¡Síguenos!
De izquierda a derecha, las piernas de Gento, Veronique, Zidane y Fernández de Blas. CORDON PRESS

Fotomatón

Los pies de Zidane

Fue algo más que la anécdota de la presentación. Jamás deberíamos perder de vista las extremidades inferiores de Zidane. Ahí estuvo y está todo.

En estos tiempos que corren (y mucho) hay una forma infalible de distinguir a un profesional con éxito de un triste asalariado o de un director general igual de triste: el traje. Y me refiero al traje clásico con todos sus complementos: pantalón y chaqueta del mismo o similar color, corbata y zapatos negros, marrones o corinto. Lo que antes era una vestimenta que otorgaba estatus ahora es poco menos que un uniforme de presidiario (léase becario) o un síntoma inequívoco de vejez galopante. No hace mucho fui invitado a un evento que congregó a los más destacados responsables de marketing de las más rutilantes empresas nacionales. Y se me ocurrió ir de traje. Durante dos días temí que alguien me pidiera un café con leche.

Valga la introducción para analizar el aspecto de Zidane durante su segunda presentación como entrenador del Real Madrid. Quien lo considere una frivolidad debe dejar de leer de inmediato para no contaminarse: el mundo necesita personas que sigan creyendo que la belleza está en el interior (Calvin Klein piensa lo mismo). Quien otorgue valor a los símbolos y a la moda puede continuar. La expectación provocada por el regreso de Zidane, su luminosidad personal y el atril ocultaron algo que jamás deberíamos perder de vista: las extremidades inferiores de Zizou. Ahí está todo, antes y ahora. La autoridad de Zidane nace para los aficionados por lo que hizo con los pies y para los jugadores por lo que sigue haciendo. Estoy convencido de que en los entrenamientos impone su autoridad a partir de balones acunados con el empeine o de roulettes distraídas. Callen y escuchen.

No me estoy yendo por las ramas; me concentro en las raíces. Mi intención es hablar aquí de los pantalones de Zidane, de sus zapatillas y de la ausencia de calcetines, otra prenda en retirada en los armarios selectos. La suposición más improbable y conservadora es que Zizou, padre de cuatro varones, no encontró otros pantalones en el armario y alguno de los muchachos le extravió los calcetines. Con las prisas y los nervios, Zinedine se puso lo primero que encontró, tal vez los jeans de Luca, alargados de forma improvisada por él o por Veronique.

Existe otra explicación menos superficial. Al elegir vestuario, el nuevo entrenador hizo una demostración de poder. Su aspecto fue una disonancia premeditada, una forma de rebeldía, incluso de provocación. Con mayor o menor consciencia, había un mensaje en su ropa. Acepto el cargo, pero esta vez elegiré yo. Asumo la responsabilidad, pero no olvido cuáles eran los rumores y de dónde provenían: Zidane es un blando, no sabe nada de táctica, se lo pregunta todo a Bettoni, favorece a su hijo… Por cosas parecidas los adolescentes se tiñen el pelo de azul, opción descartada en este caso.

Quien más le aplaude el gesto a Zidane es la marca italiana DSquared2, cuyos pantalones vaqueros de 400 euros y con etiqueta en la bragueta ha encontrado una promoción inmejorable. También es posible que gracias a Zizou los pantalones pitillos y pesqueros consoliden su posición en el mercado, así como el dobladillo XXL que fue puesto de moda por el diseñador JW Anderson como homenaje a los pescadores del Mediterráneo (Chanquete y otros).

El cambio de tendencia debe ser anotado, aunque no permite copias exactas. Se desaconseja a entrenadores de talla menor (Valverde) o barriga egregia (Benítez) embutirse en pantalones similares. Igualmente, hay que advertir a los becarios del mundo de los riesgos de acudir a la próxima reunión de objetivos con los pantalones rotos y los tobillos al aire.  No todos los jefes con traje son tan comprensivos como Florentino Pérez.

Periodista, ciclista en sueños, cronista de variedades y cinéfilo (sector La La Land). Capitán del equipo para que le dejen jugar. Después de tantos años, sigue pensando que lo contrario del buenismo es el malismo. Fue subdirector del diario AS y colabora con El Transistor de Onda Cero. Ahora se lanza a esta aventura de 'A la Contra' porque cree que hay que hacer cosas. Y esta tiene buena pinta y le apetece mucho.

Comenta

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Anuncio
Anuncio

Más en Fotomatón

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información. ACEPTAR

Aviso de cookies