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Liverpool-Chelsea: una Supercopa sin precedentes

Reds y blues se enfrentan en Estambul en una final pionera. Será la primera entre dos clubes ingleses y la primera arbitrada por una mujer.

Curiosamente ha coincidido en tiempos de Brexit. Nunca antes en la historia dos conjuntos de Inglaterra se habían enfrentado por la Supercopa de Europa. El acento británico de la final estaba claro desde el pasado mes de mayo, cuando se confirmó el pleno de clubes de la Premier en las finales de Champions y Europa League. Lo único que faltaba por conocer era el nombre de los dos equipos que sentarían precedente… así como el de los otros dos que seguirían el partido desde la comodidad del salón de casa. Liverpool y Chelsea se verán las caras en Estambul en la que será una Supercopa pionera no solamente por ser cien por cien inglesa. Acuérdense de este nombre: Stephanie Frappart. Esta colegiada francesa será la primera mujer de la historia en arbitrar una final de fútbol masculino de máximo nivel.

El camino de reds y blues para llegar a la vieja Constantinopla no ha estado libre de obstáculos. Especialmente duro fue el paso previo a la final. El Chelsea salió vivo de las semifinales de la pasada Europa League después de superar en una tanda de penaltis agónica a la revelación del torneo, el Eintracht de Frankfurt. Una clasificación verdaderamente dramática que se convierte en un apacible paseo por el parque cuando se compara con la forma que tuvo el Liverpool de plantarse en la final de Champions del Metropolitano. Cuando más de un aficionado culé ya había reservado hotel para el fin de semana del uno de julio en Madrid, los de Jürgen Klopp reavivaron los recientes fantasmas de Roma. Aupados por un Anfield colosal, hicieron real lo que parecía imposible: remontar una diferencia de tres goles en contra y ninguno a favor ante un Barça que marchaba imparable es su camino al título. Menos sufrieron tanto reds como blues en las finales contra Tottenham y Arsenal, respectivamente. La Supercopa de Europa se verá por la televisión en el norte de Londres.

Siendo Inglaterra una tierra dominada con puño de hierro por el Manchester City, Liverpool y Chelsea se disputarán en el Vodafone Park la supremacía del viejo continente. El equipo que parte con el cartel de favorito está claro y no admite discusión. Salvo sorpresa mayúscula, el conjunto del Merseyside se proclamará campeón al término de la noche. Hablamos de un proyecto que ha alcanzado su plenitud contra otro que apenas está dando sus primeros pasos. Cuesta mucho imaginarse a los hombres de Frank Lampard pasando por encima de los de Jürgen Klopp. Por no decir que el Chelsea de esta temporada es de un nivel inferior al de la anterior. El futbolista franquicia del equipo, Eden Hazard, hizo las maletas dirección Madrid el mes pasado y, para colmo, el club no ha podido acudir al mercado de fichajes por culpa de una sanción de la FIFA. A pesar de esta inhabilitación, la actual plantilla blue es en muchos puntos diferente de la que ganó la Europa League el curso pasado.

El principal cambio se encuentra en el banquillo. Cuando Maurizio Sarri anunció su deseo de regresar a Italia y aceptar la oferta que tenía de la Juventus de Turín, la dirección deportiva del Chelsea apostó por desempolvar la agenda telefónica y recurrir a uno de los antiguos ídolos de Stamford Bridge. La temporada iba a ser complicada y sólo un tipo como Frank Lampard podía levantar los ánimos de una afición desilusionada por la salida de Hazard y la imposibilidad de acudir al mercado para encontrarle un reemplazo. Ante esa difícil tesitura, la política deportiva del Chelsea este verano ha pasado por recuperar a los futbolistas más interesantes que tenía cedidos. El único fichaje que realizaron los londinenses fue el de Christian Pulisic por 64 millones de euros, oficializado antes de la sanción. Cuando eche la vista atrás para rememorar su debut oficial como técnico blue, Lampard podrá decir que se presentó en Old Trafford con canteranos como Mason Mount y Tammy Abraham entre los titulares. De lo que seguro preferirá pasar pagina es del resultado del partido… El Chelsea encara la Supercopa de Europa después de haber caído goleado ante el Manchester United por un doloroso, seguramente excesivo, 4-0. El Liverpool les llega en el peor momento posible… si es que alguna vez hay uno bueno con Salah, Firmino y Mané en frente.

La vuelta a Estambul será especial para los aficionados del Merseyside. Catorce años después de la final de Champions más emocionante de todos los tiempos, los reds están de regreso en la vieja Constantinopla con un título europeo de por medio. El 25 de mayo de 2005 es una fecha imborrable en la historia del Liverpool. Aquel día el conjunto scouse levantó su quinta Orejona. La victoria ante el temido Milán de Carlo Ancelotti fue épica. Tanto que el marcador al descanso era de 3-0 a favor de los italianos. En un instante de la segunda mitad, el que va del minuto 54 al 60, Steven Gerrad, Vladimir Smicer y Xabi Alonso establecieron la igualada. Probablemente ese sea el ratito de fútbol que mejor define el espíritu del You Never Walk Alone. El encuentro llegó a los penaltis tras dos horas de juego. Demasiada presión para los futbolistas del Milán, que fallaron en hasta tres ocasiones para entregar la final a los de Rafa Benítez. Como si fuese un capricho del destino, el Liverpool tuvo que obrar el milagro de remontar tres goles contra el Barça para ganarse el derecho de regresar a Estambul…

Al igual que los blues, los reds tampoco han acudido al mercado. No por una sanción de la FIFA, sino por elección propia… o más bien falta de dinero en la caja. Después de la inversión en fichajes de doscientos millones de euros de la temporada pasada, este verano se ha vivido con tranquilidad a orillas del Merseyside. La confianza en el bloque de la actual plantilla es absoluta, pese a que a larga pueda quedarse un tanto corta para pelearle la Premier League al Manchester City. El Liverpool tan sólo ha realizado dos incorporaciones, las del joven defensor holandés Sepp van den Berg y el portero español Adrián San Miguel.

La historia de Adrián es una de esas maravillas que de vez en cuando nos regala el deporte. El guardameta sevillano se encontraba sin equipo hace apenas dos semanas. Para no perder la forma física y a la espera de firmar por un nuevo club, comenzó a entrenarse junto a la UD Pilas de la Primera División andaluza. Fue entonces cuando recibió una llamada. Al otro lado de la línea estaba el vigente campeón de Europa. El Liverpool le informó de que Simon Mignolet se iba a marchar y necesitaban un portero que hiciese de suplente de Alisson. A los 32 años le llegó la oportunidad de su vida. Probablemente en un momento que nunca esperó. Adrián, abalado por Jürgen Klopp y sus seis temporadas a buen nivel en el West Ham, firmó por el conjunto scouse tres días antes de que cerrara el mercado de fichajes en Inglaterra. La lesión que sufrió Alisson en la primera jornada de Premier provocó su debut con la camiseta red. Anfield lo recibió con una atronadora ovación. Debido a que el guardameta brasileño pasará más de un mes de baja, Adrián será quien defienda el arco del Liverpool ante el Chelsea. De ganar la Supercopa de Europa, sería el primer título de su carrera.

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