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Mundial Rusia 2018

Los 15 mejores jugadores jóvenes de los Mundiales

Guarden un año en su memoria: 1958. Aquel año en el que se constituyó la Comunidad Económica Europea (hoy Unión Europea) fue el primero en el que se entregó, en el Mundial de Suecia, el galardón al Mejor Jugador Joven.

El primero les sonará: Edson Arantes do Nascimento​, Pelé. Pogba ha sido, en el territorio del astro brasileño, el último en alcanzarlo. Pero antes del francés pasaron por ese podio Prosinecki, Michael Owen, Podolski… ¿Supuso esta distinción un trampolín en sus carreras? ¿Supuso un descenso meteórico? ¿Quién podría suceder a Pogba en Rusia?

 


Pelé, 1958, Brasil


Aquel Campeonato del Mundo fue el del comienzo del Jogo Bonito. Tras el importante fiasco del Maracanazo, un joven de 17 años demostró al mundo que se podían alcanzar cotas altas con el estilo de juego que siempre había predominado en el país carioca: sonreír jugando. Pelé fue reconocido en Suecia como el Mejor Jugador Joven del torneo. Su participación fue de menos a más y fue esencial para la consecución del título; a pesar de su juventud, podría haber sido nombrado mejor jugador del campeonato. Durante su carrera, no salió del Santos de su corazón; sólo emigró al gigante americano para jugar tres temporadas en el New York Cosmos. En una época en la que apenas había jugadores extranjeros en Europa, es difícil trasladar las cosas de aquellos tiempos a los actuales. Tres de los cinco Mundiales de Brasil los tiene en su palmarés. Un genio que está entre los cinco mejores futbolistas de la historia.

 


Florian Albert, 1962, Hungría


Primer, y único, húngaro que ha recibido esta distinción. Al igual que O Rei, es de esos jugadores One Club Man, pues no salió del Ferencvarosi Torna Club, de su país. Delantero centro que encajaría más en la actualidad que en los años sesenta; era habitual verlo bajar a recibir la pelota y salir desde medio campo con arrancadas más típicas de un extremo que de un delantero de aquella época. Eso sí: el gol no le faltaba; fue, además de Mejor Jugador Joven, Máximo goleador con cuatro goles. Abanderó a una Hungría que fue capaz de dejar a Argentina fuera de los cuartos del Mundial. Y colocar a su país como primera de grupo, por delante de los ingleses y los albicelestes. Chile 62 e Inglaterra 66 fueron sus asistencias a Copas del Mundo. Su premio a Mejor Futbolista Europeo de 1967 agranda aún más su leyenda.

 


Franck Beckenbauer, 1966, Alemania


Dos Mundiales. Uno como entrenador; otro como jugador. El del 74; y el del 90. El Káiser fue el primero que inició la famosa posición del líbero. Su demarcación podría asemejarse al actual 5. Centrocampista creador y con una llegada descomunal. Su golpeo era envidiable, sobre todo a balón parado. Estuvo trece años en el Bayern, pero también le dio tiempo a hacer las Américas; jugando en el mismo equipo que el rey de la samba: New York Cosmos. Dos etapas en el conjunto norteamericano. Y un año en Hamburgo. Dos Balones de Oro de Europa, en el 72 y en el 76. Cuatro Copas de Europa, tres con su club y una con su país. Sin duda, un comandante dispuesto a poner todo en orden.

 


Teófilo Cubillas, 1970, Perú


México tuvo el privilegio de ver al mejor jugador peruano de todos los tiempos; no es sólo considerado mejor futbolista de su país, sino uno de los mejores de la historia de Suramérica. Con su llegada demoledora, logró aupar a Perú hacia el trono del continente, con la consecución de la Copa de América de 1975, la segunda de su historia. En una etapa en la que predominaba la dificultad para llegar a Europa, Cubillas logró jugar en el Basilea y en el Oporto. E incluso superó a Maradona y Platini en goles, convirtiéndose en uno de los centrocampistas con mayor promedio goleador de la historia. Acabó su carrera en el Miami Sharks. Estuvo presente en España 82, la última participación de su nación en una Copa del Mundo antes de este 2018.

 


Wladyslaw Zmuda, 1974, Polonia


Un defensa que fue tan longevo como el único Papa de su país, Juan Pablo II. Cuatro años antes de que Karol Wojtyla llegara al Vaticano, Polonia quedó en tercer lugar en el Mundial, su mejor resultado, junto con el del año 1982; y dos años antes, en el 1976, logró la medalla de plata en los Juegos Olímpicos. Doce primaveras. Dos equipos. Su docena de años en su país se dividió en dos sexenios en dos entidades, el Motor Lublin y el Slask Wroclaw. Posteriormente, en 1984, llegó a Europa para jugar en el Hellas Verona; también pasó por el New York Cosmos, para posteriormente volver a Italia, donde se retiró en el Cremonese.

