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Baloncesto

Querido Manu

Adiós a ese chico que jugaba su baloncesto, con el que enamoró a todos, y no hacía caso a Greg Popovich. Adiós a un jugador único que solo pedía jugar como sabía.

Me he despertado algo romántico y también con algo de melancolía, no sé, es raro. Es una sensación de vacío y tristeza, supongo que será normal con la noticia de Manu Ginobili. Nunca más volveremos a ver a Manudona haciendo sus diabluras en una cancha de baloncesto, eso es lo que me entristece de verdad. Pero todos nos hacemos mayores y toca echarse a un lado para que jueguen los que vienen por detrás.

En 2011, Nadal y Del Potro se lo jugaban todo cuando España luchaba por ganar la Copa Davis contra Argentina en Mar del Plata. Si el manacorí vencía, España era campeona, pero si por el contrario lo hacía el tenista argentino, la final quedaría igualada a dos puntos. Cuando el encuentro se encontraba en el momento más tenso, con un público entregado que cantaba el famoso “vamos, vamos, Argentina, vamos, vamos a ganar”, mi padre me dijo: “Fíjate cómo son los argentinos, lo compiten todo, se vuelcan con todos sus deportistas, es el único país que compite en todos los deportes: rugby, baloncesto, fútbol, tenis… Esa competitividad les da como resultado tener a los mejores deportistas del mundo, porque son exigentes y competitivos”.

Pensándolo ahora, mi padre tenía toda la razón, esa exigencia, esa competitividad, les ha brindado la oportunidad de ver a Del Potro, Maradona, Messi y a Manu Ginobili; de los mejores deportistas que se han conocido, cada uno en su respectiva modalidad. Con el último, los argentinos han conseguido ser campeones olímpicos en el año 2004 y han visto a uno de su tierra levantar cuatro veces el trofeo de la NBA, además de verle varias veces en el partido de las estrellas, concretamente dos.

Pero no solo los argentinos lo han disfrutado, también el resto del mundo ha tenido la suerte de celebrar sus canastas, con esa anarquía que mostraba dentro de la cancha. Ese chico joven que en sus primeros años en la liga americana no hacía caso a Greg Popovich, su mánager en San Antonio, por hacer su baloncesto, ese con el que enamoró a todos y fue capaz de demostrarle a su entrenador que él necesitaba libertad, que no le gustaba tanta jugada preparada. Lo único que pedía era jugar como sabía. Era tan impredecible que en mitad de un Sacramento-Spurs en 2009 cazó un murciélago que se había colado en el pabellón. Hasta para esas cosas era único.

Tras 23 temporadas como profesional y 16 en la NBA, Ginobili cuelga las botas y se aleja profesionalmente de las canchas de baloncesto. En todo este tiempo, conquistó Europa (una Liga de Italia, tres Copas y una Euroliga) y luego dio el salto a los Estados Unidos para conseguir cuatro anillos de campeón. Un jugador que empezó a destacar desde el Mundial sub 22, en 1997, justo cuando los Spurs se fijaron en el número 10 flaquito que portaba la camiseta de Argentina. Dos años más tarde, fue drafteado por la franquicia de San Antonio en el puesto número 57. Quién iba a decir que un jugador con tanto talento y tanto recorrido en la liga podría salir del penúltimo puesto de una segunda ronda del Draft.

Nos hacemos mayores, hace tan solo unos años veíamos a Duncan, Parker y Ginobili levantar el que ha sido su último anillo con los Spurs, en 2014. Ahora ese tridente mágico que tantas alegrías nos dio ya no está. Duncan está retirado y Parker aprovechará lo último que le queda en los Hornets. Manu Ginobili seguirá los pasos de Duncan y se marchará como una leyenda del baloncesto mundial. ¡Gracias por darnos tantas buenas madrugadas!

 

 

 

Describe su cabeza como el garaje de Homer Simpson: siempre desorganizado. Le promete a diario a una Marge imaginaria llamada conciencia que luego más tarde lo organizará, pero nunca lo hace. Un sillón, su cerveza Düff, el mando a distancia y el televisor con retransmisiones deportivas son sus acompañantes en el día a día. En A La Contra encontró el lugar donde puede contar esas hazañas del deporte que tanto le gusta ver.

2 Comments

2 Comments

  1. Chema

    30/08/2018 at 21:36

    La final del 2008 de la Davis fue en Sevilla….la de Mar de Plata fue en 2008 y Nadal no jugó por lesión

  2. Chema

    30/08/2018 at 21:42

    Nadal no jugó en Mar del Plata, eso fue en 2008, estaba lesionado. Contra Del Potro fue en 2011 en Sevilla

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