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Isco, durante el partido contra la Roma. @realmadrid

Fútbol

El Madrid tiene buen color

El Madrid no quiere la pelota para solazarse en su contemplación, sino para alcanzar a la portería contraria. Y esa es una gran noticia.

Si conseguimos abstraernos de los fichajes que llegarán, y que transformarán la fisonomía del equipo, estamos en condiciones de afirmar que el Real Madrid pinta bien. Sé que no digo mucho, pero todavía no se puede decir más. Durante la primera parte contra la Roma, y con algo parecido a una alineación titular, los futbolistas dejaron sensaciones positivas en la actitud y en el juego. Digamos que renunciaron a todas las excusas que ofrece una pretemporada: distracciones, apatía, desorden. Asensio marcó al minuto y medio, y Bale hizo el segundo antes del cuarto de hora. Pudo ser el anuncio de un encuentro trepidante, pero fue la constatación de un duelo decidido casi antes de comenzar.

En el tercer partido de preparación, Bale asumió el protagonismo que se espera en ausencia de Cristiano. El problema —y la fortuna— es que no necesitó más que quince minutos de concentración máxima. En ese tiempo, se comportó como lo hacen los jefes, asistencia y gol. El proceso, de culminar, será lento; el galés tendrá que liberarse de los complejos alimentados durante tantos años en compañía de Ronaldo. Debe ser una tortura compartir vestuario con un futbolista muy similar, aunque bastante mejor en términos generales.

Asensio volvió a cumplir con nota. Lo que no sabemos es si le sienta bien el verano o el nuevo curso. No tardaremos en averiguarlo. También es de justicia destacar la disposición del equipo y su esfuerzo por mandar en el juego. El Madrid no quiere la pelota para solazarse en su contemplación, sino para alcanzar la portería contraria. Tampoco hay contemplaciones tácticas. La presión es alta en defensa y los movimientos de ataque se acompañan de una permanente rotación posicional.

 


Pero insisto: es pronto para sacar pechos y conclusiones. Seguramente, lo más reseñable es el interés y el compromiso de los jugadores. Dicho lo anterior es mejor ganar que perder —hasta en las pachangas— y con ese buen ánimo intentará plantarse el Madrid frente al Atlético dentro de siete días, en la Supercopa europea. Entonces, el rival no será una Roma aturdida.

En plena euforia, Keylor fue ovacionado por el público por salir al corte con el pecho y por controlar después de la misma manera. Hay que preguntarse si no habrá sido su último partido con el Real Madrid antes de ser traspasado al país de los incomprendidos. Strootman recortó distancias, pero fue un pegote de maquillaje. Los romanos fueron dominados de principio a fin, y el Real Madrid ofreció una perspectiva alentadora: hay esperanza porque hay juventud. Cuestión distinta es cómo quedará el mundo cuando entren los nuevos. Recuerden: tantos jugadores como sea posible para olvidar los goles que marcará Cristiano en Turín.

Periodista, ciclista en sueños, cronista de variedades y cinéfilo (sector La La Land). Capitán del equipo para que le dejen jugar. Después de tantos años, sigue pensando que lo contrario del buenismo es el malismo. Fue subdirector del diario AS y colabora con El Transistor de Onda Cero. Ahora se lanza a esta aventura de 'A la Contra' porque cree que hay que hacer cosas. Y esta tiene buena pinta y le apetece mucho.

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