simple y llanamente sobre las víctimas, sobre cómo afecta el abuso sexual al desarrollo de un niño y cómo les domina esa mezcla de miedo, manipulación y seducción por parte del abusador. Durante cuatro largas horas escuchamos los testimonios de Wade Robson y James Safechuck, que no escatiman en detalles escabrosos para conmocionar al público. Nos cuentan cómo llega Michael a sus vidas y cómo se vale de su influencia para separarles de su familia y atraerlos. Es tal la cantidad de información que muestran a través de fotos, vídeos, grabaciones y documentos escaneados que te resulta difícil pensar que todo es producto de una mente maquiavélica. Ninguno de ellos recibió compensación económica por ese nivel de exposición. Sin embargo, no deja de ser tramposo que todo el documental esté contado por Robson, Safechuck y sus familiares.

Hay una cosa que siempre hemos tenido todos claro: Michael Jackson era bastante raro. Y no nos debería sorprender dado que, como si de El show de Truman se tratase, ha vivido desde su más tierna infancia ante las cámaras, ante los fans, ante un padre maltratador que lo explotaba día tras día. Una infancia que perdió y que es un rasgo característico en los pedófilos. Pero esto no deja de ser una conjetura; sin embargo el documental da por hecho desde el minuto uno que es un pedófilo.

Culpar a la víctima es muy común cuando el agresor es probablemente el músico con más éxito del planeta, pero mientras vas viendo el documental no son las víctimas las que te llaman la atención, sino sus familiares. Las situaciones que relatan no pueden ser más raras, especialmente las madres que hablan con toda tranquilidad de cómo viajaban por todo el mundo en hoteles de lujo mientras dejaban que sus hijos durmieran con un señor de 33 años. Si en los años ochenta ya sabíamos todos del extraño comportamiento de Michael, ¿no lo sabían ellas? Esto también se pone de manifiesto, desvelando que Safechuck no ha podido perdonar a su familia todavía por permitir aquello.

Separar al artista de su arte no se estila mucho hoy en día. Es realmente difícil. Sobre todo si vives en la era del linchamiento donde las redes sociales caen como una losa sobre los señalados. Es evidente que hay una alta probabilidad de que los hechos relatados sean verdad, pues el miedo paraliza y doblega las mentes, especialmente de los más pequeños, pero nunca debemos confundir lo que creemos de lo que podemos probar.

Un desastre curioso que trata de expresar lo que el arte le hace a su cabeza, a veces sobre los escenarios, a veces sobre el papel.

Comenta

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Anuncio
Anuncio

Más en Cine

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información. ACEPTAR

Aviso de cookies