¡Síguenos!

Fútbol

Lumbreras: el cromo que me hace viejo

En La Liga Santander ya no queda ningún futbolista nacido en la década de los 70 lo que nos recuerda que el fútbol también nos hace viejos. Cada uno lo recuerda a su manera.

Lumbreras. José María Lumbreras, se llamaba. Jugaba en el Osasuna. No tenía nada de especial ese cromo hasta que uno vio su año de nacimiento: 1961. Se me salieron los ojos. Imaginé que jamás vería un futbolista tan joven.  Quizás porque de niño nunca te imaginas de mayor. No imaginas que algún día tú cumplirás 30 años porque te parece imposible. Tampoco imaginas el día en el que  puedas ser más viejo que los futbolistas que coleccionas en el álbum de cromos. Te parece que estos veranos van a durar toda la vida y lo que te descoloca (al menos, fue lo que me descolocó a mí) es esa fecha de nacimiento: 1961. Tenía su explicación. En aquel álbum de cromos, uno estaba acostumbrado a manejar a futbolistas nacidos en los 50 como Juanito o Santillana e, incluso, en los 40 como Manzanedo, el portero del Valencia.

De niño tienes muchas virtudes y casi ningún defecto. No es un defecto no imaginar el día en el que ya no tengas edad para jugar al fútbol o el día en el que todos los futbolistas sean más jóvenes que tú. Las horas en el colegio pasan tan lentas que te parece imposible que llegue ese día. Al menos, a mí me lo parecía y, alistado a esa idea, imaginaba que jamás habría un futbolista más joven que Lumbreras. Desde entonces, hice un seguimiento exhaustivo de él. Descubrí un mediocampista cumplidor que de Osasuna pasó a Zaragoza. Terminó a los 35 años en la Real Sociedad con una imagen que no era ni sombra de la del 81. Había perdido hasta el pelo. También había eliminado esa mirada infantil que entonces concedía el deseo de confundirle con un adolescente. Pero, amigo, la edad es el precio que pagamos por vivir.

Aun así yo no me olvidé de aquel cromo. Su cromo. Porque a través de los cromos también se aprende de la vida. El día en el que dejas de coleccionarlos es un día amargo.  Te demuestra el tiempo que no volverá y te saca del error: no durarás toda la vida siendo un niño. Te recuerda que el fútbol es un reflejo de la vida: todo pasa y todo queda. Y a veces los cromos te hacen hasta llorar y maldecir que ya seamos tan viejos. Pero esa es la inteligencia de vivir, la de entender que ese cromo tan joven de Lumbreras tenía fecha de caducidad o la de justificar que siempre va a llegar el día en el que no quedará en activo ningún futbolista de tu generación. Por eso este texto quizá sólo sea un desahogo. Acabo de enterarme que en Primera división, ya no queda ningún futbolista nacido en la década de los setenta. La primera vez en tantos años que al primero que se me ha ocurrido culpar ha sido a Lumbreras. A él, que no tiene la culpa de nada y que hoy es un señor mayor de 57 años que lleva una tienda de deportes en Tudela. Pero hay momentos como éste que un niño jamás se imagina. Y tal vez sea mejor así. De otra forma no daríamos tanta importancia a un simple cromo.

3 Comments

3 Comments

  1. Pingback: "Vivíamos en un piso sin ascensor pero éramos tan felices como los que más"

  2. Pingback: Jorge D'Alessandro: "El portero está en el baúl de los recuerdos" | Fútbol | A la Contra

  3. Pingback: Para mí, Quini fue esto | Fútbol | A la Contra

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Anuncio
Anuncio

Más en Fútbol

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información. ACEPTAR

Aviso de cookies