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Ruiz de Lopera.

Fútbol

Lopera, 22; Alaya, 0

En la tarde del jueves, la Sección Tercera de la Audiencia sevillana emitió sentencia,absolviendo a Lopera y Oliver y a todas sus sociedades, además de a los colaboradores de Lopera.

El 8 de mayo de 2014, la juez (o jueza) Mercedes Carmen Alaya Rodríguez, entonces titular del Juzgado de Instrucción Número 6 de Sevilla, dictó auto de procesamiento contra Manuel Ruiz de Lopera y Ávalos, además de otros siete encartados, actuantes o colaboradores del expresidente bético, como Luis Oliver Albesa y Javier Páez Ruiz, sobrino de Lopera. En ese auto, que remataba unas diligencias abiertas contra Lopera en 2007-08, a instancias de una serie de plataformas del Betis —lideradas claramente por la Liga de Juristas Béticos con clarísima penetración de elementos vinculados al PSOE/A— Alaya reclamaba para Lopera un total de 22,5 años de prisión: 13,5 años por presunto delito societario y nueve por apropiación indebida. Todo, vinculado al entramado, gestiones y relaciones con el Real Betis Balompié S. A. D. (a partir de 1993 y hasta 2006) de las sociedades Farusa, Incecosa, Frigimueble, Tegasa y Encadesa, todas patrimonializadas por el propio Lopera.

Además, Mercedes Alaya imponía en ese auto de 2014 una fianza de 33,3 millones de euros, así como fianzas de 1,66 para Páez y 431.280 para Oliver Albesa. Los otros imputados: Mercedes Ferraro, el administrador Guillermo Molina, María Teresa González, Ana María Ruiz y Angel Martín, otro exdirectivo de Lopera…

En el verano de 2015, en julio, y tras recurso de Lopera, la Audiencia sevillana levantó las medidas cautelares que Alaya había impuesto contra Lopera en julio de 2010 para alejarle del gobierno del Betis: eso, sólo muy pocos días después de que Lopera hubiese firmado una operación de compraventa con Bitton Sport (Luis Oliver, Joaquín Zulategui…) sobre su paquete mayoritario accionarial del 51,34%, registrado a nombre de Farusa (Familia Ruiz de Lopera S. A.). Esa operación de compraventa jamas se consumó: Bitton sólo pagó la señal inicial de 1,1 millones de euros, sobre un pago total estipulado de nueve millones. Pero sólo semanas después de ese alzamiento de cautelares, en el mismo julio de 2015, se activaron otras medidas cautelares, ahora contra el 31,38% del paquete accionarial de Lopera y por parte del Juzgado Mercantil Número 1 de Sevilla, estimando otra demanda (de 17 miembros de esas plataformas acusadoras) por presunto impago por parte de Lopera en 1992 del 31,38% de su paquete accionarial (36.869 acciones del total de 117.500 del Betis). Todo, en el año 1992, cuando se constituyeron las Sociedades Anónimas Deportivas.

Lopera jamás se recuperó anímicamente de esas segundas medidas cautelares del Mercantil en 2015 —justo cuando el dirigente cumplía 70 años— que, de facto, le impideron regresar a un Betis, siempre gobernado o administrado desde 2010 por elementos afines a las plataformas —empezando por el exfutbolista Rafael Gordillo—, mientras Bitton montó otra demanda en Sevilla para «desistirse» de la funesta compra y recuperar la señal… de la que luego se «desistió»: Desistimiento del desistimiento.

El 23 de septiembre de 2015, y con el 31,38% de Farusa/Lopera maniatado y en cautelares a instancias del Juzgado Mercantil, llegó al poder del Betis la candidatura Ahora Betis, Ahora, dirigida por Ángel Haro y José Miguel López Catalán: con multitud de vínculos y relaciones en el entramado de poder y subvenciones de la Junta de Andalucía. En esos momentos, y a instancias de Juan Carlos Ollero, entonces presidente bético, Lopera ya había estado a punto de firmar la renuncia a todos sus derechos, por unos ralos 1,7 millones de euros. Y ahí, con un 26% escaso del accionariado, pero apoyados por próceres del PSOE/A (José Rodríguez la Borbolla y su hermano Pedro, la familia Pérez Royo, Amparo Rubiales…), más todo el anacrónico entorno social de la Sevilla Eterna, Haro y Catalán pasaron a gobernar el Betis tras una Junta tumultuosa que acabaría siendo demandada en noviembre de 2015.

