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Thomond Park, templo de Munster. / Munster Rugby

Rugby

Champions Cup: los celtas pinchan la burbuja del rugby

Tres equipos de la liga celta están en semifinales de Champions. No hay ingleses y solo uno es francés. Los equipos se imponen a las individualidades.

Las semifinales de la Champions Cup de Rugby ya están conformadas. Dos equipos irlandeses, uno galés y uno francés se medirán en el penúltimo escalón hacia la final de Bilbao. No hay ningún equipo inglés, ni siquiera los bicampeones y vigentes defensores del trono, los Saracens, y tan solo aparece uno del millonario Top 14, Racing 92, que ya ganó en suelo español el título de campeón de liga en la final del Camp Nou. Por contra hay tres equipos de la infravalorada Guinness Pro14. La Liga Celta siempre ha tenido peor prensa que la Premier y la francesa, aunque sus equipos se asomen insistentemente a las eliminatorias finales de la Champions cada temporada.

Llegados a este punto hay que replantearse algunas de las verdades categóricas que se dan por hechas. ¿Es el Top 14 la mejor liga del mundo, o solo es la de los jugadores mejor pagados? ¿Qué explica el bache de resultados de los clubes ingleses y de la selección de la Rosa? ¿Tienen algo que ver ambos fiascos? ¿Qué relación tiene el éxito de Irlanda en el VI Naciones y el de sus provincias con Munster y Leinster a la cabeza?

Para muchos la clave está en la paciencia de unos y la ansiedad y la exigencia de otros. Wayne Pivac, entrenador de los Scarlets, una de las agradables revelaciones en los últimos tiempos, sostiene que “el éxito del equipo radica en el proyecto. Ganar el Pro12 en el tercer año ayudó mucho a la provincia, pero nosotros siempre hemos priorizado la necesidad por crecer. Los resultados son una consecuencia, nunca un fin. Y eso nos hace trabajar con más tranquilidad y a los jugadores actuar con menos presión”. Esa obsesión por crecer les lleva a incorporar a jóvenes prometedores cada año a su plantilla. Chicos que captan en los programas de desarrollo de talentos que activan en su provincia con la colaboración de clubes como Llandovery, Carmarthen Quins y, especialmente, Llanelli RFC.

Parkes ensaya para Scarlets. / INPHO para EPCR

Su estructura financiera es limitada, hasta el punto que este verano, pese a meterse en las semifinales de Champions, perderán a jugadores fundamentales en su juego como Scott Williams, Tadhg Beirne, John Barclay o Aled Davies. Para suplirlos llegarán jugadores relativamente desconocidos en el panorama internacional como el centro Keiron Fonotia, el neozelandés Thomson Blade y el 8 sudafricano Uzair Cassiem. Ningún fichaje exuberante, todos jugadores minuciosamente seleccionados para desempeñar un papel determinado en el equipo. Su presidente, Nigel Short no esconde que estos éxitos deportivos recientes “están aliviando nuestras finanzas, ya que tenemos un presupuesto anual limitado de 4,5 millones de libras (5,125 millones de euros). Y nos ceñimos a él por una cuestión de responsabilidad“. La estrella de los Scarlets es su entrenador, el neozelandés Wayne Pivac, que tiene contrato con la provincia hasta 2020. Pivac se ha convertido en el gran favorito en las quinielas para suceder a Warren Gatland como seleccionador galés, junto al también neozelandés Dave Rennie, actualmente en Glasgow. Especialmente tras ser descartado el galés Dai Young, técnico de London Wasps, y después de la firma del kiwi Chris Boyd por Northampton.

Scarlets ha dejado en el camino al Stade Rochelais, el club que más ha aumentado su presupuesto en los dos últimos años en el Top 14. Un 28% de incremento en dos temporadas que le sitúa en una nómina anual 22,8 millones de euros, cuatro veces más que Scarlets. Los franceses siguen siendo los que más gastan, en parte por el suculento contrato de televisión firmado en su día. Lidera la lista un equipo que se ha venido abajo en este final de temporada, incluidos estos cuartos de final, y que en verano verá marchar a muchos de sus jugadores claves: ASM Clermont. Su nómina de 31,7 millones está por encima de los 30,9 de Stade Toulousain, mientras que cierra el podio de gastadores Stade Français con 30,2. El único equipo del Top14 que sigue con vida en Champions, Racing 92, sostiene su presupuesto en 24,9 millones, un gasto que ha mantenido en las dos últimas temporadas. Le precede otro ilustre que se ha quedado en cuartos, el Toulon del megalómano Mourad Boudjellal, con 26,4 millones al año en pago a gran parte de la constelación de estrellas que le llevó a ser tres veces consecutivas campeón de Champions.

