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Gustavo Ayón realizó un gran encuentro. / Foto: ZUMAPRESS.com/Cordon Press

Copa del Rey

El Real Madrid destierra el beneficio de la duda

El conjunto blanco derrotó con facilidad al Divina Seguros Joventut (93-81) y se enfrentará al Barça en la final de la Copa del Rey

Más allá de la imponente ristra de títulos, el legado de Pablo Laso en el Real Madrid se medirá en haber desterrado el beneficio de la duda. En su caso, el gato de Schrödinger siempre está vivo dentro de la caja. El Barça se convirtió en el primer finalista de la Copa del Rey tras derrotar al Iberostar Tenerife y, a continuación, el conjunto blanco respondió a la presión, a la necesidad de vencer, con un convincente triunfo ante el Divina Seguros Joventut (93-81). Lo consiguió sin generar inquietudes, a base de autoridad en el rebote y aportación colectiva. Ahí radica también el legado del entrenador vitoriano: algunos se marchan (Niko Mirotic, Sergio Rodríguez, Luka Doncic), pero el brillo continúa. Hace ya demasiado tiempo que los madridistas convirtieron en normalidad la excelencia.

Una de las grandes noticias de esta Copa es que la Penya está de vuelta: en este mundo lleno de solares, poco alivia más que escuchar de nuevo la respiración de un histórico que estuvo al borde de la demolición por desahucio, del cerrado por derribo. Sin embargo, ante el Madrid, los de Carles Durán apenas respiraron. Se dejaron casi todo su resuello el día anterior ante el Baskonia. Ya hoy, la defensa blanca terminó por ahogarles. Sobre todo a Nico Laprovittola, el histórico hombre orquesta del Joventut: Laso castigó sus numerosos minutos jugados en los cuartos de final cambiando constantemente a sus defensores, desde Caseur a Jeff Taylor. Sin energía en el depósito y sin acierto en el tiro (especialmente el base argentino), los jugadores del equipo badalonés presentaron una resistencia más nominal que efectiva, salvo contadas excepciones: la recurrente presencia de Todorovic hasta que la acumulación de faltas personales le llevó al banquillo (12 puntos y 4 rebotes en los dos primeros parciales) o los triples de Morgan que permitieron a los aficionados de la Penya soñar con alargar el suspense del encuentro hasta su final. La realidad, en cualquier caso, fue por otro camino: la única ventaja del Joventut fue en el 10-11 del cuarto inicial y el choque se movió continuamente por encima de la decena de puntos favorables al Real Madrid. Por ejemplo, esa renta llegó a 16 puntos tras un dos más uno de Felipe Reyes en el minuto 16 (41-25) y, a pesar de que esa ventaja se redujo a diez puntos al descanso (48-38), la sensación de dominio blanco siguió siendo tácita. A ello contribuyeron dos estadísticas y un nombre propio: los 26 a 12 rebotes favorables al Real Madrid (13 de ellos ofensivos), sus diez de once jugadores que anotaron (el único sin sumar puntos en esos veinte minutos, Rudy Fernández) y Gustavo Ayón, dominador en ambas canastas, bien secundado por Deck.

Tras la reanudación, el Joventut pareció encontrar el último resquicio de aire en su alma cansada para reducir la desventaja hasta los seis puntos tras un triple de Ventura (54-48 minuto 24), pero, en apenas un pestañeo, el Real Madrid protagonizó un parcial de 12-0 que alargó la brecha por primera vez hasta los 18 puntos (66-48) y, acto seguido, hasta la veintena (71-51). Fue la tónica de los siguientes minutos: cada arreón de los de Durán, generalmente con triples de Morgan (llegaron a ponerse a doce puntos), siempre fue respondido con tranquilidad por los madridistas. Siete puntos consecutivos de Campazzo (89-72) cerraron definitivamente un partido que concluyó con un marcador más ajustado (93-81) de lo que dictó el juego: la Penya nunca tuvo opciones de ganar.

El Real Madrid sí que las tuvo, desde antes incluso de que se iniciara el encuentro. Porque desde hace unos años el gato de Schrödinger está siempre vivo dentro de la caja. Mañana le espera un Barça renacido desde la defensa gracias al genio de Pesic, otro histórico que volvió a regresar del olvido. Será la segunda final copera consecutiva entre los dos equipos más laureados de España, la cuarta en seis años, la séptima en la última década. Hay fenómenos deterministas, que escapan a la teoría de la probabilidad. Generalmente les llamamos Madrid y Barça.

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