Esta demanda del 11 de noviembre de 2015 fue promovida e instigada por Oliver y Zulategui en la Guardia Civil de Tres Cantos, de paso para el Juzgado de Instrucción 1, Sevilla, y a través de una serie de accionistas perdedores el 23-S-2015. Todo, a causa de la presunta «alteración fraudulenta» de esa Junta por votos ilegales de accionistas fallecidos o no legalmente representados. Esta última demanda se archivó provisionalmente el pasado verano de 2017, aunque ese archivo de actuaciones está recurrido por Manuel Castaño, candidato el 23-S-2015. El primer demandante en esa demanda de los muertos (noviembre 2015), el accionista Juan Soria Hurtado, pasó a ser un empleado en el UD Extremadura, club adquirido por Bitton Sport en 2016-17, a través de la sociedad interpuesta Piensos Coinsa.

En marzo de 2017, los prohombres de Bitton Sport, es decir Oliver y Zulategui, ya llegaron a un primer pacto con el Betis para ceder todos sus presuntos derechos y verse aliviados (esencialmente, Oliver) de horizontes judiciales. En ese pacto, y a través de otra sociedad interpuesta (Desarrollos Promocionales Elvas) el Betis les reconocía graciosamente el 51,34% del accionariado: todo lo que le compraron —sin pagar— a Lopera en 2010… pero que mantenía un 31,38% embargado por medidas cautelares del Mercantil 1. Cabe agregar que hasta la Junta General de 30 de diciembre de 2016, el Betis de Haro y Catalán, bastante discretito en lo deportivo, reconocía legalmente la titularidad de Farusa/Lopera en su 19,96% no afectado por las cautelares del Mercantil. Luis Oliver Sierra, hijo de Luis Oliver Albesa, pasó a sentarse en el Consejo de Administración del Betis de Haro y Catalán.

La presión decretada por las plataformas del Betis, en estrategia liderada por Adolfo Cuéllar Portero, (líder de la Liga de Juristas Béticos junto a su hermano Miguel, Letrado del Régimen andaluz y uno de los abogados defensores de prohombres de la Junta en el caso de los ERE, también instruido por Mercedes Alaya)… más la carga masiva del acoso general y los propios efectos de una edad ya rumbo a tres cuartos de siglo fueron agotando y desgastando a Lopera, a quien sus propios abogados (Bufete Montero/Aramburu) insistían para llegar a un acuerdo satisfactorio. En junio de 2017, cuando se abrió juicio penal contra Lopera en la Sección Tercera de la Audiencia sevillana, el exdirigente ya estaba lo bastante ablandado, desgastado e intimidado —pese a que había salido sin pena económica en el juicio del Concurso culpable— como para pactar todas las renuncias posibles.

En un nuevo golpe de mano, 28 de julio de 2017, en la notaría sevillana de Lledó, Lopera y Oliver cedieron, a través del llamado Protocolo 921, cualquier derecho al Betis de Haro y Catalán, Cuéllar y los Borbolla… incluida la titularidad de esas 36.869 acciones que seguían en cautelares e inoperativas por vía del Juzgado de lo Mercantil, Número 1: juez Javier Carretero Espinosa de los Monteros. De ese Pacto de Lledó, Lopera y Oliver salieron con los bolsillos llenos y las culpabilidades casi vacías. Ya a principios de junio, una vez que, Lopera «se avino a razones» —incluida la no aceptación de sus nuevas pruebas de TEGASA por el Juzgado de lo Penal—, y con su juicio penal en marcha, la transacción/reparto de títulos cerrada en la madrugada del 28 de julio entre Farusa y Bitton se previno como algo esencial para tasar las indemnizaciones en metálico a unos y otros. Esa transacción o reparto del 19,96% limpio (?) entre Farusa y Bitton se escrituró allí mismo en la Notaría de Lledó, como a un cadáver al que se le cortan los pies para meterlo en un ataúd muy ajustado.

En la página 15 del Protocolo 921, a Lopera/Farusa —antes de la sentencia del Mercantil— se les «restablecía» (?) en la titularidad de un total de… 49.743 acciones, que es la suma cabal de las 36.869 puestas en solfa por Carretero más las 12.874 que el Betis tasó en julio en diez millones de euros, todo incluido: señal de Oliver en 2010, pagarés varios (uno de tres millones de euros, del pasado 31 de enero)… y cuatro millones de euros que, según el Protocolo 921, el Betis podía retener a Lopera si este recurría la sentencia del Mercantil contra el 31,38% en cautelares. Esa sentencia llegó el 15-9-2017 y priva a Farusa y al Betis de todo derecho a esas acciones no desembolsadas en 1992. Lopera recurrió.

