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/ Cordon Press

Atlético

El gol, ese misterio

El Atlético sigue acusando la sequía goleadora. Griezmann tuvo el destello en su gol de falta, pero poco más. Trabajado punto para un buen /Leganés (1-1).

Si el gol es el orgasmo del fútbol, como dijo Eduardo Galeano, este Atlético va camino de tener repasar el Kamasutra, el Ars Amandi y hasta las lecciones de la doctora Ochoa. El gol parecía un misterio para este Atlético… hasta que apareció Griezmann, que siempre ha sido alumno aventajado. Quizá por eso sesteó durante el partido esperando al minuto señalado en sus apuntes: el 69. Porque fue entonces cuando el francés se sacó de la pierna izquierda un golazo de falta directa, potente, preciso, que se elevó a la perfección por encima de la barrera y que Cuéllar sólo pudo contemplar camino de la red. 

El tanto no maquilla, ni mucho menos, ni el mal juego ni la ya preocupante falta de gol. Porque el Atleti ni jugó bien ni creó peligro. Pero es precisamente cuando nada sale o nada hay cuando los mejores deben sacar sus galones y dar un paso adelante. Y los galones más relucientes, en este Atleti, son los de Griezmann. Los sacó a pasear (aunque sólo fuera un ratito) y durante unos minutos dio la sensación de que con eso bastaba… Y hubiera bastado si el Atleti hubiera subsanado otro mal que ya empieza a ser endémico: la dificultad de defender un resultado a favor. Y como el mal sigue ahí, el Leganés empató. Fue en el minuto 82 tras una serie de errores posicionales de la defensa rojiblanca. Filipe y Thomas tapaban a En-Nesryri sin darse cuenta de que por su derecha llegaba Carrillo, que le ganó por dos cuerpos la carrera a Vitolo, el que tenía que tapar ese hueco. El jugador pepinero remató solo y marcó, superando a un Oblak al que la acción le pilló a contrapié. 

El empate no es que sepa a poco. Es que sabe mal porque las sensaciones del equipo, de nuevo fuera de casa, no fueron buenas. Griezmann, pese al destello del gol, sigue desaparecido y la libertad de movimientos que le ofrecía la ausencia de Diego Costa le hace más mal que bien; en el centro del campo no había creación ni circulación y se notaba demasiado la ausencia de Koke; Lemar sigue sin ser lo que se esperaba; Gelson, al menos, le puso ganas, pero las ganas ni suman ni meten goles. Vitolo fue el revulsivo y sigue sin estar al nivel…

La primera parte, de hecho, fue tan aburrida como intranscendente. El Atlético sólo se acercó al área rival con un disparo potente de Filipe, que se marchó directamente fuera. No es que no se alcanzara el clímax, es que no se llegaba a la meseta.  Mientras, el Leganés estaba cómodo haciendo su partido. Equipo cerrado, con tres centrales, obstaculización constante de las conducciones rojiblancas y peligro intermitente en el área rival. Hasta que el peligro de materializó en gol y el buen trabajo tuvo el premio de un punto que les da oxígeno.

El Atlético sigue tropezando fuera de casa (sólo una victoria, en Getafe) y a Simeone se le siguen atragantando Butarque (tres empates) y Pellegrino, al que continúa sin ganar. El empate se plantea como un mal síntoma para el trascendental partido del martes ante el Dortmund. El encuentro de Champions será en el Metropolitano, en casa, donde hace sólo una semana se vio la mejor cara de este Atlético ante la Real. Recuperar esa versión es ahora la misión de Cholo y Cía. Eso y revisar las lecciones de la Doctora Ochoa.

 

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