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Real Madrid

El Madrid pasa entre sombras

Primera victoria del Leganés contra el Real Madrid en su estadio. Isco salió titular y fue sustituido en el 67′. Mala imagen de los madridistas.

El Real Madrid tiene problemas que van más allá de un jugador supuestamente díscolo. El equipo no se activa por mucho que lo agite el entrenador. Y últimamente lo agita con insistencia. No queda claro si lo hace obligado por los bajas o porque se siente creativo. Pero luego hablaremos del sistema. La primera novedad es que, en Leganés, Isco jugó de inicio, su tercera titularidad desde que Solari llegó al banquillo, siempre en duelos decididos o casi. Más que un perdón es un mendrugo de pan deslizado por debajo de la puerta de la celda. Otra cosa habría provocado la intervención de Amnistía Internacional.

No fue un gran partido de Isco, lo que le iguala con el resto de sus compañeros. Existía en el equipo algo parecido a una pereza existencial, como si el único objetivo fuera superar el trance y volver a casa para meter los pies en agua caliente. Quienes aseguran que el frío seco es más llevadero que el húmedo deberían pasear por Leganés una medianoche, a ser posible junto a un San Bernardo.

En esas condiciones, el anfitrión se fue imponiendo a su enemigo como una gotera llena un vaso. El problema del Leganés es que tenía que llenar una bañera. Su primer gol cumplió con el protocolo de las remontadas; faltaba una hora de encuentro cuando el holandés Breathwaite (futbolista interesante) se estrenó como goleador en España.

De vuelta del descanso, el brío que perdió el Leganés lo ganó el Madrid. Durante muchos minutos no pasó nada, ni siquiera el Transiberiano. Nadie estuvo lo suficientemente cerca del gol y quien suspiraba era para jugar con el vaho, para imaginarse Groucho o Fidel. Isco, por cierto, fue sustituido en el minuto 67. Ese es el tiempo que se le permite salir al patio para estirar las piernas. Después vuelve al calabozo.

Toca decir que Solari cambió de sistema en el descanso. Para empezar había optado por un imaginativo 4-2-3-1, con Marcelo adelantado y con Vinicius de delantero centro. Comprobada su ineficacia, dio entrada a Ceballos por Reguilón, bajó a Marcelo al lateral, retrasó a Vinicius y dejó a Isco de delantero centro. La mejoría fue leve. El Madrid aumentó la posesión y el control, hasta que también se aburrió de vivir tranquilo.

El Leganés no se rindió porque hay equipos que nunca lo hacen y que jamás tiritan. En los últimos diez minutos dispuso de dos buenas ocasiones para marcar el segundo gol, el que habría desatado los nervios y la locura, el que hubiera hecho desaparecer el frío polar. No llegó. Porque faltó acierto o porque a Keylor le sobran los reflejos. Tampoco llegó el gol de Brahim Díaz, que estrelló el balón en el palo en el 89′. La helada prosiguió su curso, como si nada hubiera ocurrido, seguramente porque casi nada ocurrió.

Para la historia quedará la primera victoria del Leganés contra el Real Madrid en su estadio, pero la historia no hiere salvo que se te caiga el libro en el pie. 

Periodista, ciclista en sueños, cronista de variedades y cinéfilo (sector La La Land). Capitán del equipo para que le dejen jugar. Después de tantos años, sigue pensando que lo contrario del buenismo es el malismo. Fue subdirector del diario AS y colabora con El Transistor de Onda Cero. Ahora se lanza a esta aventura de 'A la Contra' porque cree que hay que hacer cosas. Y esta tiene buena pinta y le apetece mucho.

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