Los jugadores de Munster celebran el triunfo./ INPHO para EPCR

Mientras los franceses han caído con estrépito (había cuatro equipos galos en cuartos), la llegada a semifinales de Munster y Leinster no es una sorpresa. Campeones de Europa ambos, las provincias irlandesas, incluidas Connacht y Ulster, llevan años dando guerra en Europa. Joe Schmidt trabaja codo con codo con las cuatro franquicias del país para desarrollar planes de juego y reúne en uno u otro equipo jugadores para que trabajen juntos, al estilo neozelandés. Munster mantiene sus señas de identidad, su juego de delantera y el peso sentimental de una camiseta y de un campo, Thomond Park, que dispara las prestaciones del equipo en esta competición. Un peculiar idilio para una provincia que está en pleno proceso de reconstrucción, pero al que el orgullo le llega para meterse en semifinales. Un equipo con automatismos colectivos reconocibles en el que los irlandeses copan la plantilla. En la semifinal ante Toulon solo había dos foráneos en el XV titular, el kiwi Marshall y el boke Klein. Dos jugadores de club con sueldos asumibles.

Leinster es una máquina perfectamente engrasada que cuenta con una decena de internacionales irlandeses. Boys in Blue apenas alinea a dos especialistas extranjeros en su equipo, el fajador tercera australiano Scott Fardy, y el fidjiano Isa Nacewa, un irlandés más que se retiró en 2013 por motivos familiares y regresó en 2015 a Leinster, donde ya cumple una década. Otro equipo que acude con discreción al mercado para apuntalar posiciones y roles determinados. Hasta su técnico, el desgarbado Leo Cullen, un segunda callado y trabajador, encaja en el perfil coral que proyecta esta provincia. Son favoritos, especialmente tras destrozar en los cuartos al vigente campeón y al equipo que ha conquistado las dos últimas Champions: los Saracens.

Nacewa rompe la defensa de los Saracens. / INPHO para EPCR

Explicar el descenso a los infiernos de estos últimos exige adentrarse en el calendario internacional de los últimos doce meses. Los de Mark McCall llevan una temporada muy complicada, en el que las lesiones de jugadores fundamentales le han pesado mucho. Los sarries, pese a mantener una plantilla profundísima, han caído en uno de cada tres partidos en la Premier, donde los rivales le han perdido ese miedo que intimidaba en temporadas anteriores. Y en la Champions solo pudieron ganar tres de los seis partidos del grupo, logrando su clasificación in extremis en la última jornada. La gira de los Lions, donde jugadores como Itoje y Owen Farrel han sumado muchos minutos en duelos extremadamente exigentes en lo físico, también ha repercutido en el flujo de juego del equipo.

Podría argumentarse que la pérdida del halo de imbatibilidad de los Saracens parece haberse contagiado a la Inglaterra de Eddie Jones, que se ha venido abajo como un castillo de naipes en el VI Naciones. Los sarries han perdido ese timing arrollador en los puntos de encuentro, no levantan las bolas con la frescura de temporadas anteriores y toman decisiones poco afortunadas fruto de la presión rival. Han pasado de asfixiar a ser asfixiados. Es el precio de ser el enemigo a batir por todos cada vez que saltas al campo. Tiene más que ver con una dinámica terminal que con fisuras internas o decisiones estructurales erróneas.

El rugby es ciclotímico y en estos días la cerveza irlandesa sabe mejor. San Mamés se prepara para una invasión pacífica de legiones de rugbiers que llegarán a Bilbao en 11 de mayo para animar a su equipo. Y pinta que podría haber una final irlandesa, como aquella histórica en Twickenham de 2012, en la que Leinster pasó por encima de Ulster. Los animosos galeses de Llaneli tratarán de evitarlo, mientras los poderosos franceses de Racing cuestionarán en Burdeos el poderío de Munster lejos de la isla Esmeralda. Los celtas han pinchado la burbuja rugbística. No es oro todo lo que reluce y el rugby sigue un deporte de equipo. Por eso ganan los mejores equipos. Se admiten apuestas…

Como buen jugador de rugby le va el contacto, incluso cuando escribe. Lleva 20 años en el periodismo, 15 de ellos estuvo en el AS. Además ha tenido tiempo para comentar rugby en Canal +, Eurosport TV y Movistar, asomarse a Estudio Estadio, escribir para revistas como Esquire, GQ o Jot Down, y ser editor de deportes Terra y Vozpópuli. Actualmente escribe en El Confidencial y Eurosport y en la web de rugby '22'.

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