 


Antonio Cabrini, 1978, Italia


El Cremonese fue el testigo, si habláramos de una carrera de relevos; el conjunto italiano fue el club en el que se retiró el mejor jugador joven de 1974 y donde comenzó el de 1978. Cabrini ha sido uno de los mejores laterales izquierdos de la historia azzurra. Fue campeón del mundo en España 1982, donde falló uno de los penaltis en la final frente a Alemania. Y uno de los pocos jugadores que ha conquistado todas las competiciones FIFA. Una Liga de Campeones y seis Scudettos engrandecen, aun más, su palmarés.

 


Manuel Amorós, 1982, Francia


Lateral derecho de la Francia que acabó cuarta en el único certamen disputado en nuestro país. Anotó su penalti en la tanda ante Alemania en semifinales, pero su selección fue eliminada en uno de los mejores partidos de la historia de los Campeonatos del Mundo, que tuvo lugar en el Sánchez Pizjuán. Logró ahogar las penas de esa derrota con la victoria en la Eurocopa de 1984. De la que todavía nos lamentamos los españoles. A pesar de su excelente rendimiento en los torneos internacionales, su carrera transcurrió en su nación. Nueve años estuvo en el conjunto del Principado, dos en Lyon y cinco, en dos etapas, en Marsella, donde formó parte de la plantilla que conquistó la única Champions League de su historia. Partició en el cuerpo técnico de Bielsa cuando entrenó a dicho conjunto.

 


Enzo Scifo, 1986, Bélgica


México 86 vivo la consagración de un D10S, el que para algunos es el mejor jugador de la historia, Diego Armando Maradona. Pero el mundo también fue testigo de la mejor generación de jugadores de la selección belga, que quedó cuarta (su mejor posición) en el Mundial. Enzo Scifo estaba dentro de aquella fabulosa plantilla. Con 17 años debutó con el Anderlecht y con 20 ya llevaba el 8 de su país. Y los mandos del equipo. Era el centrocampista encargado de indicar el norte. Y el que los guio hasta semifinales, donde no pudieron con el barrilete cósmico. En Italia 90, heredó el 10, pero el resultado no fue tan brillante como en el país de los nachos. Cuatro Mundiales disputó (86, 90, 94 y 98); ninguno a la altura del último que conquistó la albiceleste. Su gran actuación le valió para ir al Inter y para pasar por Francia. Desde aquel conjunto, no había tanta ilusión en Bégica hasta la llegada de los Lukaku, De Bruyne, Hazard… que esperan no quedarse, como ellos, en el camino.

 


Robert Prosinecki, 1990, Yugoslavia


Un año antes de que se desintegrase la antigua Yugoslavia (Croacia, Serbia, Eslovenia, Montenegro, Macedonia y Bosnia-Herzegovina), el considerado como el mejor jugador de la historia croata se presentaba internacionalmente en territorio transalpino. Prosinecki demostró su exquisita clase. Era un centrocampista de mucha calidad, con llegada y con grandes dotes para dirigir al equipo. Logró dirigir a su nación hasta los cuartos, donde perdieron en penaltis frente a Argentina. La derrota no impidió que los grandes se fijaran en él. Y recaló en el Real Madrid, que logró ganarle al Milán en la puja. En España, estuvo seis años antes de volver a Croacia. Madrid, Oviedo, Barcelona y Sevilla son las ciudades que sintetizan su periplo en la Península Ibérica. Pertenece al club de los jugadores que se han enfundado la camiseta blanca y la blaugrana.

 


Marc Overmars, 1994, Holanda


Uno de los mejores extremos holandeses que se recuerdan. Overmars nutrió de numerosas asistencias a Dennis Bergkamp y Patrick Kluivert, tanto en sus clubes como en la naranja mecánica. Tras comenzar en Amsterdam, donde ganó la última Champions que el club alberga en su palmarés, se marchó a Londres. En la capital del Reino Unido siguió deslumbrando y se encontró en un conjunto gunner con Henry y Bergkamp. Ya en en el cambio de milenio, tuvo la difícil papeleta de venir a sustituir a Figo en el Barcelona, cuando el luso se marchó al Real Madrid. Fue en la Ciudad Condal donde se retiró. Actualmente, ocupa el cargo de director deportivo del Ajax.

