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La Tribuna de Brian Clough

El Leicester pierde la careta

Tottenham, Arsenal y United ya saben que tienen un invitado más en la lucha por los cuatro puestos de Champions League, uno que ya no se esconde.

Ya tenemos todas las pistas: las hojas rojizas van pasando de las ramas de los árboles al suelo, las nubes vienen cargadas de lluvia y nos visitan con mucha más frecuencia que el sol, por alguna razón que aún no comprendo adelantamos los relojes, así que los días se hacen, si caben, más cortos y más oscuros, y en unos días las calles ya estarán llenas de niños disfrazados de zombies, brujas y superhéroes pidiendo dulces con su habitual “trick or treat”. Ha acabado el período de adaptación veraniego y esos primeros partidos  donde se va cogiendo ritmo y forma ya se dan por acabados. A estas alturas de la temporada hay que estar preparado.

Salvo Liverpool y Manchester City, que van a jugar su propia Liga, pocos equipos parecen tan preparados como el Leicester City de Brendan Rodgers. Si acaso, el continuamente mejorado Chelsea de Lampard. Tottenham, Arsenal y United ya saben que tienen un invitado más en la lucha por los cuatro puestos de Champions League, uno que ya no se esconde. En los días previos a Halloween el Leicester City ha perdido ya cualquier careta o disfraz en la que quisieran ocultar sus verdaderas intenciones. Emery, Lampard, Solskjaer y Pochettino bien harán en considerar al Leicester como algo mas que un susto. Asustan de verdad.

Saint Mary’s, el estadio del Southampton, pudo ver una auténtica exhibición con todas las virtudes del equipo de Rodgers. Llovía y mucho, como en gran parte de Inglaterra (el sábado varios partidos fueron aplazados) pero lejos de igualar a los dos equipos técnicamente, demostró el buen nivel del Leicester. El partido fue histórico, con la mayor victoria a domicilio jamás registrada en la primera categoría del futbol inglés, y estamos hablando de una competición con más de 120 ediciones disputadas: 0-9. Con 5 goles antes del descanso, tras anotar el sexto los jugadores supieron que, de llegar a 9, batirían un récord. Y lo hicieron.

Rodgers llegó al club mediada la temporada pasada, cuando los propietarios del Leicester decidieron que el estilo de Calude Puel era aburrido y no sacaba el máximo de la plantilla. Rodgers estaba entrenando y coleccionados títulos en Escocia con el Celtic de Glasgow, pero el no tener competencia doméstica ni la opción de competir en Europa le hizo cambiar Glasgow por las Midlands inglesas y un proyecto en el que ambas partes tenían mucho que ganar: Rodgers es un entrenador de buen gusto futbolístico y el Leicester un equipo bien dirigido con una plantilla interesante y fundamentalmente joven.

Quizá los futbolistas más conocidos no sean los más jóvenes, sino Schmeichel y Vardy. El portero danés va a cumplir 33 años, y gracias a su trabajo en el Leicester ha logrado algo tan difícil como salir de la sombra de un padre que lo fue todo. Kasper Schmeichel no ha ganado la Eurocopa con Dinamarca, pero su padre tampoco fue pieza clave en un equipo que gana la Liga sin que nadie les diera opción alguna. Es un portero sobrio y de pocos errores, un seguro de vida en el equipo y un líder en el campo. Por su parte, Vardy ha dejado la selección inglesa, un lugar al que nunca pensó llegar, para dedicar sus esfuerzos a su club. Eso le ha permitido, a sus casi 33 años, mantener la chispa y la velocidad que le facilitan su llegada al gol.

Junto a ellos, el Leicester tiene una colección de jugadores, ya todos titulares, mucho mas jóvenes. El lateral izquierdo, Ben Chilwell, aún tiene 22 años. Es posiblemente el dueño del número 3 de la selección inglesa por delante de Shaw o Rose. Su juego es el del lateral moderno, de libro. Se suma al ataque y al centro del campo con frecuencia, como exige el sistema de Rodgers, y centra con precisión. En el centro de la defensa se ha hecho con el puesto de titular el turco Soyuncu, de 23 años. Rodgers no ha visto necesario invertir los 80 millones de libras recibidos por Harry Maguire. Jonny Evans, ex precisamente el United, pone a sus 31 años un punto de experiencia en la defensa.

En el centro del campo la juventud del equipo es insultante. En Southampton jugaron Maddison (22), Ndidi (22), Tielemans (22) y Harvey Barnes (21). Maddison es un jugador de muchísima clase. En su momento, cuando jugaba en el Norwich City, se dijo que estaba a punto de fichar por el Tottenham. La primera vez que le vi jugar fue un partido de Copa entre el Norwich City (entonces en la segunda categoría) y el Chelsea, creo que dirigido por Conte. Se notaba que era claramente superior a sus compañeros. No ha terminado de dar el salto a la selección inglesa, donde compite con Mount, Barkley o Dele Alli, y sus características parecen no encajar del todo en el sistema de Southgate. Pudo perder una oportunidad al declararse enfermo en la última convocatoria y ser fotografiado en un casino mientras Inglaterra perdía en Praga. Si su disciplina no se interpone en su carrera, puede ser un jugador especial.

Ndidi, internacional nigeriano, llego al equipo con la difícil misión de reemplazar a Kanté. Decir que ya nadie se acuerda del francés del Chelsea sería exagerado, pero el trabajo de Ndidi es más que notable y la demostración de que se puede fichar bien, como n el caso de Soyuncu, saliéndose de las listas que todos los clubes parecen manejar. Tielemans llego al equipo cedido por el Mónaco la temporada pasada. Internacional con Bélgica, prefirió firmar definitivamente por el Leicester y rechazar al United contra la voluntad de su agente, que seguramente iba a cobrar una comisión más que jugosa. Una clara demostración de donde están hoy en día ambos clubes. Si Ndidi no puede ser, hoy en día, mejor que Kanté, Tielemans, con su fútbol y su buen disparo, si ha hecho olvidar a Danny Drinkwater, jugador que ha puesto todo por su parte para ser un jugador retirado en activo. 

Harvey Barnes es la última incorporación al equipo. Canterano, la pasada temporada jugó 16 partidos y esta se ha hecho con un puesto en la banda que normalmente ocupaba Albrighton. Le falta un poco de gol, pero le sobra trabajo y entendimiento con Chilwell. Quizá la amenaza del Leicester vaya mucho más allá de la temporada presente, siempre y cuando puedan retener a sus jóvenes jugadores y sigan acertando en los fichajes.

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