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Mickey entra a canasta con la oposición de Booker. EFE / Javier Lizón

Euroliga

Al Madrid le bastó con un primera parte portentosa

Los 65 puntos que anotaron los locales ante el Khimki empataron el récord de la competición en una primera mitad.

El Real Madrid derrotó con contundencia en su cancha (104-76) al Khimki, hasta el momento uno de los seis equipos que empataban en el primer puesto de la Euroliga. De esta forma, los pupilos de Laso sumaron su sexto triunfo y su primera victoria en su doble jornada moscovita de esta semana. El viernes recibe al CSKA Moscú para mantener su pleno de victorias en casa (5/5) y reducir la distancia con los líderes.

Una portentosa e histórica primera parte del conjunto blanco dejó sentenciado el partido con 20 minutos por delante. Los 65 puntos que anotaron los locales empataron el récord de la competición. Cabe destacar su acierto desde el 6’75, distancia desde la cual llegaron a superar el 70% en varios tramos del choque. Randolph con 19 puntos y 5/6 en T3 fue el máximo anotador, secundado por Tavares y Campazzo (ambos con 15).

El Khimki de Kurtinaitis, uno de los bloques que mejor atacan de la Euroliga, se vio totalmente sorprendido y superado por el caudal de puntos de su rival. La falta de contundencia y de intimidación bajo el aro les lastró aún más que el acierto exterior de su rival. El último cuarto sirvió a los rusos para recortar una diferencia que llegó a alcanzar los 40 puntos. A pesar de ello, tienen el basket-average (-28) prácticamente perdido.

Pablo Laso volvió a apostar de inicio por el quinteto que marcó diferencias la pasada jornada. Como ante el Barça Lassa, Campazzo dirigió mientras Randolph golpeaba desde el triple (13 puntos en el primer cuarto). La fluidez ofensiva fue acompañada y potenciada por la buena labor defensiva de Taylor sobre Shved. Este equilibrio proporcionó al conjunto blanco una buena renta inicial (17-9). Los rusos respondieron de inmediato con una premisa clara: sacar a Tavares de la pintura con la movilidad de sus hombres interiores, entre los que destacó Jeremy Evans. A base de mantener los buenos porcentajes del comienzo los madridistas sostuvieron su renta al cierre del primer parcial (31-25).

La segunda unidad, liderada por Carroll y Mickey, dio continuidad al buen juego y a la ventaja generada por los titulares. A pesar de ello, la falta de intensidad en defensa que se vio por momentos obligó un alto nivel de acierto (por encima del 50% en triples) para seguir abriendo brecha. Lejos de aprovechar su oportunidad para engancharse al choque, el equipo moscovita comenzó a poblar su juego ofensivo de nerviosismo y precipitación. La circulación de balón de los madridistas (13 asistencias al descanso) dotó a Mickey de numerosas oportunidades debajo del aro que el americano convirtió sin fallo ante su exequipo.

La falta de contundencia e inteligencia bajo el aro de los visitantes la aprovecharon los blancos para sumar un 2+1 tras otro. Con este contexto totalmente favorable a sus intereses los blancos firmaron uno de los mejores cuartos de la temporada, doblando los puntos de su rival (34-17) para marchar a vestuarios con una ventaja prácticamente definitiva (65-42). 69% en triples (9-13).

El 9-0 de salida que conectaron los locales en el arranque del segundo tiempo confirmó lo que ya era evidente, la única emoción que restaba al choque era conocer la cantidad de puntos que podía alcanzar la tormenta perfecta blanca. Las pérdidas y malas decisiones de los hombres del Khimki contrastaban con el continuo acierto de sus rivales. Una decena jugadores se repartieron los 92 puntos anotados por el conjunto local en los primeros 30 minutos.

El objetivo para el último cuarto debía ser incorporar a la dinámica positiva del equipo a Trey Thompkins y Nico Laprovittola. El americano cuenta con la plena confianza de Pablo Laso tras unos primeros meses en los que estuvo apartado por su mala forma física, y poco a poco va adquiriendo el ritmo necesario para competir en Europa. Aunque la mayor parte de ellos fueron irrelevantes, el ala-pívot sumó nueve puntos. Laprovittola, en cambio, ha ido perdiendo protagonismo tras sus malos partidos en Euroliga y ACB, el último en la derrota ante Bilbao Basket. El base argentino juega sin confianza y sin apenas riesgo y vértigo, dos de los rasgos distintivos de su juego. Solo él y Garuba se quedaron sin anotar. La falta de emoción de los minutos finales frenó un ritmo anotador que apuntaba a cotas históricas.

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