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El legado de ese zurdo argentino

Como buen alumno de Popovich, Manu siempre fue un inteligente y creativo pasador, pieza clave del fabuloso juego basado en el movimiento de balón y el extra-pass.

El pasado lunes, el mundo del baloncesto recibió una dura, a la vez que inesperada, noticia: Manu Ginobili deja las canchas a sus 41 años. El argentino puede afrontar su retiro muy tranquilo, con un palmarés más que destacado en la mejor liga del mundo. Hablamos de cuatro anillos de campeón (2003, 2005, 2007 y 2014), dos elecciones para el All-Star (2005 y 2011) y el premio al Mejor Sexto Hombre de 2008; además de su destacadísima carrera FIBA, de la que hablaremos más adelante.

El genial escolta argentino fue drafteado en la posición número 57 del Draft de 1999 por los San Antonio Spurs, pero no se incorporó a las filas de los texanos hasta la temporada 2002-2003, después de ganar la Liga Italiana y la Euroliga (MVP de las finales incluido) en 2001 con la Virtus Bologna.

Ya en Estados Unidos, su primera temporada estuvo marcada por las lesiones y la siempre difícil adaptación a un baloncesto muy físico, pero su contribución desde el banquillo ayudó al equipo de Popovich a alzarse con el campeonato. Durante los siguientes años consiguió labrarse un nombre en la liga, lo que le valió ser elegido para el All-Star en su tercera campaña, la misma en la que ganó su segundo anillo. El resto, ya es historia.

Pero la influencia de Manudona en la NBA va más allá de sus galardones colectivos e individuales. Viendo los números totales de Ginobili y su influencia en los anillos de su equipo, se puede pensar que no pasó de ser la tercera o cuarta opción de los texanos, a la sombra de Duncan y Parker primero, y también a la de Kawhi Leonard en el último campeonato. Hablemos, mejor, de la imagen que ha proyectado durante más de dos décadas sobre el parquet.

Como buen alumno de Popovich, Manu siempre fue un inteligente y creativo pasador, pieza clave del fabuloso juego basado en el movimiento de balón y el extra-pass que alcanzó su punto álgido en las Finales de 2014. A medida que fue perdiendo ese explosivo primer paso con el que se lanzaba hacia la canasta rival fue mejorando su tiro de tres, cada vez más indispensable en la NBA actual. Tampoco nos podemos olvidar del Euro-Step, el mítico movimiento ofensivo del argentino que ha creado escuela en la liga.

Ahora que ya hemos repasado brevemente sus características netamente baloncestísticas, cabe dar paso a esos atributos que no se recogen en las estadísticas, pero que quedan grabados en la retina de jugadores, entrenadores y fans. Como no creo que sea capaz de canalizar en pocas palabras la energía que me ha transmitido Ginóbili cada vez que le he visto jugar, os dejo con el maestro Popovich: “Es uno de esos tipos que se transforma en el corazón y en el alma de tu equipo”.

Por último, todos los no-estadounidenses debemos dar las gracias a la zurda de este pibe de 40, que ha sido una de los culpables de la progresiva internacionalización de la liga. Primero, bajó de las nubes al Team USA en Atenas 2004 para dar nombre la mejor generación argentina de la historia: La Generación Dorada. No creo que sea necesario decir el color del metal que lograron. Más tarde, como la cara más visible, junto con Tony Parker, de unos Spurs que se alzaron con el anillo en 2014 con nueve extranjeros en plantilla.

Aprovecha el descanso, Manu. Te quedan muchos homenajes. Tu camiseta con el 20 a la espalda colgará pronto del AT&T Center. El Hall of Fame te espera.

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