Por supuesto, Lopera se allanaba en todo y se le retiraba por el Betis (y dos de tres plataformas acusadoras) el 95% de toda culpa. Con la Fiscalía de acuerdo, se le dejaba una petición penal rebajada a seis meses de cárcel o 3.600 euros de multa, reduciendo ya a cenizas aquel auto de Alaya de 2014. La Fiscalía sevillana llevaba tiempo, desde 2014-15, apuntando indicios de una posición de benevolencia hacia Lopera. Los derechos finales de Bitton, concedidos graciosamente sobre 10.182 acciones (8,67%), se tasaron en siete millones de euros. A Lopera/Farusa se le entregaban esos diez millones de euros como precio pactado por 12.184 acciones. Y se «transaccionaba» la entrega de las 36.869 acciones, cuya titularidad le había sido… «restablecida», pese a la prohibición expresa del Juzgado Mercantil, de cuyos actos se retiraron 12 de los 17 firmantes —todos relacionados con las plataformas de los Cuéllar y los Borbolla—… pero se mantuvieron otros cinco, los relacionados con la Plataforma Béticos por el Villamarín, liderada por el expresidente Hugo Galera.

En fin y en la tarde del jueves 15-3-2018, la Sección Tercera de la Audiencia sevillana emitió sentencia, absolviendo a los propios Lopera y Oliver y a todas sus sociedades, además de a los colaboradores de Lopera. Ni siquiera los 3.600 eurillos de multa pactada en julio con la Fiscalía. Ni eso. La nueva derrota de Mercedes Alaya, absolutamente utilizada y ninguneada por los mismos que la impulsaron a actuar, ha sido clamorosa. Podría establecerse en 22 a 0, a favor de Lopera. O más exactamente, 22,5 a 0 aquellos 22 años y medio de cárcel que Alaya pedía para Lopera y que se han esfumado por los sumideros de los Juzgados sevillanos.

Ahora cabe recordar que en los Años de Plomo de los autos gloriosos de Doña Mercedes, entre 2010 y 2014, todo aquel que osara pronunciar dudas sobre la solidez y presunciones de las medidas de Alaya, quedaba sometido a una condena de descrédito social —como el propio Lopera— por parte de la Sevilla Eterna, incluidos todos sus corifeos y portavoces y todos sus elementos del PSOE/A incrustados en la vida ciudadana.

Lopera le ha metido 22-0 a Alaya… pero, cansado y enfermo, harto de todo y de casi todos, ha dejado definitivamente el Betis en manos de esa misma Sevilla Eterna que ya lo arruinó entre 1986 y 1990 y que lo dejó al borde de la desaparición y con el campo en compromiso de venta a la inmobiliaria (prosocialista) Proinsur. Algo de esto se barrunta en el mismo Auto de la Sección Tercera de la Audiencia Provincial, que escribe al dictado del juez ponente Ángel Márquez Romero: «(Lopera) posibilitó al club salir de «una situación deficitaria y pasar a tener unos fondos propios ascendentes a 35,99 millones de euros. Todo ello, gracias a que fueron estas entidades (las sociedades de Lopera) las que permitieron al Betis acceder a créditos bancarios, antes denegados, y a que Lopera asumió con su patrimonio personal pagos del club que le han acarreado incluso problemas judiciales (…). «Difícilmente podremos entender por parte del acusado un coetáneo ánimo de enriquecimiento personal a costa o en perjuicio de la sociedad anónima que administraba», concluye la sentencia, firmada por los jueces Ángel Márquez Romero, Inmaculada Jurado Hortelano y Francisco de Asís Molina Crespo. A la reticente e incordiante plataforma Béticos por el Villamarín, que siguió adelante con el juicio penal tras el Protocolo 921 de Lledó, le es impuesto el pago de unas costas judiciales cifradas en 400.000 euros…

