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Real Madrid

A Zidane se le acaban las excusas

El fútbol de élite es físicamente más exigente que nunca. El perfil de los partidos de fútbol ha cambiado, no solo se disputan cada vez más encuentros, lo que obliga a los futbolistas a ser cada día más atletas; además el propio juego ha evolucionado, el balón circula a muchísima más velocidad y el tiempo desde que un jugador tiene la posesión hasta que está presionado por un defensor se ha reducido considerablemente en los últimos 10 años. Antes eran varios segundos; ahora son menos de dos de promedio. Eso se llama táctica e intensidad.

El fútbol necesita cada vez más de jugadores rápidos, ágiles y dinámicos que además piensen rápido y, sobre todo, que ejecuten con velocidad. Los futbolistas están obligados a ser técnicamente muy buenos. Una vez que tienes jugadores de ese perfil debes ponerlos dentro de una estructura táctica que les ayude y mejore, que aumente sus virtudes y corrija sus defectos. Eso es lo que Tuchel ha hecho con el PSG y lo que a este Madrid le falta, entre otras muchas cosas.

Zizou mostró en París un equipo tácticamente deshilachado. En ataque parecía un 4-3-3, pero en la realidad había que utilizar decimales para leer el dibujo; en defensa se plantaba con un bloque medio-bajo en un claro 4-5-1 con el que parecía defender más por amontonamiento que por sistema.

Ante ese decorado, poco tardó el PSG en hacerse con el dominio del balón y del partido, ¿la razón? Ellos sabían lo que tenían que hacer y cómo, mientras que el Madrid se confundía, se enredaba y mostraba todas sus carencias físicas, técnicas y sobre todo tácticas.

Los franceses movían la pelota a su antojo. Casemiro se veía incapaz de frenar a Verratti y Gueye, que campaban a sus anchas en mediocampo dirigiendo el partido con una comodidad sorprendente, más aun si pensamos que el Madrid defendía con cinco jugadores en esa zona. Ya conocemos el dicho teatral: “Lo que no se ensaya no sale”. Y menos si juegas con la mitad de intensidad que ellos.

Cuando te enfrentas a equipos con el mismo talento que el tuyo, que están mejor preparados técnica, táctica y físicamente que tú y que además te superan en intensidad… el único análisis táctico es el resultado: 3-0 y gracias.

Nada de lo que se vio en Paris fue una novedad. Todos los problemas, los errores y las ausencias dentro del campo se vienen repitiendo desde hace demasiado. No hay coberturas, se corre sin cabeza, los jugadores parecen no entender el sistema, sea el que sea, no hay conexión entre las parejas, nadie gana los enfrentamientos individuales, todos parece que debutan en cada partido… Es como si los futbolistas no tuvieran un guión que seguir, como si todo fuera improvisado.


CALIFICACIONES


Zidane: Nueva alineación y nuevo sistema. Es evidente que la plaga de lesiones no le está ayudando, pero no es el único equipo que las sufre. De hecho, al PSG le faltaban sus tres cracks y Herrera salía de una lesión, no cual no fue óbice para ver un equipo equilibrado y bien preparado que sabía lo que tenía que hacer.

A Zidane se le empiezan a acabar las coartadas y las excusas. Quejarse de la falta de intensidad cuando el equipo es un sinsentido táctico y no gana ni un duelo físico tampoco ayuda. Lo evidente es que el equipo está en fase de formación; lo preocupante es que nada de lo que prueba, ni sistemas ni rotaciones, parece funcionar o resolver problemas. Da la sensación de que lo poco salvable hasta ahora ha surgido por pura serendipia. Bale y James, que no contaban hace menos de un mes, son ahora básicos. Por contra, los fichajes de Zidane (Militao, Mendy, Jovic) y sus apuestas personales (Kroos, Varane o Marcelo) están lejos de ser un acierto.

Courtois: No es el culpable de la derrota pero tampoco ayudó con sus paradas al estilo Ter Stegen. Hay porteros con duende y de momento él no lo tiene.

Carvajal: Acelerado y mal colocado, Bernat pareció un rayo a su lado. No se entendió ni con James ni con Bale, que jugaban en su banda, y tampoco supo cerrar la defensa. Preocupante su inicio de temporada porque se parece peligrosamente al final de la pasada.

Varane: Cada día se ve con más claridad que no puede ser el líder de la defensa del Madrid. Su trabajo en la salida del balón fue muy pobre y no supo sacar al equipo de atrás cuando hizo falta presionar más arriba. Es un futbolista de complemento sin jerarquía. Sin Neymar, Cavani o Mbappé no logró brillar ni imponerse.

Militao: Prácticamente debutaba en el equipo, así que se le notaron toda la falta de mecanismos que debe tener con su pareja en el eje y con su lateral. Muy descolocado en casi todas las jugadas. Y lo más sorprendente: fueron pocos los duelos físicos que ganó.

Mendy: Como Militao, el francés estuvo posicionalmente perdido y sin ninguna sintonía con Kroos y con Hazard. En defensa no lució y en ataque pareció muy torpe. Mal partido.

Casemiro: Solo en mitad de una multitud. El sistema de cinco centrocampistas defendiendo por acumulación hizo que ninguno tuviese muy claro cuál era su función. Trabajó mucho pero se vio siempre superado. Con el balón dio un curso de impotencia. Fue curioso ver a Marquinhos. Pese a ser un central en el mediocampo tiene buena relación con el balón. Casemiro es mediocentro y a veces no parece brasileño.

Kroos: En un Madrid que no juega a nada entendible el alemán se limita a ser un pegapases. Kroos necesita de una idea para jugar y de momento esa idea no aparece y él tampoco. Muy flojo el rendimiento de un jugador que debería ser básico.

James: Empezó con tres pases muy acertados que parecía que le enchufaban al partido, pero fue otro de los que se perdieron en ese sistema donde nadie tiene claro qué hacer ni en defensa ni en ataque. Corrió mucho y se desfondó muy pronto. Mucha voluntad pero le falta físico para ser volante.

Bale: Hizo un muy mal partido y aun así marcó un golazo —anulado— y pudo hacer otros dos en un par de buenos remates. Él es así, se le caen los goles pese a jugar de pena.

Benzema: Fue la auténtica víctima del desaguisado táctico que montó Zidane. Estaba más solo que la una. La puesta en escena no le ayudaba, ni la altura de la defensa blanca, ni jugar con cinco centrocampistas. Karim es bueno pero no tanto.

Hazard: Que no estaba para jugar se vio en la tercera carrera. Decisión suya o de Zidane, el caso es que jugó demasiados minutos muy pegado a la izquierda. Le faltó entenderse con su entorno —Kroos y Mendy– y físico para ser él. Habrá que esperar a que coja ritmo de competición.

Lucas Vázquez: Posiblemente debió ser él quien jugase de inicio y no Hazard. Cuando salió no pudo conectarse al partido porque el Madrid corría detrás de la pelota.

Jovic: Un nueve de área jugando a veinte metros de ella… no tocó el balón.

Vinicius: Como Lucas y Jovic, su presencia ya no podía cambiar nada. El Madrid estaba roto y el PSG jugaba a su antojo.

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