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Avanesyan y Lejárraga, en el momento del veredicto. Eurosport 2

Boxeo

El Revólver de Morga se queda sin balas

Kerman Lejarraga tendrá que esperar para hacer las Américas y poder pelear por un título mundial. Pero no cabe duda de que su momento llegará.

El Revólver de Morga no pudo ayer con el ruso David Avanesyan y cedió el título europeo en el noveno asalto. Todo hacía presagiar que sería una noche épica en el Bilbao Arena. El ambiente era espectacular, como siempre, y Kerman, llegaba invicto y con el cartel de ser uno de los golpeadores más potentes de su peso. Sin embargo, esta vez no fue suficiente para doblegar a su rival.

El púgil vizcaíno estuvo muy lejos de su mejor versión y solamente en el octavo asalto pudo mostrar el boxeo que le caracteriza y al que nos tiene acostumbrados. Lo cierto es que David Avanesyan estuvo mejor plantado sobre el cuadrilátero, mucho mejor. El ruso respondió siempre con una férrea defensa a los ataques —estériles en esta ocasión— y replicaba con contras rapidísimas que sorprendieron a Kerman en más de una ocasión. El primer aviso serio llegó en el cuarto asalto. Kerman llevaba a Avanesyan hasta las cuerdas intentando aplicar alguno de los golpes de poder en la parte de abajo del tronco que tan buen resultado suelen darle; sin embargo, lejos de someterse, su adversario replicó con un buen crochet de derecha que mandó a Kerman a la lona. El Revólver se repuso rápido, pero era sólo el preámbulo de lo que le deparaba la noche.

David Avanesyan llegó a Bilbao con el cartel de ser el boxeador más complicado al que se había enfrentado Kerman. Era un reconocimiento merecido y así lo constató sobre el ring. Impartió una cátedra de boxeo en el Bilbao arena. Estamos hablando de todo un campeón del mundo que ha ganado a boxeadores de la talla de Shane Mosley. Ayer, Avanesyan, leyó el combate mucho mejor que Kerman —y que su esquina—, y lo hizo todo bien. Cambiaba de guardia a su antojo y con verdadera maestría, aplicaba un juego de piernas espectacular, desarrollaba una defensa que se antojó infranqueable y, por supuesto, conectó casi todos los golpes que lanzó, sobre todo los peligrosísimos y precisos crochets de derecha.

A Lejarraga no se le vio realmente cómodo en ningún momento del combate. Y es que cuando no puede desarrollar su estilo de boxeo lo tiene muy difícil. No se le puede achacar falta de entrega, lo dio todo en el cuadrilátero, pero ante todo un campeón del mundo no fue suficiente. Kerman lanzó muchos más golpes que Avanesyan, pero conectó muchos menos. Ni él, ni sus asistentes, supieron interpretar una pelea a la que no están acostumbrados. Era un combate para aplicar un buena defensa, esperar al rival, e intentar ser más preciso en los golpes lanzados. Pero, claro, no es el estilo del vasco y, al final, lo pagó caro. Daba la impresión de que Kerman estaba mucho más lento e impreciso que en otras ocasiones, quizá más por mérito del rival que por demérito propio.

Transcurridos siete de los doce asaltos pactados la impresión ya era que el Revólver lo tenía muy complicado. A los puntos iba perdiendo, ya había hincado la rodilla en la lona en el cuarto asalto y no daba la impresión de poder noquear a su oponente. Había salido perdiendo en casi todos los intercambios de golpes. En el Bilbao Arena, el público, consciente de todo ello, intentaba llevar al púgil local en volandas como en otras grandes noches de boxeo habían hecho. Aupado por los aficionados que llenaban el pabellón, Kerman salió como un demonio en el octavo asalto y consiguió, por primera vez en todo el combate, dar significado a su boxeo y hacer retroceder a su rival conectando varios golpes de poder abajo. Fue un espejismo, pues en el noveno asalto, Avanesyan conectó una combinación de golpes que dejaron a Kerman indefenso contra la esquina y obligó al árbitro a parar la pelea.

Pagó cara Kerman su inexperiencia con púgiles del nivel del ruso. Además, no parecía que desde su esquina le estuviesen dando soluciones. Kerman intentó aplicar el mismo estilo de boxeo durante todo el combate a pesar de que no le estaba funcionando. Una clara muestra de ello es el momento en el que el árbitro paró el combate. Después de recibir la combinación que acabó con él intentó reponerse intentando esquivar los sucesivos golpes sin apenas subir la guardia. En su lugar, probablemente, lo más inteligente habría sido echar la rodilla al suelo, dejar al árbitro hacer la cuenta, coger aire, e intentar seguir peleando después de un respiro. Incluso haberse abrazado al rival parecía mejor opción. No contra todos los boxeadores se puede ir de frente con un estilo tan directo. Kerman no está acostumbrado a hacer otra cosa y, al final, acabó perdiendo, merecidamente, la segunda defensa del título.

Con esta derrota, Kerman tendrá que esperar para hacer las Américas y poder pelear por un título mundial. No cabe duda de que su momento llegará. Es un boxeador joven y con mucho talento, nadie duda de ello. No obstante, es el momento de hacer reflexión, de pensar si sus compañeros de viaje están siendo los adecuados y, sobre todo, de seguir curtiéndose contra rivales del nivel de Avanesyan antes de afrontar la experiencia al otro lado del charco.

En cuanto a los demás combates de la noche, estuvieron, en general, por debajo del nivel al que la promotota MGZ nos tiene acostumbrados. Si bien es cierto que hubo dos combates de un grandísimo nivel que nos hacen tener esperanzas en el futuro del boxeo español. Es especialmente reseñable el combate del peso superpluma que enfrentó a Moussa Gholam y a Cristian Oertel. El marroquí afincado en Barcelona sumó una nueva victoria como profesional ganando por KO técnico en el tercer asalto, demostrando que es un boxeador muy técnico, rápido y que nos puede brindar grandes noches de boxeo.

Fue también un gran combate el que enfrentó al púgil de Pamplona, David Soria, contra el valenciano Vicente Andrés Monzo. El combate llegó a los puntos tras los ocho asaltos pactados, siendo ganador David Soria por decisión unánime. Un combate en el que los púgiles nos brindaron un intercambio de golpes que fue de lo mejor de la noche. La nota negativa fue el combate entre César Nuñez y Guillermo Rivero en el que, teóricamente, iba a ser el segundo mejor combate de la velada. Fue una pelea soporífera en la que los dos púgiles fueron extremadamente conservadores y apenas se tocaron. Se suponía que de ese enfrentamiento iba a salir el nombre del peleador que disputaría el título de España pero, la pelea, la más aburrida de la noche, se saldó con un resultado nulo más que merecido.

Vigués afincado en Madrid. Aficionado a los golpes en la cabeza y, por ende, también al motociclismo y al boxeo. Su primera bicicleta tenía motor y desde ahí ha ido in crescendo. El día que descubrió que no iba a ser ni el próximo Kevin Schwantz ni el próximo Muhammad Ali decidió dedicarse al periodismo. En sus ratos libres le gusta complicarse la vida y leer sobre filosofía y la Guerra Civil, probablemente a causa de algún traumatismo craneoencefálico.

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