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Foto de ATTA KENARE / AFP

Fútbol

Un lunes noche en Teherán

Xavi y Gabi vencieron con el Al Sadd en su partido de Champions Asiática en la capital de Irán. El mundo fútbol continúa su proceso de internacionalización.

Caída la noche del lunes en Teherán, más de 80.000 aficionados del Esteghlal iraní se congregaron en el gigantesco estadio Azadi para animar a su equipo en la ida de los cuartos de final de la Champions Asiática ante el Al Sadd qatarí. De entre los 22 futbolistas que partían de inicio, destacaban un par de nombres en la megafonía: los de Xavi Hernández y Gabi Fernández. A sus 38 y 35 años, las leyendas de Barça y Atlético de Madrid estaban a punto de jugar un partido de fútbol oficial en la capital de Irán.

Con casi 40 títulos a sus espaldas entre los dos, Xavi y Gabi, más el catalán que el madrileño, volvieron a experimentar en sus carnes la sensación de jugar un encuentro de magnitud en un campo lleno hasta la bandera. Aunque para dos veteranos acostumbrados a las grandes citas europeas, de primeras, suene a chiste jugar contra el Esteghlal iraní, lo cierto es que la Champions Asiática es la principal competición futbolística del continente más grande del mundo y un pasaporte directo a la Copa Mundial de Clubes.  

En caso de que el Al Sadd se hiciera con el título, podríamos ver a Xavi y Gabi, después de mil batallas, enfrentarse a Barça, Atlético de Madrid o Real Madrid… el único de los escenarios en el que ambos futbolistas coincidirían en sentimientos. El partido de ida terminó con victoria por 3 goles a 1 a favor del conjunto qatarí, por lo que sus opciones de avanzar a la siguiente fase y estar presentes entre los cuatro semifinalistas son más que probables.

La llegada de Gabi al fútbol asiático se produjo este mismo verano, después de que el inolvidable capitán rojiblanco recibiera una oferta económica tan irrechazable que le obligara a aceptarla sin ni siquiera “consultárselo a su familia”. El eterno 14 se despidió del club de su vida ganando una Europa League en la que, además, tuvo la suerte de anotar el gol definitivo de la victoria, como si el destino se lo oliese, para después dejar una celebración inolvidable en la memoria de todos los colchoneros.

Xavi Hernández hizo las maletas al Al Sadd hace ya tres años, en 2015, con un triplete bajo el brazo, después de que otro símbolo del fútbol español como Raúl González hubiese dejado una taquilla libre en el equipo de la ciudad de Doha. El centrocampista de Terrassa ha ganado dos Copas y una Supercopa y se está formando para ser entrenador en la academia Aspire, vinculada al club, y a la que el propio Xavi definió como la “NASA del deporte”, no en vano, es el centro de rendimiento más rico del mundo. El fútbol parece otro deporte a 8.000 kilómetros de distancia, sólo tienen que ver el cómico autogol con el que el Esteghlal se adelantó en el partido. En el momento del tanto en propia, Xavi y Gabi miraron al aérea técnica en busca de soluciones pero no encontraron a Guardiola o a Simeone. Sentado en el banquillo estaba Jesualdo Ferreira, un veterano técnico de 72 años conocido por patearse media liga portuguesa y que en el año 2010 dirigió, con más pena que gloria, al Málaga.

En el último derbi de la ciudad de Doha ante El Araby, ambos fueron de la partida y completaron los 90 minutos. El resultado final no puede expresar mejor la realidad del fútbol qatarí. El Al Sadd se impuso por 10 goles a 1 con siete tantos marcados sólo por el delantero argelino Bounedjah Baghdad, que, ante el Esteghlal, anotó los dos finales, el último de penalti. No deja de ser sorprendente que, en una plantilla con dos pesos pesados con las tablas de Xavi y Gabi, el encargado de ejecutar la pena máxima sea un atacante de 26 años cuya experiencia internacional se reduce a las ligas de Argelia, Túnez y Qatar.

El futbolista que abrió la lata en el partido de Teherán e inició la remontada fue el joven de 21 años Akram Afif, una joven pero vieja promesa árabe que militó en la temporada 2016 en el Sporting de Gijón después de que Xavi le hubiese vendido al Pitu Abelardo que Afif era “el mejor jugador de Qatar”. Antes de aterrizar en Asturias, probó suerte en las canteras del Sevilla y del Villarreal. Su paso por El Molinón no fue el deseado y, ahora, en su país, puede disfrutar de minutos y goles al lado del hombre que le abrió las puertas de la élite. 

Aunque, sin duda, de entre todos los integrantes del vestuario qatarí, el surcoreano Jung Woo-young se lleva la palma. El centrocampista debe de sentirse, en la intimidad, uno de los tipos más afortunados del planeta tierra, pues, cuando se retire, podrá decirles a sus nietos que compartió sala de máquinas junto a dos de los futbolistas más importantes de la historia de Barça y Atlético de Madrid. El asiático fue el tercer hombre que completó el centro del campo del Al Sadd en la ida de los cuartos ante el Esteghlal y uno de los más habituales en los onces de Ferreira. 

Todos los que hemos seguido las trayectorias de Xavi y Gabi nos preguntamos qué diablos hacían, un lunes por la noche en Teherán, jugando un partido oficial en el que el objetivo no era recaudar fondos. Que dos centrocampistas de leyenda, que hasta hace nada veíamos cada fin de semana en nuestros televisores, hayan terminado en la capital de Irán haciendo lo que hicieron siempre en España, además de darle una idea muy peligrosa a Javier Tebas, forma parte del enorme proceso de internacionalización que está experimentando el mundo del fútbol. La globalización también ha llegado a los terrenos de juego, es algo a lo que deberemos acostumbrarnos.  

 

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