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Fútbol

¿Por qué la Liga la va a ganar el..?

Hay tres aspirantes indiscutibles para el título liguero: Barcelona, Atlético y Real Madrid. Aquí descubrimos las razones de cada cual.

Arranca la Liga y es momento de hacer pronósticos. En relación al título hay tres candidatos indiscutibles: el Barcelona, el Atlético y el Real Madrid, los tres primeros clasificados del pasado campeonato y los equipos que se han repartido los títulos desde que el Valencia se coló en la fiesta en 2004, hace ya catorce años. Aquí se analizan las razones de unos y otros para soñar.

 


FC BARCELONA


Por Juan Rodríguez-Briso

Los Culés a.C (anteriores a Cruyff), huérfanos de títulos, acuñaron la frase “Año sin Gamper, no hay Liga”. Pero los culés d.C., amamantados con los pechos del Profeta y del Messias, le hicieron una actualización mejorada a aquella sentencia: “Año sin Liga, no hay Champions”. Es lo único que en estos momentos parece quedar del Cruyffismo en el club: la enseñanza del Maestro Johan: “El título más importante siempre es la Liga”. El Barcelona es el único club europeo que no sabe ganar sin ser el mejor y el más regular durante toda la temporada: todas sus Champions llegaron siempre acompañadas de la Liga (y en dos ocasiones también de la Copa). Si el objetivo es subir a la cima europea, primero hay que ponerse a punto en la colina de al lado de casa.


Punto fuerte: Fondo de armario


Para mejorar un fondo de armario nada mejor que empezar por donar la ropa que no usamos. Guangzhou, Vissel o Everton podrían ser los nombres de las marcas de esa camisa hortera que compramos arrebatadamente pero que al llegar a casa ya sabíamos que no nos íbamos a poner nunca. Pero no, son los destinos de gran parte del banquillo de la temporada pasada. En otras palabras: lo que había era de nivel media tabla de la Premier League.

Por otro lado, el entrenador, Honesto Dos Caras Valverde fue criado futbolísticamente durante dos años por Johan Cruyff y sigue a rajatabla sus instrucciones: “El título más importante siempre es la Liga”. Cuando en su moneda salga cara, habrá toque, presión alta, extremos abiertos y un Messi aguardiolado.


Punto débil: Los mismos cabrones de siempre


¿Mejora Lenglet a Piqué o a Umtiti? ¿Supera Arturo Vidal a Rakitic en algo que no sea en atrevimiento capilar? ¿En el próximo Clásico, pondríamos al veinteañero Arthur o al treintañero Iniesta? ¿Qué bigote sonreirá más, el de Malcom o el de Dempelé? Parafraseando a Toshack, parece que de nuevo serán los mismos cabrones de siempre (Pique-Alba-Busquets-Rakitic-Messi-Suárez) los que tirarán del carro en muchos momentos.

El entrenador, Honesto Dos Caras Valverde fue criado futbolísticamente durante cuatro años por Javier Clemente. Cuando en su moneda salga cruz veremos a un Barça más físico, sin extremos y con un Messi tatamartineado.


La estrella: D10S


Tener a D10S asegura a cualquier equipo 90 puntos en la liga. Así ha sido durante 9 de las últimas 10 temporadas. Parece difícil que Messi mejore cada año, pero es que en la Liga pasada fue quien marcó más goles, dio más asistencias, completó más regates y se recreó con más goles de falta. ¿Falta de motivación? Ya es el máximo ganador de Copas del Rey y de Supercopas de España. Lleva 9 títulos de Liga, a tan sólo 3 del récord histórico de Gento. ¿Alguna duda de que lo va a lograr?

 


ATLÉTICO DE MADRID


Por Sandra del Estal

El Atlético ya no puede ser el lobo con piel de cordero. Primero porque ya nadie compra el disurso de la falsa humildad que Simeone instauró para alejar el foco mediático. Y segundo porque la competitividad de la actual plantilla el Atleti no puede esconderse ni con la capa de invisibilidad de Harry Potter. El cambio de piel y de discurso ya se vislumbró en la Supercopa: «Hay que mejorar lo de la temporada pasada» y «La expectativa es alta y nos van a exigir desde la plantilla que estamos formando». Y efectivamente esta va a ser la temporada en la que va a haber más ojos sobre el Atlético. Por los que se han quedado, por los que han llegado. Porque si hay que mejorar resultados y el curso pasado se fue subcampeón en esta campaña hay que ganar la Liga. El Atleti tiene equipo, entrenador y afición para ello. Alea iacta est.