 


Michael Owen, 1998, Inglaterra


Ya había debutado en el Liverpool cuando disputó el Mundial de Francia con sólo 19 años. Inglaterra fue apeada en semifinales, pero él demostró que tenía madera de crack. Siete años en Liverpool le sirvieron para lograr un Balón de Oro, una Copa de la UEFA y para despertar el interés del Real Madrid. Pero ya saben que los futbolistas ingleses son muy de su país. Y Owen no fue la excepción, sino la regla. Apenas consiguió aprender el castellano y no logró adaptarse a la capital de España. Sólo duró una temporada en el Bernabéu. La temporada que el Liverpool conquistó su quinta Champions. Volvió al Reino Unido. Al Newcastle, Manchester United, donde heredó el 7 de Cristiano, que emprendió el mismo camino que él, y el Stoke City, donde dejó el fútbol con 34 años.

 


Landon Donovan, 2002, Estados Unidos


Los españoles sabemos lo que es sufrirlo. Todavía tenemos guardada aquella espinita de la Copa Confederaciones de 2009. Es el mejor jugador de la historia del gigante norteamericano. Y el máximo goleador, junto con Dempsey, de su selección. En Sudáfrica, nos privó de jugar la final del único título que nos falta en las vitrinas. Y a Brasil, de no ser por la actuación de Kaká, también le hubiera privado de vencer en aquella final. A pesar de haber sido un excelente jugador, su trayectoria ha transcurrido en los Estados Unidos. En Los Ángeles Galaxy. También tuvo experiencias en Europa. En Alemania e Inglaterra. En los dos Bayern, Múnich y Leverkusen. Y en el Everton. Pero prefirió la tierra de la libertad. Tras el tercer lugar conseguido en Uruguay 1930, estuvo presente en la segunda mejor clasificación de los americanos en el Mundial, cuando en Corea y Japón acabaron entre los ocho mejores.

 


Lukas Podolski, Alemania, 2006


Es el único que ha logrado dicho premio siendo su país el anfitrión. Ha tenido una trayectoria de más a menos en la selección. Su protagonismo se fue reduciendo, pero nunca llegó al ostracismo. Los resultados con el conjunto germano han sido el de un equipo regular. Que se ha mantenido en el tiempo. Pero al que le ha faltado conquistar más títulos. Ha sido campeón del mundo en 2014, pero en 2006 y 2010 se colgó el bronce. Como en 2005, en la Confederaciones. Y también un subcampeonato, en 2008, frente a España. Su rendimiento en el certamen que su nación albergó le hizo dejar el Colonia y fichar por el Bayern. Actualmente, continúa su carrera en el Vissel Kobe de la liga japonesa.

 


Thomas Müller, 2010, Alemania


Van Gaal le dio la alternativa en el Bayern de Múnich, pero en Sudáfrica confirmó que no debían esperarlo para el futuro porque él ya era determinante en el presente. Se convirtió, con cinco goles, en el máximo goleador del campeonato. Sólo 20 años. Pero estaba demostrando que era un veterano encerrado en el cuerpo de un jovenzuelo. Su ausencia en la semifinal frente a España perjudicó a Alemania, que se vio sin su “matador” en el encuentro más trascendental. El tiempo le dio lo que le quitó aquella maldita sanción, ya que fue campeón del mundo en Brasil. Su polivalencia hace que sea un jugador muy completo; juega tanto de segundo delantero, como de extremo o de referencia. No se ha movido del Bayern de Múnich. Ni parecerá que se vaya a mover. Va camino de ingresar en el One Club Man.

 


Paul Pogba, 2014, Francia


Tras haber dejado el United por la falta de minutos, Pogba llegó a la Juventus. En Italia, logró los minutos necesarios para poder colarse en la lista de los 23 seleccionados. Ya había alcanzado madurez en el país transalpino, pero en Brasil continuó con su imparable camino. En territorio carioca, exhibió su enorme potencia y el físico tan formidable que posee, que lo hacen ser un centrocampista box to box. Tras cuatro temporadas en Turín, regresó a Manchester para ir a un teatro en el que no ha dejado de soñar. Y con Francia tiene un sueño claro: levantar la Copa del Mundo.

En Rusia, parece que este premio tiene un claro candidato: Kylian Mbappé. Su actuación frente a Argentina ratificó su candidatura. Fue capaz de destrozar a la albiceleste él solo. Realizó arrancadas que recordaban a Ronaldo Nazario. Y le puso un picante, cuando se fabricaba los espacios, que se echaba de menos en el fútbol. Un claro candidato… salvo que sea considerado mejor futbolista del Mundial. Pronto lo sabremos.

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