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Champions

Liverpool-Tottenham, ¡qué pena!

De la final sale triunfador Van Dijk, sin duda el mejor jugador del mundo este año. Y si Eriksen se jugaba su fichaje por el Madrid, hoy Pogba estará más cerca.

Esta Champions no se merecía una final como la que han disputado Liverpool y Tottenham. Este año hemos visto la edición más bonita, emocionante y divertida desde que la Copa de Europa se transformó en Champions y, repito, esta final no ha estado a la altura.

Al Tottenham de Pochettino le llegó su gran oportunidad en su peor momento, con un Kane reapareciendo tras dos meses lesionado, con un Dele Alli pidiendo a gritos irse de vacaciones en una temporada que ha dejado dudas de quién es en realidad, con un Eriksen fundido desde hace meses y con dos o tres jugadores más en dudoso estado físico. Ante tanta duda, Pochettino eligió un plan conservador, tan conservador, que nos regaló un esperpento.

Enfrente estaba un Klopp que, tras seis finales perdidas, parece que la lección que ha aprendido es dejar de pisar el acelerador, ser menos Klopp. Puede que sea bueno pare él y para el Liverpool, pero fue muy malo para el fútbol.

El partido comenzó con un penalti a los 26 segundos, uno de esos penaltis por mano dentro del área que hacen —VAR incluido— que la gente de a pie nunca sepamos qué es mano y qué no.

El penalti lo convirtió en gol Salah, uno de los penaltis peor tirados que he visto, pero fue gol y posiblemente todo cambió en ese momento y ¡ni había empezado el partido! En ese instante, con 1-0, Klopp dejó de ser Klopp, eligió ser Mou, y durante los 90 minutos restantes prefirió mantener su inesperada ventaja antes que ser él mismo. Viendo el resultado puede que acertase, la historia ya suma una Champions más para el Liverpool y la primera para él, pero, como digo, fue malo para el espectáculo.

Lo que no se puede entender es a qué jugó desde ese momento el Tottenham. Un equipo partido y jugando en largo… ¿Tanto miedo tenía Pochettino de perder el balón? Imagino que ese era su plan inicial contra la presión red, pero tras el 1-0, ¿sigues igual?, ¿no cambias nada hasta el minuto 70?, ¿cuántos balones se pasaron entre los centrales y el portero de los Spurs?, ¿el 80 o 90 por ciento de los pases del partido?

Pochettino metió a sus dos centrales en el área en salida de balón, sin apoyo de los laterales que se iban muy arriba y con Sissoko (¡Sissoko!) y Winks en paralelo y sin escalonar como únicos apoyos. Ningún jugador bajaba a ayudar en tres cuartos en la salida. El entrenador argentino tenía tanto miedo a perder el balón en su campo que Delle Alli y Eriksen jugaron junto a Son y Kane, posiblemente para obligar al medio campo red a no poder presionar alto, cosa que Klopp con 1-0 ni se planteó. Vertonghen, Lloris y Alderweired se la pasaban con Salah, Mané y Firminio impidiendo, sin presionar, enlazar con el doble pivote, así hasta aburrirse, y después pelotazo y a otra cosa. ¿En serio, Poche?, ¿ Setenta minutos hasta mover ficha y meter a Moura y a Llorente?

Hubo momentos en el que el partido parecía más de voleibol que de fútbol, la pelota volaba y se repetían los cabezazos, nadie la bajaba, nadie la jugaba, un pelotazo mandaba el balón de defensa a defensa, un esperpento. Puedo hablar sin exagerar del peor partido de fútbol que he visto en años. Muy por debajo de la competición y de la expectación creada en una temporada memorable, con los mejores cruces que recuerdo, ¡qué decepción!

La gran final, esa que suponíamos que iba a ser un espectáculo de ritmo y fútbol moderno, se quedó en un partido de tenis, con la pelota maltratada, patadón va, patadón viene, en un negro homenaje al fútbol, al mal fútbol inglés, a su peor exponente, su versión más ruda y rudimentaria, esa que durante años han intentado eliminar llevando a su liga a gente como Mancini, Pellegrini, Mou, Conte, Pep, Sarri y, curiosamente, Klopp y Pochettino. No ha sido lo que se esperaba, pero creo, de verdad, que hay poco debate en que la Champions League la ha ganado el mejor equipo de Europa de esta temporada, lo triste ha sido el cómo, dando un espectáculo lamentable y en su peor versión.

De esta final, Klopp y Pochettino salen como salen, que cada uno lo valore, el gran triunfador para mí ha sido Van Dijk, sin duda el mejor jugador del mundo este año. Si Erikssen se jugaba su fichaje por el Madrid, hoy Pogba estará más cerca, y Salah, ¡ay Salah! El egipcio deberá replantearse su ego y cómo se es protagonista en una final, jugando en equipo o como ayer, siendo egoísta, individualista y ansioso.

¡Qué pena que se cerrase la temporada con este pésimo partido!

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