La Sevilla Eterna, bastante más cercana a sus señoritos de siempre que la Sevilla del Sevilla FC, ha vuelto a quedarse con el verdiblanco Betis —de momento— y Lopera, ya casi en 74 años y con varios problemas de salud, desaparece entre las sombras de su búnker de Jabugo y los umbrales de sus templos preferidos: Gran Poder, Macarena, Cachorro, Cautivo de Santa Genoveva. Con Ramón Alarcón Rubiales (recién condenado por plagio), hijo de la lideresa socialista Amparo Rubiales, como director general del club, el Betis se queda bajo el gobierno de Ángel Haro, maravillosamente integrado en el tinglado de relaciones y subvenciones de la Junta de Andalucía a través de sus propias empresas: Prodiel (antes, Energía Plus), Tentusol…

¿Ha terminado la partida? No ha terminado del todo. Los cinco firmantes que continuaron con el proceso en el Juzgado Mercantil 1 obtuvieron una sentencia favorable —recurrida por Lopera— que dinamita el Protocolo 921 de Lledó, en el sentido de que el Betis jamás pudo restablecer a Farusa en la titularidad de las 36.869 acciones no desembolsadas en 1992 (quizá sí lo fueran en 1993), cuestionadas judicialmente y en medidas cautelares. En un reciente auto para mantener esas cautelares, Javier Carretero, el juez del Mercantil 1, avisa seriamente y acusa al Betis y a las partes del Protocolo 921 de «desconocer la sentencia». Esto, cuando el club ya ha montado y cerrado un peculiar proceso accionarial, siempre de acuerdo al Protocolo 921.

Cuando la sentencia del Mercantil/Carretero sea firme, tras resolverse el recurso de Lopera… los cinco firmantes que quedaron en la causa de los 17 iniciales, todos vinculados a Béticos por el Villamarín, podrían pedir su ejecución. Gana, por ahora, la Sevilla Eterna, que de nuevo se queda con el Betis y Lopera gana cierta consideración social con más diez millones de euros, una limosna para él (que controla más de 400 inmuebles)… pero ya pierde todo derecho sobre ese Betis al que «sacó de una situación deficitaria», según dicta el propio juez Márquez Romero. En cualquier caso, el tanteo final entre el presunto delincuente Lopera y la gloriosa Doña Mercedes Carmen Alaya ha quedado claro: gana Lopera 22-0… con Adolfo Cuéllar de Portero. O de árbitro.

Un periodista enciclopédico que conoce el deporte de alta competición como pocos. Sus crónicas de tenis, NBA, boxeo e incluso fútbol, en su versión más sevillana, han glosado páginas históricas en El Mundo y el diario AS durante las últimas décadas. Un yankee nacido en Coria del Río que igual entrevista a Kobe Bryant que visita a Joe Frazier o conversa con Rafael Nadal. Un periodista 24 horas al día.

6 Comments

6 Comments

  1. Gol Sur 88

    17/03/2018 at 04:24

    Enhorabuena, Don Alejandro. Magnífico análisis de lo que hemos sufridos los béticos de corazón los últimos años. Malditos sean los Pepote, Adolfo y Miguel Cuéllar, Julián García De la Borbolla y un sin fín de interesados

  2. betiquisimo

    17/03/2018 at 10:46

    Magníficamente explicado señor Delmás,enhorabuena por todo su trabajo de parte de un abonado bético con más de 30 años de carnet,le sigo bastante.

    Eso es lo que ha pasado,pobre Betis,una pesadilla total,el BETIS EN LAS PEORES MANOS pero con esta aficion anestesiada y embobada poco se puede ya esperar,como ha cambiado el beticismo! da una pena enorme.

  3. Paquita

    17/03/2018 at 16:29

    La desgracia es que la afición del Real Betis Balompié no reaccione ante estos atropellos. Gracias, Sr. Delmás.

  4. Jose manuel

    17/03/2018 at 16:38

    Grandioso artículo Alex, como siempre ahora saldrán los desinformados y dirán que los jueces son lo peristaltic,,

  5. Luis

    17/03/2018 at 16:52

    Usted es Sevillista verdad??
    La Sevilla eterna que usted nombra de señoritos es el Sevilla Fc. Mire un poco la historia hombre.

  6. Paquita

    17/03/2018 at 23:43

    Luis, mire en el equipo civil, jurídico y militar que asistía al General Queipo de Llano en 1936 y década de los 40. Va a toparse con muchos béticos.Don Adolfo Cuéllar, el abuelo. El Comandante Cuesta Monereo La familia Añino Ylzarbe De Andueza, militares y presidentes de tribunales militares. Ahora tenemos los Borbollas.

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