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Lampard volverá a coincidir en la Premier con su viejo amigo John Terry, asistente de Smith en el Villa. CORDON PRESS

La Tribuna de Brian Clough

Así son los nueve entrenadores británicos de la Premier

El próximo campeonato contará con Lampard (Chelsea), Rodgers (Leicester), Hodgson (Palace), Howe (Bournemouth), Dyche (Burnley), Potter (Brighton), Wilder (Sheffield United), Smith (Villa) y está a punto de confirmarse a Steve Bruce en el Newcastle.

Un anuncio de televisión de mi infancia afirmaba que los niños venían de Paris y los padres de Londres. Cosas del marketing, pero seguramente a finales de los 70 o principios de los 80 aquello funcionaba, y la prueba es que aun recuerdo tal anuncio. Lo que es mucho más cierto es que los primeros entrenadores de los clubes de futbol españoles sí vinieron de Londres, o al menos de las islas británicas, y se les conocía por el apelativo Míster “loquesea”. Y de ahí viene la tradición española de llamar al entrenador “el míster”.

Los británicos inventaron el fútbol y viajaron a enseñarlo por el mundo, de la misma manera que hicieron con el ferrocarril. Y cualquier persona que haya tenido la mala suerte de tratar de viajar en tren en Inglaterra, entenderá lo siguiente: ellos lo inventan, lo exportan y ya no lo evolucionan más. No hay ni una milla de tren de alta velocidad en servicio, ni manera lógica de entender por qué es más barato comprar los billetes a tramos en lugar de un viaje completo, aunque no cambies de tren, o por qué cuesta más viajar en tren de Londres a Manchester que ir en avión. Igual de sorprendente es que tanto la Premier League como la FA sean las instituciones más ricas en sus respectivos ámbitos, y sin embargo no sean capaces de desarrollar entrenadores de alto nivel.

El fútbol inglés se quedó cerrado en su modelo, quizá en parte porque se quedaron sin jugar en Europa tras los incidentes de Heysel, pero fundamentalmente porque les gustaba el estilo directo, vertical, veloz, incontrolado, con entradas duras y balones al área. Mientras en otros países se buscaban otros estilos e iban evolucionando, en Inglaterra el fútbol y los trenes se quedaban anticuados.

La creación de la Premier League y la consiguiente riqueza de los clubes fue cambiando el modelo. Querían copiar lo que triunfaba fuera, y aquellos equipos no ganaban con entrenadores británicos. Poco a poco el número de técnicos extranjeros fue aumentando, incentivados por la modernidad y el éxito de Arsene Wenger, hasta hacerse con todos los banquillos dominantes con la excepción del United y solo hasta la retirada de Alex Ferguson. David Moyes no terminó ni la primera temporada.

Así, en la clasificación de la Liga 2018-19 encontramos, por este orden, a Guardiola, Klopp, Sarri, Pochettino, Emery, Solskjaer, Nuno Espirito Santo, Silva… y en novena posición, Brendan Rodgers, norirlandés, que llegó a mitad de temporada para sustituir al francés Claude Puel en el Leicester City. Ningún otro entrenador británico acabó entre los 10 primeros.

Esta temporada la Premier League contará con Lampard (Chelsea), Rodgers (Leicester), Hodgson (Palace), Howe (Bournemouth), Dyche (Burnley), Potter (Brighton), Wilder (Sheffield United), Smith (Villa) y está a punto de confirmarse a Steve Bruce en el Newcastle, una decisión que ha resultado frustrante para los aficionados de las urracas. Bruce es geordie, nacido a las afueras de Newcastle e hincha del club. Pero su récord en la Premier League es muy pobre, su estilo de fútbol arcaico y en el mejor de los casos es un especialista en ascensos. Ya mismo el Newcastle United es un fijo en las apuestas para el descenso.