Punto fuerte: su plantilla


«Los jugadores quieren venir, los jóvenes no se quieren ir». Tan escueto y tan fácil. Píldora de Simeone que resume lo mejor del Atlético 18-19: su plantilla. Griezmann se ha quedado, Lemar desechó el City de Guardiola por el Atlético, Koke, Saúl y Lucas (los tres por debajo de los 26 años) continúan creciendo en el Atleti y Rodrigo (ojo, 22 años) en poco más de un mes se ha hecho con la manija, el control del centro del campo, el corte y la salida de balón. El punto fuerte del Atlético es el grupo que ha formado. Y la buena noticia para la afición colchonera es que ese grupo se está convirtiendo en un gran equipo. 


Punto débil: el exceso de presión


Si no estás acostumbrado a ser el centro de atención el paso de aspirante escondido a aspirante reconocido puede ser difícil. Pero los tiempos en los que la presión se descargaba en otros han quedado atrás y ya no queda más remedio que afrontar exigencias y presiones. Cierto es que en el actual Atlético hay tres campeones del mundo, se acaba de ganar la Supercopa al Madrid, hay jugadores que ya ganaron la Liga en 2014… Los futbolistas rojiblancos saben jugar con presión, pero habrá que ver cómo se desenvuelven en el mar de las altas exigencias, que a veces ahogan.


La estrella: Griezmann


La estrella que lidera el grupo no puede ser otra que la que se ha quedado, la que ha confiado en el proyecto deportivo, la que ha ligado su permanencia a los títulos que quiere conseguir con el club. Después de meses en los que se le ponían camisetas de cualquier equipo menos del Atleti, Griezmann dio la campanada: «No me voy, me quedo, me voy a quedar». Su hambre de títulos se transformará en el campo en empuje ofensivo y contagiará al resto de sus compañeros, que sólo necesitan una chispa para arder. Porque recuerden: «Nunca le hagas cosquillas a un dragón dormido».

 


REAL MADRID


Por Juanma Trueba

De las últimas diez Ligas, el Real Madrid ha ganado dos, seis en los últimos 20 años. El dato es lo bastante elocuente como para negar al equipo de Lopetegui su condición de primer favorito para el campeonato que empieza. Sin embargo, me voy a permitir negar la negación. Si el Real Madrid ha desatendido la Liga ha sido por dos motivos principales: por empacho (33 títulos pese al letargo) y porque ha concentrado su interés en la Champions, cuatro títulos en cinco años.

Es evidente que al equipo se siente estimulado por las dificultades y la Champions ha dejado de ser una criatura legendaria. Ahora es casi un animal de compañía. Añadamos al cóctel la ausencia de Cristiano, el peso de la estadística (nadie ha encadenado cuatro títulos seguidos desde el Real Madrid de Di Stéfano) y concluiremos que el nuevo desafío es doméstico: Liga y Copa. A Zidane no se le perdonaron esas distracciones.


Punto fuerte: nuevo entrenador, nueva energía


Los jugadores suelen ser receptivos ante la llegada de un nuevo técnico, más les vale. En cierto modo se abre un casting por la titularidad o los puestos privilegiados de la suplencia. Con un mayor rigor táctico y con más solidaridad defensiva (presión y repliegue), el equipo será todavía más competitivo y, sobre todo, más regular. Otro asunto no menos importante es la liberación que están experimentando los jugadores que vivían a la sombra de Cristiano, principalmente Bale y Benzema. Si se reparten los goles, la felicidad debería repartirse en la misma medida.


Punto débil: ya no hay ‘rescatador’


No sé calcular los partidos que el Real Madrid ha ganado por la exclusiva intervención de Cristiano, pero han sido muchos, probablemente demasiados. Acostumbrarse a esa nueva situación será fundamental. La otra clave es que los jóvenes den el paso. Asensio afronta su particular “ahora o nunca” y para Vinicius es el momento de definirse como buen futbolista o como figura mundial.


La estrella: Bale 


Cuando Bale marcó en la final de la Champions uno de los mejores goles de chilena que se recuerdan, quizá el más trascendente, provocó un terremoto de enormes proporciones. Se disparó la ira de Cristiano, la confianza del presidente y tembló Zidane. También se ajustó algo en la cabeza del galés. Todo lo que se movió a continuación tuvo relación con aquel seísmo. Ahora ha llegado el momento de que Bale asuma el papel de héroe, capa incluida. Volar le será más fácil que hablar en fluido castellano.

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