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Matías Lequi. Captura vídeo Aldosivi.

Mundial Rusia 2018

Lequi: “En Argentina queremos que Messi le meta dos goles a Inglaterra después de Las Malvinas”

“Somos un país auto destructivo. La clave de todo se encuentra en los valores y la formación… y se han perdido”.

Amigo. De los buenos. A pesar de la distancia y de la discrepancia en muchos aspectos. Auténtico sin duda. Siempre fue una rara avis en el fútbol, pero dejó huella allá donde estuvo (River, Atlético, Lazio, Celta, Rosario…). Colgó las botas hace menos de dos años después de engancharse a los dos últimos trenes, en Aldosivi y Sarmiento de la Primera argentina. Fue un final esperado. Nada traumático. Ahora busca su chance como entrenador consciente de las dificultades mientras asiste a la debacle del fútbol argentino plasmada en un Mundial sonrojante con Sampaoli, Messi y el resto de la albiceleste. Matías Emanuel Lequi descolgó el teléfono para atender a A LA CONTRA y analizar en profundidad lo que sucede en un fútbol que, en su opinión, “ha perdido la esencia” y se ha estancado por querer ir demasiado deprisa y “saltarse etapas”. “La clave de todo está en los valores y la formación… y se han perdido”.

—¿Por qué Argentina no levanta cabeza en Rusia?
—Yo lo esperaba, la verdad. Si vos te detienes y miras a los centrales, están más preocupados de atacar y, en cambio, no tienen asimilados los conceptos. Parece que todo lo viejo del fútbol ya no sirve y pienso que se deben aprender bien los fundamentos. Eso es algo que ya no se hace. Veo que en este fútbol no existe formación; se piensa sólo en ganar, hacer dinero pronto y volar.

—Se ha perdido todo entonces…
—Yo ahora pienso en ser entrenador y quiero, tengo la obligación de dejar algo a los futbolistas. Desde hace tiempo contemplo que en nuestro fútbol se ha perdido la esencia. Se pretende que el futbolista ataque, pero no se le forma. Luego da el salto a Europa y necesita una adaptación enorme, cosa que al jugador europeo no le sucede. En cambio, veo a Garitano, por ejemplo, cómo ha trabajado de bien allá en el Leganés y luego miro a mi país y no entiendo por qué hemos perdido eso. No impide que haya talentos y saldrán, pero lo hacen sin pulirse. Llevamos 25 años donde no hay manera de agarrar y formar al futbolista. Ya no hay más Griffa o Abelem…

—El problema es de concepto pero a la vez estructural porque viene de lejos y, según señala, la raíz está en la base…
—El jugador europeo siempre fue mucho más educado tácticamente. Vos ves a Isco y los movimientos que hace en el Real Madrid o la Selección y percibes que eso está trabajado. Mucho. Eso no sale por casualidad. España nos hizo seis goles en el amistoso del Metropolitano, pero nos pudo marcar quince perfectamente si hubiera querido.

—Por lo que asegura, la diferencia actual entre Europa y Argentina es abismal.
—Argentina lateraliza su juego, pero lo hace en pausa mientras todos los demás llevan una velocidad más. El portero toca el balón más veces que el 10. ¿Cómo es posible? Ves a los equipos africanos, Egipto sin ir más lejos, que presionan todos… Carlos Vela el otro día en el México-Alemania se pegó a Kroos y corrió hasta que no pudo más; le cambiaron cuando su selección ya ganaba… Son muchos ejemplos. Así estamos lejos de competir porque no se forma como antes. Lo que dije de Griffa, un adelantado en su tiempo, lo hizo Abelem en River o en mi barrio, la zona Sur en Rosario. Tipos que sin ser conocidos, anónimos, dedicaban su tiempo a formarte.

Matías Lequi.

Matías Lequi.

—¿Adónde quiere llegar?
—El ciudadano, el futbolista argentino debe parar la pelota y reflexionar. Toca hacer las cosas de otra manera porque ha cometido el defecto de saltarse etapas por querer ir demasiado deprisa. Somos un país autodestructivo y lo extrapolo a la política también. Pasamos de doce años de Kirchnerismo a votar por bronca y pasar en dos años y medio a ser rescatados por el FMI… Nos cansamos muy pronto de las cosas pensando que lo que vendrá será mucho mejor. Nos autodestruimos creyendo que vendrá un salvador mientras perdemos los valores morales y sociales. Yo soy de los que creo que a Argentina la salvaremos entre todos, porque la patria es el otro. El de al lado.

—Pongamos el enfoque en el fútbol, en la albiceleste, en Messi. ¿El problema es Leo, lo que le rodea o quien le dirige?
—Somos un país tan complicado que pretendemos que Messi haga lo que Maradona y eso le genera mucha presión y lo va limitando. Se le exige demasiado. Se quiere que sea Diego con la Selección, que haga también dos goles a los ingleses después de la guerra de Las Malvinas y levante un Mundial… Todo eso pesa y ha pesado mucho. Aún así espero que clasifiquemos.

—¿Es la selección el grupo de confianza de Messi?
—No me consta eso ni que vayan los amigos de Leo como se afirma. La cuestión es, por ejemplo, si hay alguien que esté por encima o mejor que Mascherano. En tiempos se decía que si no era Redondo en el medio entonces era Simeone; había variantes. En cambio, lo que hay ahora mismo en la Selección es lo mejor que tienes. Quizá yo hubiera llevado a Centurión y Lautaro, pero el abanico de posibilidades tampoco es el mejor. Lo mismo sucede con los centrales… No los hay muchos mejores.

—La gente dispara a Sampaoli y pide a gritos al Cholo…
—Volvemos a lo mismo. No nos vale nada. En Simeone me detengo porque lo que ha hecho con el Atlético de Madrid es digno de considerar. Ha puesto al Atleti a la altura de Real Madrid y Barça con menos presupuesto y el equipo es reflejo de lo que es él. Tuve la suerte de compartir vestuario con él en mi año de rojiblanco. Su cabeza y su manera de vivir el futbol le permitía controlar todo. Nos ayudó a los jóvenes y ahora que miro con perspectiva me arrepiento porque la juventud me impidió disfrutar y sacar más jugo a todo lo que viví a su lado. Me siento un poco idiota, pero ahí estuvimos: en ese equipo que me caló.

—Un año en el Calderón que le marcó de por vida…
—Desde luego, fue una experiencia extraordinaria. Lo que viví con la gente, en ese estadio, la afición, la ciudad, la gente.. Fue increíble ese año y los del Celta. Me marcaron para bien.

—Y ahora quiere entrenar, ¿no?
—Exacto. Me prepare y estudié para entrenar. Me arrepiento de no haber sacado el título en Europa, pero quiero empezar y hacer lo que me gusta. Pero también tengo asumido que quizá no agarre nada. Tengo una manera de pensar y actuar que me puede llevar a conseguir los objetivos con más dificultad, pero al final todo llega. Y si no, lo acepto. Mi cabeza lo asume. Es la ley del fútbol.

Juan Gato lleva más de 25 años ejerciendo el periodismo deportivo. Habitual de las redacciones de AS y Mundo Deportivo, hoy es una voz autorizada los micrófonos de la cadena COPE en todo lo que tiene que ver con Atlético de Madrid, Real Madrid y la Selección. Pasa por Estudio Estadio habitualmente y colabora en varios medios escritos. Pocas agendas tan completas hay en las redacciones de los medios de comunicación nacionales como la suya.

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