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Loeb en el podio del del Rallye RACC. imago/PanoramiC

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Loeb sigue siendo el rey del WRC

Seis años después de la última vez que disputó el Rallye Racc de Cataluña, Loeb llegó a Salou y demostró que sigue siendo el rey. Ogier, líder del mundial.

Dicen que el que tuvo retuvo y Sébastien Loeb es el claro ejemplo de que eso es cierto. El piloto francés, nueve veces campeón del mundo, llegó al Rallye Racc de Cataluña tras seis años sin competir en él y ocurrió lo que muchos aficionados deseaban, venció. Seb demostró, una vez más, que los rallyes son un deporte en el que corren muchos y siempre gana él. No importa que lleve años sin subirse a un WRC en Cataluña, no importa que digan que el Citroën no anda y tampoco vale que digan que, a sus 44 años, ya está viejo; él siempre será un gran piloto y lo constata en cada uno de los coches en que se sube. Sin embargo, más allá del regreso del rey del WRC a las carreteras catalanas, el mundial sale de Salou muy apretado de cara a la última cita. A Australia llegará líder Sébastien Ogier, con una ventaja de tan solo tres puntos sobre Thierry Neuville y de veintitrés con Ott Tänak.

 

 

Loeb se retiró del mundial de rallyes al finalizar la temporada 2012, tras vencer nueve veces consecutivas el campeonato. Los tres primeros los logró con el Xsara WRC, los cuatro siguientes con el C4 WRC, y los dos últimos con el DS3 WRC. Hoy, seis años después, se llevó el Rallye Racc con el C3 WRC. Seb es el piloto franquicia de Citroën, un fuera de serie que es capaz de sacar una victoria de un coche que lleva toda la temporada en un segundo plano.  Un pinchazo lo alejaba de la victoria en el Racc, sin embargo, él y su inseparable copiloto, Daniel Elena, desde la tranquilidad más absoluta de los que lo han ganado todo, se encendieron un cigarro y se dispusieron a cambiar la rueda, sin mucha prisa. Tras ello, en el siguiente tramo, marcaron el mejor crono y, a partir de ahí, empezó su remontada particular. Al día siguiente todas las miradas estaban puestas en ellos, y es que la elección de compuestos a la hora de montar los neumáticos era clave. Loeb y Elena optaron por blandos, una estrategia que todo el mundo copió; sin embargo, como perros viejos, a última hora cambiaron sus gomas y salieron con duros. Una argucia que dejó en jaque a sus rivales y que les valió para llevarse a Haguenau el rallye.

Más allá de las hazañas del rey del WRC, Ogier, el francés de Ford, acabó en segunda posición. Un muy buen puesto que le sirve para llegar en primera posición del mundial al último rallye, el de Australia. Pero el de Gap no lo tendrá fácil ya que a tan solo 3 puntos de él está el segundo clasificado, Thierry Neuville. Ott Tänak, algo más lejos, es tercero y es el que más complicado tiene vencer el mundial debido a que el cuarto puesto de Cataluña lo deja a 23 puntos de la cabeza. No obstante, todavía quedan en juego los 25 puntos del último rallye, más los 5 de la Power Stage, por lo que todo está por decidir. Lo mismo sucede en la clasificación de marcas, donde todo está por decidir y, a falta de una prueba, Toyota encabeza la tabla con 331 puntos, 12 más que Hyundai y 25 por delante de Ford. En definitiva se prevé un rallye de Australia en el que todo el mundo vaya con el cuchillo entre los dientes, tanto para luchar por el título individual, como para defender a sus respectivos equipos.

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