Bruce y Hodgson son los entrenadores mejor colocados de una vieja guardia que por fin parece dejar paso a una generación más joven. Pulis, Hughes, el propio Hodgson, David Moyes, Alan Pardew y Sam Allardyce han ido pasando por los mismos clubes una y otra vez: West Brom (3 de ellos), Stoke (2), Palace (4), West Ham (3), el mismo Newcastle (3)… cualquier equipo que estaba en apuros llamaba a uno.

De esa generación de entrenadores jóvenes destaca sobremanera el nombre de Lampard, que mal tendría que hacer las cosas para no ser el primer entrenador británico en la clasificación de la Premier League a final de temporada. Y un nombre mucho menos conocido, y que merece la pena seguir, es el de Graham Potter, nuevo entrenador del Brighton.

Potter, de 44 años, es un caso atípico del fútbol inglés. Como en su día Roy Hodgson, emigró a Escandinavia a hacer su formación como técnico tras una carrera respetable pero discreta como lateral izquierdo (jugó con el Southampton en la Premier League). Aterrizó en un club de tercera división en Suecia, el Ostersunds FK, y lo llevó a jugar la Europa League la temporada pasada, con ocho victorias y tres empates en 14 partidos. Su reputación iba creciendo, y ganar 1-2 al Arsenal, pese a caer eliminado, le abrió definitivamente las puertas del Swansea City en la segunda división inglesa.

Aunque no logró ascender ni jugar el play-off, Potter sí tuvo tiempo para mostrar un buen estilo de fútbol y capacidad de adaptabilidad a un club que no estaba en su mejor momento institucionalmente. El dubitativo final de temporada del Brighton, de la mano de Chis Hughton, acabó con el cese del entrenador y su estilo austero, sustituyéndolo por un estilo más atractivo pese al riesgo que supone apostar por un entrenador sin experiencia en la Premier League.

Wilder y Smith son también debutantes en la Premier, y como Bruce, son hinchas de sus clubes desde la infancia. Tanto Villa como, especialmente, el Sheffield United han pasado varias temporadas fuera de la Premier League y su adaptación es una incógnita. De entrada, el Aston Villa ya ha invertido mas de 100 millones de libras este verano, y de fichajes hablaremos en unos días…

Eddie Howe y Brendan Rodgers han sido durante las últimas temporadas las cabezas visibles de la nueva hornada de entrenadores. A Howe y su Bournemouth ya les dedicamos un espacio, pero en resumen se puede decir que su fútbol es vistoso, pero a él o al club (o ambos) les falta un punto de ambición. Howe está siempre en las quinielas cuando hay una vacante, pero nunca es el favorito. Rodgers estuvo a punto de ganar la Liga con el Liverpool, ha dominado en Escocia —bien es cierto que sin oposición— ganando todos los títulos y dejó un sello de buen fútbol en Swansea. El final de temporada del Leicester fue bueno y se espera que el equipo sea quien mayor oposición ofrezca a los seis grandes, junto al Everton.

Hodgson y Dyche (The Ginger Mourinho, o el Mourinho pelirrojo) son de un estilo de fútbol sacrificado y luchador. Ambos no tienen mayor ambición que mantener al equipo una temporada más en la Premier, aunque sea simplemente para repetir lo mismo año tras año. Hodgson abusa de la velocidad de Zaha para ganar partidos al contraataque, y así sus números son mejores como visitante y paupérrimos cuando no juega el internacional por Costa de Marfil. Su baja es casi sinónimo de derrota segura. El Burnley de Dyche es un equipo de solidez defensiva, pierna fuerte, escasas florituras y mucho juego a balón parado. Pese a su mote, a mí me recuerda más a Simeone, porque nadie en su club le discute absolutamente nada de lo que haga.

La temporada en la Premier se inicia con nueve entrenadores británicos —la pasada campaña solo fueron cuatro— pero solo Lampard y posiblemente Rodgers estarán entre los 10 primeros al finalizar el campeonato, y algunos de ellos, como Hodgson o Bruce, apenas necesitarán una mala racha de cuatro o cinco resultados para verse despedidos.

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